Educación cognitivo-emocional

 

En este artículo quiero exponer a qué me refiero con la educación cognitivo-emocional, y aunque podrí limitarme a citar simplemente las definiciones que ya existen, me ha parecido mejor explicarlo tal y como me lo explico a mí misma, de ese modo puedo expresar mi visión en particular.

Podéis encontrar más información sobre la educación cognitivo-emocional y sobre las premisas que se deben cumplir aquí.

La educación canina cognitivo-emocional entiende el comportamiento canino de forma global, siendo fundamental atender a la forma en que el perro procesa la información (cognición), y a las reacciones internas que surgen como respuesta involuntaria ante lo estímulos (emociones) que intervienen en dicho proceso. La cognición y la emoción se afectan mutuamente y están presentes en el perro como lo están en nosotras/os.

Mientras algunas otras técnicas o aproximaciones al perro y a su educación/entrenamiento se basan principalmente en conductas concretas, y en técnicas estandarizadas, en este caso buscaríamos un enfoque global, una comprensión que tome en consideración al perro, su vivencia, y sus particularidades, y no solo a la conducta de forma aislada. Además, en esta fórmula no se excluye a su/s tutor/es, sino que forman parte esencial.

Por ejemplo, podemos encontrarnos con el caso de un cachorro que hace pis y caca en casa pero jamás en la calle, podríamos hacer una valoración general que atienda exclusivamente a suprimir la conducta de hacer sus necesidades en casa, y que el perro se vea forzado a hacer sus necesidades en otro lugar (que solo podrá ser fuera de casa). ¿Qué se podría proponer atendiendo exclusivamente al objetivo de que haga sus necesidades en la calle? Por ejemplo, castigar y regañar al perro cuando lo haga en casa, y felicitar cuando lo haga en la calle. Podría ocurrir que el perro para evitar que nos enfademos nunca haga pis ni caca en casa y, por tanto, lo haga en la calle, entonces le felicitaremos y ¿podremos decir que ha sido un éxito?

Vamos a enfocarlo desde un punto de vista cognitivo-emocional, lo cual nos va a llevar a considerar y analizar las siguientes cuatro dimensiones. En cognitivo-emocional dicho análisis es indispensable:

  • Social
  • Emocional
  • Cognitivo
  • Físico

Supongamos que observamos que el cachorro no se relaciona con otros perros y, cuando lo hace, es excesivamente cauteloso y tiende a huir (social), vemos que tiene temor y en el paseo se muestra hipervigilante (emocional), debido a que está asustado no olfatea y por tanto no atiende a olores que podría estimularle a orinar, ni siquiera es capaz de atender a la voz de su guía (cognición: no utilizada adecuadamente porque la emoción de temor le domina).

Producto de que ha sido castigado, este perro teme que nos enfademos con él por orinar en casa, lo teme tanto que aguanta, y orina nada más llegar a la calle, no porque se sienta cómodo y seguro para hacerlo, solo porque su vejiga está a rebosar, y es el único lugar donde hacerlo.

Desde una óptica que dé por bueno el mero hecho de que el perro no orine ni defeque en casa, hemos tenido éxito, pero si hacemos un análisis adecuado y global, desde el punto de vista cognitivo-emocional ¿celebraríamos este aparente éxito?

Ahora me gustaría hacer una pequeña exposición de la premisas que expone el autor (las podéis encontrar en su blog ), para que el lector pueda tener una idea de cómo se trabaja (y por tanto como trabajo) de forma cognitivo-emocional:

Conseguir un estado emocional adecuado y saludable en el perro:

En el ejemplo, sería que el perro estuviera cómodo, y no solo él, también su guía, la persona que lo acompaña en dicho paseo, que suele coincidir con su tutor (lo que siempre se ha denominado “dueño”). Todos queremos que nuestro perro haga o deje de hacer determinadas conductas, pero no a costa de su felicidad.

Construir un equipo coordinado

El perro importa, tú también, su familia y su entrenador, también. El perro aprende, y nosotros aprendemos de él y con él, en su aprendizaje en equipo. Por ejemplo, en el caso que estamos comentando, podemos descubrir que el cachorro deja de ser reticente a la aproximación a otros perros una vez se ha habituado al entorno novedoso (ya no es novedoso) y en particular cuando es él el que inicia el acercamiento. Para potenciar eso su guía aprende un buen manejo de correa y a identificar cuando su cachorro se puede sentir sobrepasado por el contacto social.

Crear un código de comunicación claro y sencillo

Por ejemplo, el “no” como forma de pedir al perro que deje de hacer algo o que no haga algo que pretende hacer. O el “muy bien” para que tenga claro cuando aquello es lo que le estábamos pidiendo.

Conseguir simplicidad, facilidad y economía en el trabajo

Que el perro y su comprensión sean un asunto complejo, no significa que su entrenamiento lo sea también, es parte del trabajo del profesional hacer sencillo el entrenamiento, para lo cual es esencial las siguientes premisas.

Planificar el entrenamiento

Para que sea productivo, eficaz y motivador, es importante que el entrenamiento este bien planificado y estructurado en etapas, con sus objetivos y la forma de evaluar la consecución de los mismos y los resultados.

Espero que haya resultado una lectura útil y agradable, nos leemos en el próximo artículo, ¡gracias! 

