Un paso más: titulación en Adiestramiento Profesional

La historia de la humanidad está unida a la historia del perro, aunque ningún perro aparezca como personaje histórico en nuestros libros de estudio, ni vaya a salir en ninguna pregunta de examen.

¿Seríamos los mismos sin ellos? ¿Somos conscientes de todo lo que tendríamos que agradecerles? Probablemente la respuesta sea no a ambas preguntas.

Tanto la selección natural, como la selección artificial (impuesta por nosotros), a dado lugar a perros que nos aman por encima de todo porque, en general, creo que sería imposible soportarnos si su amor no fuera incondicional. Y sí, reciben algo a cambio, cobijo, comida y, si tienen suerte, hasta nuestro afecto y, si tienen un poquito más de suerte todavía, hasta una educación sana, pero eso no quiere decir que no padezcan nuestras miserias en innumerables ocasiones.

Amo a mis perros, pero amar no es garantía de hacer lo correcto, y por ese motivo fundamentalmente, traté de encaminarme a aprender más sobre su comportamiento y sus necesidades. Tampoco querer hacer lo correcto es garantía de no equivocarse, no siempre podemos mantener a los seres a los que queremos libres de nuestros defectos, pero eso no es excusa: debemos darles de lo bueno, lo mejor.

Las razas denominadas primitivas, y en particular las razas asiáticas, no se han visto tan influenciadas por la selección artificial como otras razas (las cuales son el resultado de diferentes cruces que buscaban, en general, una docilidad que los hicieran aptos para las funciones que en cada caso se les quisiera otorgar). Por este motivo suelen presentar un carácter más introvertido, desapegado, desconfiado, independiente, incluso rebelde. Este conjunto de características las hacen distar del perro tal y como lo conocemos (especialmente en Europa en mi opinión), y nos hacen ver a perros como el Shiba, algo a caballo entre un can y un felino. Además, estamos hablando de perros que provienen de países cuya cultura es muy distinta a la europea, por lo que, aún habiéndose producido una cierta selección sobre dichas razas, cabe pensar  que una cultura distinta buscaría cosas distintas a las que buscamos nosotros.

Estos y muchos otros motivos (incluyendo aquellos que todavía desconozco), nos hace encontrarnos con un perro que, teniendo un comportamiento de perro, como no puede ser de otra manera, presenta unas necesidades particulares y una comprensión especial. Esta comprensión cobra especial relevancia en el primer año de vida nuestro perro, por ser una etapa muy sensible al aprendizaje y a la formación del vínculo con su familia. Hay razas en concreto que salen muy mal paradas, como son el chow-chow o el shar pei, muchos de ellos adquiridos por su aspecto, pero finalmente apartados de la vida familiar o directamente dados en adopción.

Por este tipo de perros en particular y por el perro en general, mi labor incipiente como criadora es mucho menos relevante que la labor de educación canina, enfocada a la comprensión y la vinculación con las razas tipo primitivo, y con aquellos canes, sean de la raza que sean, que presenten mayores dificultades para su relación afectiva y social tanto con sus congéneres como con las personas.

Hay razas que no nos lo ponen fácil, hay perros (sean de raza o no), que no nos lo ponen fácil, y no es porque no quieran, es porque contra la naturaleza de lo que somos, no podemos luchar. Pongamoselo fácil nosotros, que podemos.

Y en este contexto creo que la mejor opción de base es la Educación Canina Cognitivo-Emocional, tanto para el perro como para su familia que, estoy convencida, está deseando hacer feliz a su perro.

Pienso esto porque en esta disciplina el perro es tratado como un sujeto que debe ser proactivo en su propia educación, que debe decidir en su propia vida, y que no debe limitarse a cumplir órdenes como un soldado. Y esto no quiere decir que el perro deba hacer lo que quiera, ni que todos los perros nazcan siendo unos santos y seamos nosotros los ineptos que pervertimos esa pureza. Quiere decir, a mi modo de ver, que merecen comprender lo que ocurre en su mundo, y que nos podemos comunicar con ellos de forma inteligente y afectiva, para establecer las pautas de convivencia y para ser felices, tantos de forma individual como conjunta.

Porque hacemos mejor aquello que entendemos, y ellos también.

