El shiba cachorro y el shiba adulto

IMG_4990

Si pensamos en cualquiera de nosotros ahora, en comparación con nuestra niñez, podemos darnos cuenta de lo mucho que hemos cambiado. Para las personas, en general, es algo evidente e indiscutible que un niño no tiene el carácter de un adulto. Cualquiera de nosotros podrá recordar las trastadas que organizaba de pequeño, la energía inagotable, incluso las peleas con hermanos, primos, o amigos. Cuando los niños tienen alguna bronca entre ellos, o cometen una travesura, solemos quitarle importancia: “son cosas de niños”. Al parecer, y en general, los cachorros no gozan de tanta benevolencia, no solemos decir, ni pensar, “son cosas de cachorro”. En multitud de ocasiones esperamos de nuestro cachorro un comportamiento propio de adulto.

11222314_10153155915911440_5387282050642923454_o
Amaki (Ami) con dos años

Por ejemplo, cuando tenemos nuestro cachorro en casa, pretendemos que aprenda rápido a controlar sus esfínteres, también que no gimotee por la noche, y que sea capaz de estar horas sin romper nada en nuestra ausencia. Nos preocupamos si es demasiado impetuoso con otros perros, o si se asusta con facilidad. En los primeros paseos no podemos comprender porque tarda días, semanas, e incluso meses, en caminar con soltura y seguridad. Si vamos a un espacio canino y huye de los grupos de perros, o gime rozando la histeria si le rodea un número multitudinario, nos preguntamos “¿¡pero qué le pasa, si no le han hecho nada!?”. También queremos que aprenda a estar sentado, a acudir a la llamada, a no coger cosas del suelo, a estar tranquilo con los invitados, a jugar con nuestros niños, incluso a traer la pelota. Cuando, con tan sólo 4 ó 5 meses, no conseguimos todo esto (o incluso antes), empezamos a preguntar a otros: “¿tu perro se asusta en el paseo, le dan miedo los coches? ¿se sigue haciendo pis en casa? ¿ya obedece órdenes? ¿te hace caso cuando le sueltas en el parque?” etc, etc.

13461175_1018003021581264_875333159_o
Ginga con tres meses, foto de Olesia Kelesheva

Con tan solo unos pocos meses nuestro grado de exigencia hacia el cachorro es tan alto que, probablemente, ya no nos haga ningún caso, y entonces nos alarmamos más: “mi perro va a peor, ¿pero qué le pasa? ¡ya no sé qué más hacer!” y entonces, pensamos que quizá necesitemos ayuda (y no digo que no) y contratamos a alguien que en el mejor de los casos nos de unas pautas (a nosotros, sobre todo), y en el peor de los casos tratará de que el cachorro aprenda todo eso con sesiones que quizá sean adecuadas, o quizá no. Y quizá con seis, siete u ocho meses, a nuestro cachorro otra persona le haya enseñado las órdenes, y le haya enseñado todo lo que tu querías, pero quizá con más paciencia y comprendiendo que nuestro perro está en su infancia, nos hubiéramos ahorrado dinero y mucho estrés y se las hubiéramos enseñado nosotros mismos (con ayuda profesional o sin ella).

Salvo personas horriblemente exigentes y con una empatía nula con los niños, la mayoría de nosotros somos más tolerantes, pacientes, tranquilos y alentadores con los “cachorros humanos” que con los cachorros caninos. Creemos que un perro es ese animal adorador del ser humano, deseoso de aprender todo lo que este quiera enseñarle y que, siendo un perro, debe hacer todas esas “cosas de perro” que hemos visto, oído, y conocido, desde el principio de los tiempos. Queremos un perro, un perro fiel, y lo queremos ya. Esta creencia choca con la realidad con especial fuerza en los casos en que: 1) nunca antes has tenido perro 2) se te ha ocurrido tener un Shiba.

13817063_1313925775302647_1319673912_n
Balrog con apenas un mes de vida

No pretendo mostrarme como ningún mesías que va a arrojar luz sobre este u otro asunto (entre otra cosas porque no puedo, y la sola idea me desagrada), pero como de costumbre, quiero compartir lo que a día de hoy pienso y creo haber aprendido.

Si el shiba en general es un perro independiente, rozando la profunda indiferencia ante tus deseos, el cachorro es una especie de Speedy Gonzales, al que le interesa saber qué leches quieres ahora, para que le dejes en paz. Por supuesto, esto es solo mi punto de vista, pero gracias a mis tres fieras, y las quedadas shiberas que organizamos en Madrid desde hace ya tres años, he visto unos cuantos cachorros y me ha parecido observar lo que aquí comparto. Indudablemente todos los cachorros tienen multitud de comportamientos en común, pero esta página es sobre esta raza y por tanto me centraré en el Shiba.

Os dejo pues un pequeño esquema-resumen al respecto. En algunas cuestiones espero poder ahondar en el futuro cuando tenga más información. Quiero agradecer desde aquí a las personas que han aportado su opinión y su experiencia desde el grupo Shiberos en Madrid para poder hacer este artículo más completo. (Click en la imagen para ampliarla).

Captura de pantalla 2017-06-24 a las 9.38.16

Espero que haya sido de vuestro interés y utilidad. Deja un comentario si quieres añadir o puntualizar algo 🙂

¡Hasta la próxima!

IMG_4923

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s