Lecturas recomendadas para ampliar (y mucho :-d) información:

Sobre mí

Mi primera shiba, Ami

Soy Yolanda Ruiz, la persona responsable de Mono no aware Shibas y Kokorocán. Me dedico profesionalmente a la educación canina, el asesoramiento relativo al comportamiento y nutrición caninos, modificación de conductas, y adiestramiento canino.

La primera vez que compartí mi vida con un perro tenía catorce años, y como mucho niños y niñas, había soñado con el momento de tener un hermano canino, desde que tenía recuerdos. Mi primer perro fue un mix de Mastín y Pastor Alemán (y unas cuantas cosas más, seguramente), que fue encontrado abandonado junto con el resto de la camada y su madre. La persona que me lo entregó fue muy importante para mí, no solo porque veía a diario su trabajo acogiendo a todo ser vivo que lo necesitara, sino porque me prestó los primeros libros que leería sobre educación canina.

Pícara y Ukiyo, de mi Afijo

Aquello fue hace veinte años aproximadamente, y por aquel entonces la creencia en la teoría de la dominancia estaba muy arraigada, lo cual llevaba a que muchas personas fueran muy severas con sus perros, creyendo que aquello era lo correcto. Cuando comparo como viven mis perros ahora, y como vivía Draco, y las contradicciones que me suponían cosas que hoy son rutinas (por ejemplo que los perros y yo estemos juntos en el sofá), me doy cuenta de lo importante que es la profesión de educador/comportamentalista canino.

Draco

La bondad y generosidad de aquella persona, que confió la vida de Draco a mi familia y a mí, me cambiaron la vida, verdaderamente yo necesitaba a Draco, hizo muchísimo por mí.

Desde aquellos libros que me prestó, me interesé mucho en el comportamiento y la educación canina, sin embargo, como suele ocurrir, a la hora de formarme académicamente no me planteé lo que me apasionaba el mundo del perro, y decidí seguir una vía más práctica. Estudié Ciencias Sociales y Gestión comercial y me dediqué a las ventas, y aunque mi pasión por el mundo del perro ha ido siempre unida a mi pasión por la psicología, pasaron muchos años hasta que pude aunar estas dos aspiraciones, y aún hoy la psicología es un sueño a retomar.

Poco antes de que mi compañero de vida, Draco, falleciera, conocí de casualidad un pequeño Shiba. El recuerdo de la primera vez que vi un Shiba todavía está nítido en mi mente. Yo nunca había visto nada igual, una especie de lobo en miniatura que te miraba directamente a los ojos. Era un perro que no tenía ningún interés en resultarte agradable, ni adorable, ni particularmente amable y, sin embargo, de todo él emanaba un encanto imposible de ignorar.

Jornada de socialización Shibera

Al indagar sobre esta raza en particular, empecé a interesarme cada vez más en los perros asiáticos, y las razas denominadas “primitivas” en general, sin perder, por supuesto, un ápice de interés en el perro como tal, y en todo tipo de perros.

A día de hoy convivo con cuatro perros, tres shibas y un chow. Doy servicio en Madrid, a todo tipo de perros, aunque mi especialidad son los perros de tipo asiático y primitivo, dado que considero que este tipo de perros están particularmente incomprendidos por su singularidad.

Formación en Educación canina

  • Educación Canina en positivo Vallekanino 2017
  • Curso para perros jóvenes Educan 2017
  • Adiestramiento cognitivo-emocional Educan 2017
  • Más allá de los protocolos, Seminario, Monique de Roeck 2017
  • Nutrición canina, Carlos Gutiérrez 2018
  • El perro valiente (no tiene ansiedad) Educan 2019
  • La manada valiente Educan 2019
  • Salud Comportamental del perro Educan 2020

Actividades para hacer en casa

Estos días están siendo duros para nuestros perros y para nosotros. Horas y horas sin salir, y cuando por fin salen a la calle, los paseos no pueden alargarse demasiado y, debido a que no podemos entrar en contacto con otras personas, tampoco ellos pueden jugar con sus amigos.

¿Qué podemos hacer para paliar las consecuencias? 

Los paseos

Captura de pantalla 2020-03-18 a las 19.47.43Aunque no podamos alejarnos mucho de casa, no se ha estipulado un tiempo concreto para el paseo. Mientras dure el paseo de nuestro perro, no le metas prisa, déjalo olfatear y que marque el ritmo. Si tu perro tira de la correa, puedes empezar a utilizar un arnés pectoral, ahora que tienes más tiempo en casa puedes empezar a practicar dentro del hogar su uso, para que todo vaya bien fuera. Por otro lado, si no usabas una correa larga, empieza a hacerlo ahora, una correa de alrededor de tres metros es ideal para que el perro tenga suficiente espacio para alejarse.

Ejercicios de olfato

Captura de pantalla 2020-03-18 a las 19.46.16Hay varios ejercicios que puedes hacer con tu perro en casa para estimular el olfato. Olfatear relaja y entretiene a los perros, puedes utilizar una alfombra de olfato o bien unas sábanas para esconder trocitos de comida. Recuerda que el objetivo es que tu perro olfatee, si las ve, no está haciendo un juego de olfato. También puedes esparcirlas en un espacio cerrado, que pueda dejar en penumbras, para que no pueda encontrarlas con la vista. No le metas prisa, recuerda que es para relajarse. Si tu perro come ansioso, o si simplemente le gusta mucho su pienso, puedes dárselo en un juego de este tipo.