Todavía me queda mucho por hacer, en primer lugar, poner en orden los conocimientos adquiridos, y conseguir experiencia práctica en ello. Porque esta labor empieza, pero no acaba.

¡Gracias por leer!

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Yolanda Ruiz

Cría ética

El motivo de este artículo es explicar muy brevemente que consideramos cría ética. La base de la cría ética está en la convivencia ética con los perros.

A nuestro modo de ver el perro necesita, para ser feliz y realizarse, que se cumplan varias premisas. Para que un plan de cría sea ético, al margen de que se cumplan ciertos puntos que especificaremos también, cada uno de los perros deben ser felices.

¿Qué necesita un perro para ser feliz?

  • Amor de su familia: los perros deben estar en contacto con su familia, sentirse queridos y pasar tiempo de calidad con su familia humana.
  • Amistades: los perros también tienen amigos, quieren conocer otros perros, más allá de las fronteras del criadero.
  • Comida de calidad: los perros no deben comer siempre la misma comida, eso es injusto. Deberían tener una base de comida de calidad (puede ser perfectamente un buen pienso) y además chucherías caninas, y platos de dieta natural al menos una vez por semana.
  • Atención higiénico-sanitaria: los perros no solo deben estar desparasitados y vacunados, deben disfrutar de un entorno limpio, y estar aseados de forma habitual, no solo para acudir a una exposición de belleza.
  • Libertad: los perros deberían tener la posibilidad de explorar su entorno de forma segura, y no limitarse únicamente a la parcela del criadero.

Pautas para la cría ética

  • Las hembras no deben tener más de 4 ó 5 camadas en su vida, en la edad reproductiva que menos riesgos suponga para su salud.
  • Los ejemplares para cría deben llevar una vida plena, no ser confinados con el único fin reproductor.
  • Se deben de producir descansos entre camadas. Al menos de un celo, siendo lo ideal dos, o más, dependiendo del nº de camadas que la perra haya tenido y de sus necesidades individuales de recuperación.
  • Se deben de seguir las recomendaciones de la RSCE en cuanto a edad para la cría, como mínimo indispensable.
  • Los cachorros deben permanecer con su madre el tiempo necesario, incluso si esto supone entregarlos con más de dos meses de vida.
  • La perra debe recibir una alimentación especial durante la gestación y la lactancia.
  • Los progenitores deben estar en estado óptimo de salud.

Esto es, muy brevemente, la base de lo que pensamos hoy día que debe regir nuestros planes de cría. Somos un afijo muy joven, y tenemos mucho por aprender. Nuestro objetivo fundamental no es únicamente la cría, que será algo espaciado en el tiempo, sino la educación canina enfocada a la mejora de la calidad de vida del perro.

¡Gracias por leer!

El shiba cachorro y el shiba adulto

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Si pensamos en cualquiera de nosotros ahora, en comparación con nuestra niñez, podemos darnos cuenta de lo mucho que hemos cambiado. Para las personas, en general, es algo evidente e indiscutible que un niño no tiene el carácter de un adulto. Cualquiera de nosotros podrá recordar las trastadas que organizaba de pequeño, la energía inagotable, incluso las peleas con hermanos, primos, o amigos. Cuando los niños tienen alguna bronca entre ellos, o cometen una travesura, solemos quitarle importancia: “son cosas de niños”. Al parecer, y en general, los cachorros no gozan de tanta benevolencia, no solemos decir, ni pensar, “son cosas de cachorro”. En multitud de ocasiones esperamos de nuestro cachorro un comportamiento propio de adulto.

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Amaki (Ami) con dos años

Por ejemplo, cuando tenemos nuestro cachorro en casa, pretendemos que aprenda rápido a controlar sus esfínteres, también que no gimotee por la noche, y que sea capaz de estar horas sin romper nada en nuestra ausencia. Nos preocupamos si es demasiado impetuoso con otros perros, o si se asusta con facilidad. En los primeros paseos no podemos comprender porque tarda días, semanas, e incluso meses, en caminar con soltura y seguridad. Si vamos a un espacio canino y huye de los grupos de perros, o gime rozando la histeria si le rodea un número multitudinario, nos preguntamos “¿¡pero qué le pasa, si no le han hecho nada!?”. También queremos que aprenda a estar sentado, a acudir a la llamada, a no coger cosas del suelo, a estar tranquilo con los invitados, a jugar con nuestros niños, incluso a traer la pelota. Cuando, con tan sólo 4 ó 5 meses, no conseguimos todo esto (o incluso antes), empezamos a preguntar a otros: “¿tu perro se asusta en el paseo, le dan miedo los coches? ¿se sigue haciendo pis en casa? ¿ya obedece órdenes? ¿te hace caso cuando le sueltas en el parque?” etc, etc.

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Ginga con tres meses, foto de Olesia Kelesheva

Con tan solo unos pocos meses nuestro grado de exigencia hacia el cachorro es tan alto que, probablemente, ya no nos haga ningún caso, y entonces nos alarmamos más: “mi perro va a peor, ¿pero qué le pasa? ¡ya no sé qué más hacer!” y entonces, pensamos que quizá necesitemos ayuda (y no digo que no) y contratamos a alguien que en el mejor de los casos nos de unas pautas (a nosotros, sobre todo), y en el peor de los casos tratará de que el cachorro aprenda todo eso con sesiones que quizá sean adecuadas, o quizá no. Y quizá con seis, siete u ocho meses, a nuestro cachorro otra persona le haya enseñado las órdenes, y le haya enseñado todo lo que tu querías, pero quizá con más paciencia y comprendiendo que nuestro perro está en su infancia, nos hubiéramos ahorrado dinero y mucho estrés y se las hubiéramos enseñado nosotros mismos (con ayuda profesional o sin ella).

Salvo personas horriblemente exigentes y con una empatía nula con los niños, la mayoría de nosotros somos más tolerantes, pacientes, tranquilos y alentadores con los “cachorros humanos” que con los cachorros caninos. Creemos que un perro es ese animal adorador del ser humano, deseoso de aprender todo lo que este quiera enseñarle y que, siendo un perro, debe hacer todas esas “cosas de perro” que hemos visto, oído, y conocido, desde el principio de los tiempos. Queremos un perro, un perro fiel, y lo queremos ya. Esta creencia choca con la realidad con especial fuerza en los casos en que: 1) nunca antes has tenido perro 2) se te ha ocurrido tener un Shiba.

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Balrog con apenas un mes de vida

No pretendo mostrarme como ningún mesías que va a arrojar luz sobre este u otro asunto (entre otra cosas porque no puedo, y la sola idea me desagrada), pero como de costumbre, quiero compartir lo que a día de hoy pienso y creo haber aprendido.

Si el shiba en general es un perro independiente, rozando la profunda indiferencia ante tus deseos, el cachorro es una especie de Speedy Gonzales, al que le interesa saber qué leches quieres ahora, para que le dejes en paz. Por supuesto, esto es solo mi punto de vista, pero gracias a mis tres fieras, y las quedadas shiberas que organizamos en Madrid desde hace ya tres años, he visto unos cuantos cachorros y me ha parecido observar lo que aquí comparto. Indudablemente todos los cachorros tienen multitud de comportamientos en común, pero esta página es sobre esta raza y por tanto me centraré en el Shiba.

Os dejo pues un pequeño esquema-resumen al respecto. En algunas cuestiones espero poder ahondar en el futuro cuando tenga más información. Quiero agradecer desde aquí a las personas que han aportado su opinión y su experiencia desde el grupo Shiberos en Madrid para poder hacer este artículo más completo. (Click en la imagen para ampliarla).

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Espero que haya sido de vuestro interés y utilidad. Deja un comentario si quieres añadir o puntualizar algo 🙂

¡Hasta la próxima!

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Nuestro chow-chow

En esta entrada quiero presentar a un miembro muy importante de la familia. No es un Shiba, no es un humano y, a veces, no parece ni un perro. Se llama Tita, y es un chow. 