Juguetes tipo Kong, dispensadores y lickymattCaptura de pantalla 2020-03-18 a las 19.39.40

Puedes utilizar varios rellenos de distintos tipos de comida, de modo que tu perro pueda acabarse uno y continuar con otro. También los pueden acompañar de juegos de olfato, todo lo que te indico en este artículo puedes ponerlo en práctica de forma conjunta, el objetivo es tener el mayor tiempo entretenido a tu perro. Una lickymatt se puede untar con paté para perros, o comida húmeda, puede mantener entretenido a tu perro que se pasará horas tratandCaptura de pantalla 2020-03-18 a las 19.40.20o de chupar hasta el último pedacito de paté.

Jugar a las escondidas, la pelota, y el juego del tira y afloja

Jugar a las escondidas lo hemos hecho todos, esto es igual con nuestro perro y seguro que ya lo has practicado, simplemente has de esconderte en algún lugar cuando no se dé cuenta y hacer ruidos desde ahí o llamarlo suavemente por su nombre. El juego de la pelota, que normalmente se hace con una sola pelota, es mucho más útil con dos, si premias a tu perro tirándole la segunda pelota cuando te trae la primera, aprovecharás para enseñarle a traerla. En cuanto al juego del “tira y afloja” no todos los perros juegan a esto, quizá inicialmente tengas que tentarle con un nudo de tela o un trapo viejo; cuando lo agarre en su boca tira de él, y suéltalo para dejarle ganar; déjale ganar al menos un 85% de las veces. Después de estos juegos es conveniente relajar al perro, sobre todo en perros que se activan fácilmente y a los que les cuesta bajar revoluciones. Recuerda que con un juego de olfato puedes relajarle, y también con los juguetes antes mencionados.

Juegos de inteligencia

Captura de pantalla 2020-03-18 a las 19.40.44Los juegos de inteligencia requieren inicialmente de tu presencia e interacción para enseñar el funcionamiento al perro. Este, posteriormente, tendrá que ingeniárselas por sí solo. En los juegos de inteligencia es fundamental encontrar el nivel adecuado de dificultad, de este modo nuestro perro no se frustrará en exceso (si es demasiado difícil) ni se aburrirá (si es demasiado fácil).

Música relajante y películas para perros

Captura de pantalla 2020-03-19 a las 11.48.01Nosotros hemos utilizado música relajante para perros y personas que hemos encontrado sencillamente en Youtube. En nuestras camadas de cachorros, nos han sido muy útiles, normalmente no tardaban en dormir, a veces, acompañábamos la música de juegos de olfato. Las películas para perros las hemos descubierto hace poco, no son películas como tal, si no vídeos de naturaleza en los colores que los perros distinguen mejor y con sonidos llamativos para ellos, puedes encontrarlo en youtube. Para perros demasiado ansiosos o activos, tu televisión puede correr peligro, para perros como suelen ser los shibas, les tendremos atentos, observando la pantalla, sin mayor reacción que la curiosidad.

Masajes, caricias, y camisetas antiestrés

WhatsApp Image 2020-03-19 at 11.52.13Para los perros que se encuentran particularmente estresados, un masaje en los homoplatos y el cuello puede ser realmente la solución, mantente atento a nuestra página de Facebook, pronto subiremos un vídeo sobre cómo hacer un masaje a nuestro perro. Por supuesto, las caricias y muestras de afecto también son muy reconfortantes para ellos y para nosotros, aunque si tu perro sufre hiperapego, te recomendamos que fomentes más su autonomía con juegos y juguetes en los que no te necesite para entretenerse. La camiseta antiestrés ejerce una presión en el cuerpo del perro que induce calma, inicialmente se utilizaban para paliar el miedo que producían las tormentas en algunos perros, actualmente sus usos son muy diversos; si tu perro está inquieto, el uso de una camiseta de este tipo puede ayudarlo.

Esperamos que estos consejos y herramientas os puedan ser de utilidad, escríbenos si tienes cualquier duda, necesitas ayuda para localizar estas herramientas, o quieres que te asesoremos para su uso, puedes localizarnos en Facebook, Instagram o al mail mononoawareshibas@gmail.com

¡Hasta la próxima!

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El Shiba macho

CruceBalrog

Una de las dudas más frecuentes a la hora de elegir un perro, ya sea un shiba o no, es si debemos elegir una hembra o un macho.

Tan importante es elegir hembra o macho, como valorar el carácter del cachorro elegido, tanto el que manifiesta, como el carácter de sus padres. La herencia del carácter de los padres, y la educación en etapas tempranas, serán fundamentales en el desarrollo posterior de nuestro perro.

De forma general, las diferencias entre hembra y macho son:

  • Las hembras tienen el “celo” dos veces al año, en shibas, a veces esto se reduce a un único celo anual.
  • Los machos se ven afectados por el celo de las hembras de forma constante, a lo largo del año.
  • Los machos son algo más grandes y voluminosos que las hembras.
  • Un macho sin castrar habitualmente es competitivo y territorial con otros machos sin castrar. Las hembras no suelen ser competitivas entre ellas, a excepción de estar en “celo”.
  • Los machos parecen tener mayor tendencia a explorar, y marcharse solos.
  • Mientras las hembras no necesitan cubrir amplias zonas marcando el territorio, a excepción de estar en “celo”, los machos pasan gran parte de tiempo realizando pequeñas micciones por diferentes zonas.
  • Aunque nuestro shiba macho no busque activamente competir, otros machos pueden buscarlo al detectarlo, problema que no suele ocurrir con hembras.
  • Los machos parecen concentrarse menos en el entrenamiento fuera de casa, debido a que están muy influenciados por la presencia de hembras en celo, o de otros machos.
  • Los machos suelen ser más activos, y obstinados.
  • La influencia de la testosterona en machos supone un reto importante en la adolescencia (alrededor de los 6-8 meses) del perro.

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Hay otros comportamientos bastante habituales en esta raza, que se dan independientemente del sexo del shiba:

  • Protección (agresiva) de recursos: tendencia a evitar que otros perros o/y personas se acerquen a uno o varios recursos que el perro considera valiosos, por ejemplo, un trozo de comida, un juguete, etc. Normalmente lo hacen porque consideran que el recurso les va a ser arrebatado.
  • Territorialidad frente a otros perros en el hogar: tendencia a no aceptar la llegada a casa de otros perros. Generalmente, a ningún perro le parecerá muy natural que repentinamente otro perro entre en su casa, en el caso del shiba esto puede ser algo realmente peligroso, e introducir otro perro ha de ser algo planificado y progresivo.
  • Poca tolerancia a cachorros: cuando nuestro shiba ya es adulto, se puede mostrar antipático y jerárquico con cachorros.
  • Escapismo: tendencia a marcharse a explorar, pudiendo estar fuera de nuestra vista durante horas, y volver de nuevo solo a casa. (Generalmente, para que esto no ocurra hay que entrenar con nuestro shiba desde cachorro).
  • Baja tolerancia a perros impetuosos: su forma de mostrar esta intolerancia puede ser sutil (ignorar al perro), o tajante (gruñido, mordida de baja intensidad). Si no se respeta su necesidad de espacio o el shiba tiene problemas de gestión emocional, puede ser realmente violento.
  • Baja tolerancia a niños: esto no quiere decir que sean agresivos con los niños, sencillamente, por el carácter imprevisible de los niños y, generalmente, invasivo, los shibas suelen huir del trato con ellos.
  • Poco interés en ejercicios de obediencia: el shiba no tiende a obedecer para agradar a sus dueños, necesita una rutina de entrenamiento, constancia, motivación y colaboración. Además de un vínculo afectivo fuerte y solido.
  • Tendencia a la introversión: tanto hembra como macho pueden ser realmente amorosos y efusivos, pero esto no será algo constante, un día pueden recibirte en la puerta de casa, y al siguiente esperarte tumbado en el sofá. En general, salvo su familia, al shiba le es indiferente cualquier otro ser humano. IMG_9440

En muchos casos la pregunta finalmente es, si castrar o no al shiba para que no muestre el tan temido comportamiento en machos. La castración para evitar esta casuística asociada a la testosterona (entre otras hormonas), se suele hacer en torno a los ocho meses. Sin embargo, una castración no es inocua, puede tener efectos nocivos a medio/largo plazo, por lo que es preferible no someter al perro a una intervención quirúrgica si no es necesario.

Este artículo desglosa una serie de características de forma general, y como toda generalización, no recoge los casos particulares. 

Si todavía tienes dudas, no esperes para preguntarnos 🙂

¡Muchas gracias por leer!

 

 

 

 

El juego en el Shiba (II)

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Pícara y Ukiyo, de Mono no aware, curiosas

El juego en el Shiba es impetuoso, puede confundirse con un conflicto o, por el contrario, una situación de conflicto puede parecernos un juego.

Generalmente, los perros emiten una serie de señales cuando están tensos, o consideran la situación potencialmente conflictiva. Dichas señales pueden tener como objetivo apaciguar al otro, o comunicar enfado.

En el shiba, como en otros muchos perros, las señales para calmar al otro más frecuentes suelen ser: bostezar, apartar la mirada, rehusar el contacto frontal, alejarse y, en ocasiones, invitaciones al juego, e incluso acercar zonas sensibles a las fauces del otro perro, por ejemplo: la tripa, el costado, o el cuello. Cuando el otro perro las comprende y respeta, adecua su juego, y/o emite también dichas señales en respuesta.

El perro va a mostrar su enfado, si esas señales se ignoran o no siente que le estén dando resultado. Mostrará su enfado con la intención de ser comprendido y no tener que pelear. Algunas señales de enfado pueden ser: encoger/tensar los belfos, belfos temblorosos, mostrar los colmillos, a esto le suele acompañar una posición rígida, pelo del lomo erizado, vigilancia extrema hacia el otro perro, mirándolo fíjamente. Mantengamos presente que el perro llegará a esta situación si no ha podido evitarlo, y si se sigue sintiendo en peligro, acorralado, o demasiado desconfiado para darse la vuelta, es probable que ataque.

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Ami jugando con Balrog

Si ha sido regañado o castigado severamente por gruñir y anunciar su enfado, es muy probable que no muestre señal alguna y directamente muerda.

Los que tenemos shibas sabemos que les gusta jugar salvajemente, como vimos en la entrada anterior, entonces, ¿cómo sabemos cuándo están jugando o no, si habitualmente gruñen y pueden dan mordiscos de baja intensidad*?