Tita nació en 2014, mejor no saber dónde ni cómo. Un par de meses más tarde estaba en una tienda, en una jaula no muy limpia, rodeada de más jaulas. Entré en esa tienda de casualidad, para preguntar sobre el Shiba, mi primer y único perro había muerto hace poco. Cometí el error de ver los cachorros, recuerdo el primero que dejé pasar con mucho dolor, porque era macho y porque ya tenía más de tres meses (si pudiera retroceder en el tiempo, los hubiera comprado a los dos a pesar de saber que eso me traería muchos problemas y gastos). No puedo olvidar su cara, ni la cara los Huskies que se asaban de calor, ni los pequeños Westies dando saltos, ni el resto de Chows, quietecitos, a lo sumo dando un ladrido solitario de vez en cuando. Adoro al Shiba, pero nada me conmueve tanto como la expresión de un Chow, la expresión de un Chow suele ser de desconcierto, y en muchos casos de resignación; tengo la teoría de que muchos de ellos no llegan a comprender ni a los humanos, ni su propia circunstancia, quizá porque ellos rara vez son comprendidos.

Y sí, está muy mal comprar en una tienda, eso me quedó muy claro.

Tita padece displasia de cadera y de codos, fue operada de ambos codos, y por el momento, no será operada de cadera. El pronóstico, cuando ella tenía solo seis meses, era bastante nefasto. Esta noticia fue aún más devastadora, teniendo en cuenta que hacía unos meses que había muerto mi primer perro. A estos problemas que le causaban dolor, se sumaba algo que al parecer le ocurre bastante a esta raza, sus problemas para congeniar con otros perros. Su mera aproximación, quizá por su voluminosa forma y poca expresividad, consistía una amenaza para muchos otros perros, de modo que de forma gratuita se encontraba o evitada o atacada. Ni qué decir tiene que uno de mis intereses principales en ser educadora canina y formarme lo mejor posible en ello, es para comprender este fenómeno: por qué algunos perros son rechazados de forma sistemática. 

Y ahora dejo el dramatismo. Hoy Tita tiene más de tres años, sus codos están perfectos tras las operaciones, y gracias a Ami (y compañía) sus problemas de socialización parecen haber desaparecido, aunque todavía muchos perros la  evitan, tiene amigos y puede jugar con ellos.

Aunque no me planteo criar Chows, ni nada que se le parezca, sí me gustaría algún día poder ayudar en el asesoramiento y la educación de esta raza, pues la mayoría cargan con el peso de cierto estigma, se tiene la imagen de ellos como perros antisociales, huraños, e incluso agresivos con humanos. A mi parecer, esto es debido a que no se ha comprendido su forma de ser, ni respetado su gran necesidad de evasión, independencia, y carácter pacífico y contemplativo.

Tita tiene un papel fundamental en nuestra manada, ella enseña respeto por el espacio, transmite gran paz, y huye del conflicto. Es paciente, tolerante con los más pequeños, y disfruta los pequeños detalles de un modo muy particular, que hace pensar en que el ritmo de vida de la mayoría de nosotros es el equivocado, dando un ejemplo maravilloso de cómo se debe vivir el momento.

Por todo esto he creído conveniente presentaros a mi ángel, porque ella hará una gran labor con nuestros cachorros y será un pilar fundamental, como lo es ahora.

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Conceptos: pedigree, LOE y Registro de Raza

A todos los que nos hemos acercado al mundo del perro de raza, nos han asaltado las mismas dudas. Gran parte de nosotros, hemos creído alguna vez que “perro con pedigree” es sinónimo de “pura raza” que es sinónimo de un perro precioso. Al buscar un perro de raza hemos podido pensar “me da igual el pedigree, no lo quiero para exposición” o “¿para qué quiero un perro con pedigree, ¡yo solo quiero un shiba!”. También, algunos piensan que tener un perro con pedigree, es sinónimo de tener un gran perro que podría ganar concursos de belleza. Otros, creen que pedigree es equivalente a garantía sanitaria.

Nadie nace sabiendo, y confundir conceptos de un área que no nos es familiar, es de lo más habitual, y le pasa a cualquiera. Por ese motivo, creo que es adecuado este post.

Seré breve.

¿Qué significa pedigree? Se refiere al árbol genealógico, es un documento que certifica los ancestros de tu perro, entre otras cosas. Si el pedigree está inscrito en el Libro de Orígenes Español (LOE), significa que los padres, los abuelos, y los tatarabuelos, están inscritos también y, por tanto, que es pura raza. Puedes leer aquí la propia información de la RSCE al respecto.