Un juego se está convirtiendo en una situación tensa, o sencillamente no es juego cuando:

  • Uno o varios perros son perseguidos y muestran constantemente señales de apaciguamiento y/o enfado que no son respetadas.
  • El supuesto juego solo sube de intensidad, no baja, no se dan tregua, los gruñidos y “marcajes” van en aumento, se sitúan a dos patas y no se lateralizan (ponerse de lado).
  • Comienzan a poner la orejas hacia atrás mientras sacan los dientes, y permanecen en esa posición, con la cola a media altura o baja.
  • Un perro se sube encima de otro incesantemente, poniendo su cabeza con insistencia sobre el lomo, cuello o morro del otro.
  • Algunos perros son particularmente sumisos (algo poco frecuente en shibas) y se encogen, como si trataran hacerse pequeños, pudiendo llegar a orinarse. El perro que realiza esa conducta está incómodo o/y se siente intimidado.
  • Varios perros rodean a un cachorro que se sienta o se encoge y ocasionalmente sale corriendo en busca de sus tutores o un cobijo. Es muy habitual que algunos cachorros muy jóvenes gimoteen e incluso berreen cuando otros de mayor envergadura se les acerquen. Este “grito” es una forma de pedir protección y no debe ignorarse.
  • Cualquier situación de abuso, o en la que solo o exclusivamente hay gruñidos, marcajes y comportamientos violentos, sin ningún tipo de invitación a juego, ni señales descritas en el artículo anterior.

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Nuestra querida Ami, firme con los cachorros

¿Cuándo es juego?

  • Cuando la intensidad no aumenta indefinidamente
  • No hay un perro abusado y un abusador, los perros del juego se buscan los unos a los otros, el que es perseguido cuando cesan de perseguirlo acude de nuevo a incitar al juego a su perseguidor y viceversa o, si no le apetece seguir, se tumba tranquilamente, coge un palo, olisquea, vuelve con sus tutores, o hace cualquier otra acción relajada.
  • Hay respeto, si algún perro emite las señales descritas, el otro actúa en consecuencia.
  • No hay monta: si un perro monta a otro como si estuviera en un videoclip de reageton, no está jugando. Si además el perro que es montado le está mostrando su enfado al otro y no es respetado, el perro está sufriendo abuso y puede atacar, o entrar en indefensión.
  • Los perros implicados en el juego son capaces de estar juntos sin morderse constantemente o gruñirse, el gruñido y marcaje en el juego del shiba es frecuente, pero no constante.

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Haru de Mono no Aware, alma de modelo 🙂

Machos sin castrar que (supuestamente) están jugando.

Los machos sin castrar a menudo parecen jugar cuando en realidad están entrando en una escalada de hostilidad. La intención es no llegar a pelear, pero si ninguno abandona dicha escalada puede darse una pelea violenta y desagradable.

Algunos shibas machos (sin castrar) directamente ignoran a cualquier otro macho sin castrar, y no les interesa en absoluto la batalla por el poder. En ocasiones se interpreta esto como algo amistoso y se lo define como “si se llevan muy bien”, cuando en realidad, no se llevan. Son capaces de estar en el mismo espacio sin competir, lo cual es muy positivo, pero la entrada de una hembra en celo, o la presencia de un recurso interesante, podría cambiarlo todo.

art¿Qué hago si no tengo claro si mi shiba está jugando?

Si necesitas asesoramiento profesional, no dudes en contactar con nosotros a través del mail mononoawareshibas@gmail.com o al teléfono/whatsapp: 644726146

En nuestra página de Facebook compartimos fotos y vídeos, en muchos de ellos podéis ver a shibas jugando. 

También puedes visitar nuestro Canal de Youtube, quizá uno de los vídeos que ilustran bien el juego, pueda ser este entre la cachorra Samsara (Husky) y Ukiyo (Shiba)

¡Gracias por leer!

 

 

Shibas que “hacen la cobra”

En ocasiones cuando estamos entrenando con un shiba y está respondiendo muy bien y aprendiendo rápido, vemos algunos retrocesos en particular en los ejercicios que implican acercarse a la persona que lo llama. Por ejemplo, el perro acude correctamente a la llamada, pero cuando nos agachamos para acariciarlo, recula.

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Momo, de Mononoaware

Esto suele suceder cuando ya no estamos premiando con comida, ni con juguetes, sino con caricias y refuerzo afectivo. En nuestras clases lo detectamos con rapidez, y en muchas ocasiones lo prevenimos comentando esta cuestión por adelantado.

¿Qué hace que nuestro shiba recule o, como solemos decir los shiberos, “nos haga la cobra”?

A menudo, cuando queremos felicitar a nuestro perro lo que hacemos es ir hacia él, agarrarlo y obligarle a recibir caricias. A veces nos inclinamos hacia delante gritando “muy bien”, contentos y felices porque nuestro shiba ha acudido a la llamada de forma impecable. Nuestro shiba en muchos casos está deseando que le liberemos para volver a oler aquello que ha dejado a medias, para darse una carrera o simplemente para tumbarse en el césped o volver a jugar con sus amigos. Sin embargo, nosotros, en nuestro entusiasmo, le damos palmaditas en la cabeza o similar.

Si bien muchos perros son extremadamente efusivos y cariñosos y reciben con alegría las muestras de afecto por invasivas que sean, en general no es el caso del shiba. Hay muchos perros, de todas las razas y tamaños, a los que esto les desagrada.

Decir qué debemos hacer en estos casos solo a través de un artículo es imposible, puesto que dedicamos gran parte del tiempo y de las prácticas a comprender en lenguaje corporal del shiba y al vínculo afectivo, que está muy relacionado con este tema. Sin

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Allaikhas Balrog

embargo, me gustaría dejar algunos apuntes:

  • Cuando entrenes con tu perro y le felicites solo verbalmente, da unos pasos para atrás, si quiere tu afecto se acercará a ti.
  • Cuando hagas cualquier ejercicio con tu shiba, y recule, mire incesantemente a otro lado, se ponga oler, bostece, o incluso se tense, piensa que es muy probable que estés siendo invasivo.
  • Si no ha querido tus caricias no lo agarres y le obligues.
  • Piensa que si quieres premiar a tu perro, realmente tienes que asegurarte de que lo estás premiando. Si cuando tu perro acude correctamente a la llamada, o hace cualquier otro comando correctamente, el premio es agarrarlo y obligarlo a recibir caricias, no lo estás premiando.
  • Gran parte de los shibas se caracterizan por ser mimosos “cuando ellos quieren”: ¡Haz que quieran! Y si no le apetece, deja que se marche. Tú mejor que nadie sabes cuándo está pidiendo mimos.

 

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Saiko, de nuestra amiga Olga

Si necesitas información, ayuda, tienes dudas, o cualquier comentario sobre este artículo o el mundo del shiba, no dudes en ponerte en contacto con nosotros a través del email: mononoawareshibas@gmail.com

 

 

¡Muchas gracias por leer !

 

 

Guía rápida para hacer una alfombra de olfato

Las alfombras de olfato se están popularizando entre los que compartimos nuestra vida con uno o varios perros. Se usan para entretenimiento de los canes que utilizando su sentido más desarrollado, el olfato, tienen que localizar trozos de comida escondidos en la alfombra.

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Una alfombra de olfato sencilla que podemos hacer nosotros mismos es el modelo básico, de trapillo, de la foto anterior.

Para realizarla, necesitamos una malla de plástico (anchura de cada celda ideal no superior a 1 centímetro), rollos de trapillo de diferentes colores, tijeras y, opcional, una aguja de ganchillo.

En primer lugar tenemos que tener recortado el trapillo en tiras de unos catorce centímetros aproximadamente.

La malla deberá estar cortada con el tamaño que queramos que tenga nuestra alfombra, ya que la malla será la base de la misma. Es importante que los lados queden lisos cuando lo recortemos, para evitar que los perros puedan hacerse daño. La malla utilizada únicamente para el tutorial, como podéis ver no tiene los lados rectos, es importante recortar todos los salientes a la perfección y evitar los picos que veis en la foto.

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El objetivo es anudar cada trapillo de forma correcta en cada lado de cada celda. Según la anchura utilizada de trapillo, y la anchura de cada celda, quedará más o menos tupida nuestra alfombra.

El trapillo se anuda de la siguiente manera:

 

Cada nudo ha de ir bien apretado para evitar que se suelte. Según vayamos rellenando, veremos como va cobrando la apariencia de alfombra que deseamos.

Es importante tener en cuenta lo siguiente:

  • La alfombra de olfato se debe de utilizar exclusivamente para realizar un juego de olfato. El perro, cuando termine de encontrar todos los trozos de comida, o chucherías caninas, podrá continuar olisqueando en ella, no obstante, cuando haya perdido el interés la retiraremos para volver a usarla, o para guardarla.
  • No es recomendable dejar la alfombra como un juguete más, puesto que además de arriesgarnos a que el perro la destruya, no se trata de un juguete más, sino de un instrumento para un juego concreto.
  • Se debe utilizar trozos pequeños de chucherías caninas o alimento seco, para evitar ensuciar en exceso la alfombra o que el perro, si es ansioso por la comida, trate de ingerir los trapillos.
  • Una misma alfombra no debería utilizarse para dos ó más perros al mismo tiempo, puesto que el ejercicio debería ser individual, para otorgar al perro el tiempo y espacio necesarios para relajarse y encontrar las chucherías. Si tienes varios perros, asegúrate de que cada uno la use de forma individual.

Puedes ver un vídeo-resumen del uso de una alfombra de olfato aquí

Espero que el artículo sea de utilidad, podéis hacerme llegar cualquier duda o sugerencia en los comentarios.

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¡Hasta la próxima!

Las etapas de desarrollo en el Shiba

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El Shiba es una raza de pequeño tamaño, pero de gran energía. Sus particularidades, su carácter singular, su belleza e incluso su terquedad, hacen del shiba un perro atrayente para muchas personas, y un gran reto.

Los principiantes en esta raza pueden encontrarse perdidos, cuando su cachorro empieza a cambiar y volverse impredecible. Incluso cuando ya hemos tenido otros perros, nos puede parecer que todo lo que supone un shiba, es un mundo nuevo dentro del mundo del perro.

Por este motivo, quería hacer este artículo, enumerando brevemente las etapas por las que pasa un cachorro de shiba en su crecimiento. Son etapas generales, y cada ejemplar como individuo presentará sus propias particularidades, de las cuales hay que estar atento para comprenderlo mejor.

 

Del nacimiento al destete (0-2, 2.5 meses aproximadamente)

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Esta etapa está caracterizada por el apego a su madre, que es fuente de seguridad, alimento, calor, y protección. El cachorro es un pequeño bebé de shiba que estará incómodo y estresado si es separado de su madre. A esta edad se puede realizar algún ejercicio de estimulación temprana, y a partir de los quince días, cuando abran los ojos y empiecen a explorar, podemos empezar a habituarlo a estar en contacto con personas. A medida que empiecen a andar, si hay otros animales, equilibrados y sanos, en casa, podemos dejar que se conozcan.

Las experiencias desagradables que ocurran en esta etapa van a ser importantes para el resto de su vida, y también las experiencias agradables. Por ese motivo, es esencial que las personas que se encarguen de los cuidados del cachorro y su madre, sean delicados, atentos, cariñosos, y respeten el tiempo y el espacio de los cachorros y de su madre.

IMG_8025Lo ideal es que se le ofrezca comida solida a partir del mes y medio, y que sea la propia madre la que realice el destete progresivo. Los cachorros que no han tenido contacto con personas en esta etapa, o ese contacto no ha sido positivo, han estado en un entorno ruidoso o imprevisible, han sido separados de la madre por los motivos que sean, o han recibido una estimulación temprana inadecuada (como por ejemplo manipulado excesivo), pueden presentar problemas en el futuro para confiar en el entorno y las personas.

 

 

Infancia (2-6 meses)

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Habitualmente se entrega a los cachorros a los dos meses, o incluso menos. Lo recomendable para su salud física y psicológica, y la de su madre, es que sean entregados cuando se ha completado el destete. En este punto, la madre no los echará de menos, y el cachorro también podrá afrontar su vida con su nueva familia. Si sus primeros meses de vida han sido una experiencia agradable, deberías tener un cachorro enérgico, con muchas ganas de jugar, y afectuoso. Tenemos que tener en cuenta que el cachorro de Shiba no es tan apegado como el de otras razas, a menudo solo acepta caricias cuando es él quien toma la iniciativa. Son cachorros que tienden a jugar solos, por lo que es importante encontrar la manera de interactuar con ellos, para crear un vínculo afectivo solido. No obstante, no debemos agobiarnos con esta cuestión, pues el propio cachorro se acercará a nosotros, en especial cuando se haya cansado de jugar o esté somnoliento, un buen momento para mostrarle nuestro cariño.

FACE_8318 copia.jpgEn esta etapa, es de vital importancia no invadir su espacio, es decir, dejar que el lugar donde duerme y come sea solo para él. Si nos empeñamos en cogerlo en brazos o acariciarlo en contra de su voluntad, es altamente probable que nos muestre un gran y constante rechazo en cualquier faceta de su vida hasta que vuelva a confiar en nosotros. Las malas experiencias con personas u otros animales las generalizará rápidamente, desarrollando aversión, y posiblemente una fuerte reactividad.

jacksonbaby2Aunque los shibas son muy cuidadosos, romperá cosas como cualquier cachorro, en particular las que dejes por el suelo, ya que no comprenderá porque algunas cosas del suelo son suyas (juguetes) y otras son tuyas (por ejemplo las zapatillas). En esta etapa se recomienda empezar a acudir a un Educador canino si se tiene cualquier confusión o conflicto que en poco tiempo se acrecienta y agrava. Se recomienda también realizar ejercicios de control de mordida, iniciar el preadiestramiento, acudir a grupos de socialización de cachorros, y realizar actividades diversas con el cachorro, tales como juegos de olfato e inteligencia, en las cuales interactuémos con él de forma colaborativa.

Hay que huir de la idea de presentar todo tipo de perros a nuestro cachorro, es mejor que conozca pocos y equilibrados, que muchos e impredecibles o agobiantes. 

 

Adolescencia (6-10 meses)

Entre los seis y los diez meses comienza una etapa en la que observamos a nuestro perro más susceptible, inquieto, envalentonado y con más iniciativa a la hora de explorar, salir, y conocer otros perros. Empieza a alejarse más que de costumbre cuando pasea suelto, y comienza a manifestar comportamientos que antes no  habíamos observado, como conducta de monta, territorialidad, y algunas reacciones desproporcionadas ante otros perros, mostrándose en ocasiones irascible. En esta etapa los machos ya levantan la pata para orinar, o empiezan a hacerlo, y hemos podido observar que otros machos no castrados han cambiado su comportamiento con nuestro shiba; y las hembras, que también empiezan a orinar como marcaje, tienen su primer celo, y parecen menos sociables y juguetonas con perros y personas desconocidas.

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Es una etapa explosiva caracterizada por cierta rebeldía y en la que tendremos la impresión de que nuestro shiba a “desaprendido” todo aquello que le habíamos enseñado desde el momento en que llegó a la familia. Es un buen momento para recuperar la rutina de entrenamiento o, si no la ha tenido, empezar a introducirla poco a poco. En esta etapa tendremos que estar muy pendientes de nuestro shiba, ser cuidadosos con los lugares en los que vamos a soltarle, y observadores. Es especialmente importante evitar conflictos en esta etapa ya que podría desembocar en reactividad. Detectar los comportamientos agonísticos en otros perros es de gran utilidad.

Cambiar las rutas que realizamos normalmente en el paseo, y los lugares que visitamos, así como introducir nuevos juegos y juguetes en la vida de nuestro perro, lo pueden ayudar a mantenerse motivado y a canalizar la energía y estrés producido por los cambios hormonales.

Por supuesto, si alguna situación se escapa de control con frecuencia, o sencillamente se quiere asesoramiento profesional, es mejor acudir a un educador en esta etapa antes de cualquier problema se convierta en algo habitual.

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Joven (10-16 meses)

En esta etapa ya podemos determinar con bastante seguridad el carácter de nuestro shiba, sus preferencias en cuanto a compañía (perros amigos, y enemigos), “manías”, juegos preferidos, etc. Aunque continúan algo hiperactivos, ya no nos sorprenden con comportamientos nunca antes vistos, y más o menos “les vemos venir” en sus “malévolos planes” de escapada, combate, o trastada sorpresa.

Si las anteriores etapas se han desarrollado sin incidentes, nuestro shiba, aunque terco e independiente, estará muy unido a nosotros y entenderá perfectamente lo que le pedimos (otra cosa será que se haga el sordo).

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En esta etapa, si hemos decidido esterilizarlo por motivos de salud u otros motivos de peso, será el momento ideal para hacerlo.

En cuando a educación, si para esta etapa no hemos resuelto los problemas o vicios de comportamiento que hayan surgido, ya estarán bastante consolidados, en especial si ha aprendido a utilizar e gruñido o el marcaje (mordida de baja intensidad) como herramienta para conseguir algún determinado fin, o evitar alguna determinada imposición.

El shiba tiene fama de agresivo por su tendencia a resolver cualquier situación alejando aquello que le atemoriza o molesta gruñendo o marcando, sin embargo, si trabajamos correctamente el origen de esta conducta nuestro shiba será el primero en darse cuenta de que tiene mejores opciones que la agresividad.

 

Adulto (16 meses en adelante)

Es la etapa más estable y tranquila, salvo que nuestro shiba padezca algún tipo de trauma, problemas de salud o/y estrés crónico.

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Hachiko, de Israel Aparicio

En la edad adulta el entendimiento entre nuestro shiba y nosotros debería ser pleno. Los comandos que le hayamos enseñado ya han pasado a formar parte del vocabulario que utilizamos con nuestro perro, y él también sabe cómo hacernos entender lo que necesita y lo que le molesta. Si esto no es así, tanto nosotros como el perro nos sentiremos frustrados en diversas situaciones.

IMG_9502.jpgEn esta etapa podemos tener la sensación de que lo que no hayamos conseguido de nuestro shiba ya no lo podremos conseguir aunque esto, por supuesto, no sea cierto. Nuestro perro probablemente sienta algo similar sino idéntico al tratar de comunicarse con nosotros, y si cuando trata de hacerlo la comunicación no se establece, se rendirá y nos parecerá que “nos ignora” o “va a su bola”. La comunicación y la confianza es importante en cualquier relación. Una mala comunicación en el caso del shiba puede resultar catastrófico y altamente destructor del vínculo afectivo. El shiba tomará las riendas en cualquier contexto si se siente desamparado, y lo hará de forma impetuosa y, si lo cree necesario, muy hostil. Es importante que en todas las etapas anteriores hayamos establecido una rutina de entrenamiento, confianza, una comunicación correcta, y una serie de hábitos que hagamos con gusto, sin estrés, siendo fundamental el paseo.

Un shiba adulto equilibrado es un perro pacífico, sereno, inteligente, y que rehusa cualquier tipo de conflicto en general (salvo que otro perro inicie el conflicto). A pesar de su fama de escapista, si se lo ha entrenado de forma motivadora y flexible, en lugar de rígida y basada en la sumisión, no tendremos que preocuparnos de posibles fugas.

 

Edad anciana (10/12 años en adelante)

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Totoro, 10 años, click aquí para ir a la fuente de la imagen

Es difícil determinar a que edad podemos considerar a nuestro perro como anciano. Uno de los problemas, en mi opinión, de empezar a considerar a nuestro perro como anciano, es que empezamos a ver limitaciones en su actividad física y mental, que quizá todavía no existan o que, de existir, no son pretexto para abandonar las actividades que requieran algún tipo de esfuerzo. Esto no significa que tengamos que obligar a nuestro shiba a hacer ejercicio, solo quiere decir que en esta etapa sigue siendo muy importante mantener la motivación y una correcta estimulación mental y física.

La característica fundamental de la edad anciana es el deterioro acelerado, tanto físico como mental, de nuestro perro. Se vuelve más contemplativo, algo huraño, pierde en cierta medida su carácter autónomo y, a menudo, trata de decirnos con su mirada insistente que algo le molesta o le duele. Empezamos a interpretar que es mejor que los paseos sean cortos para que no se canse, y no le compramos juguetes nuevos porque parece que le da igual. A él le cuesta más hacer algo fuera de la rutina y nosotros no se lo pedimos porque creemos que es una molestia para él, esto es un error.

En esta etapa nuestro ritmo tiene que adaptarse al perro, y dede luego tendremos que tener mucha más paciencia y comprensión. No podremos exigirle como lo haríamos con un perro joven, pero es importante dedicarle tiempo, continuar haciendo paseos en los lugares que le gusten y conocer lugares nuevos, seguir jugando con él, realizando un entrenamiento adaptado, y manteniéndole motivado.

Mantener viva la llama del shiba impetuoso y curioso que hay en él es imprescindible.

 

 

 

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