¿Qué significa Libro de Orígenes Español (LOE)? Es el libro que recoge las inscripciones de perros pura raza, es decir, que mínimo tengan registrados tres generaciones previas. En caso de no tener registrado tres generaciones, o que estás se encuentren incompletas, el pedigree no figurará en el LOE.

¿Qué significa Registro de Raza? El registro de raza es la inscripción de un ejemplar sin pedigree, lo realiza un juez de belleza, que indica que el ejemplar que figura es de la raza X. La descendencia de perros que solo poseen registro de raza, no tendrá pedigree inscrito en LOE hasta las tres generaciones.

Algunos apuntes

Para registrar una camada la RSCE no pide pruebas genéticas, por tanto, el pedigree como tal no nos puede servir de garantía total de que nuestro perro sea descendiente de los ancestros que figuran en el mismo. Esto resulta un tanto incómodo, pero la realidad es que habitualmente el criador no aporta pruebas genéticas al respecto. En los casos en que el criador tenga una gran cantidad de machos y hembras reproductores, se presume que el control de los cruces es total, para garantizar la fiabilidad del pedigree (pero esto no debería parecernos suficiente).

En cualquier caso, salvo pruebas genéticas, por el momento la mayor garantía de que tenemos un ejemplar pura raza es el el pedigree inscrito en LOE.

El pedigree no es una garantía sanitaria. Confundir pedigree con garantía de salud o garantía de belleza es un error. Las garantías de salud deben presentarse con sus correspondientes certificados veterinarios o certificados por las asociaciones pertinentes. Garantías de belleza, sencillamente, no existen.

A pesar de haber adquirido un perro pura raza, con Pedigree, garantías sanitarias, e hijo de Campeones, el cachorro no tiene porque ser una estrella de la Exposición. Cuando compramos un cachorro para compañía, el criador no hace una especial elección estéticamente. Además, normalmente los criadores (en especial a media o gran escala), suelen quedarse con los ejemplares que preven que pueden ser campeones, o bien venderlos a otro criador que solicita específicamente un ejemplar de esta calidad. De hecho, es relativamente habitual que el criador se quede con un cachorro hasta los 5 ó 6 meses de edad, momento en el cual valorará si es un ejemplar apto para cría (y por tanto también para exposición), y en caso de no serlo, lo venderá.

Pedigree inscrito en LOE e hijo de campeones, no es equivalente a un Shiba perfecto, aunque tienes muchas más papeletas para conseguirlo.

Finalmente os dejo algunos enlaces de interés, a unos post más detallados y mejor explicados que este. Especialmente interesante es el que explica las diferencias entre LOE y LOCE.

 

Espero que este post os haya sido de utilidad, cualquier duda o sugerencia será bien recibida.

¡Gracias por leer!

El juego en el Shiba Inu (1)

img_6712Hachiko (rojo) y Balrog (b&t) corriendo juntos en el monte. 

El siguiente artículo trata sobre lo que he observado en el juego en el Shiba, a raíz de mis experiencias con mis perros, y de lo que he podido observar en las Quedadas grupales que organizo en Madrid con personas que comparten su vida con un shiba, (aprovecho este artículo para agradecer su implicación, colaboración y su buen rollo, yo no podría organizar nada sin personas como ellas/os). Cualquier sugerencia o comentario al respecto de este artículo es bienvenido. 

Todos los perros sanos juegan, en mayor o menor medida. Cada individuo tiene sus particularidades, sus juguetes preferidos, sus momentos preferidos, y hasta sus amigos preferidos.

En el Shiba hay algo en su forma de jugar que suele sorprender. A menudo nos alertamos cuando nuestro perro gruñe y enseña los dientes; nos preocupamos porque nos han enseñado que el perro debe ser sumiso, que es un animal, y como tal tiene unos instintos que, al parecer, le sublevan. Por suerte, este tipo de creencias cada vez quedan más desplazadas del ideario social, y todos vamos descubriendo en nuestro perro un ser emocional y pensante, capaz de ir mucho más allá de sus instintos. Gruñir no es la antesala de una agresión, el gruñido puede comunicar muchas cosas y, entre ellas, el gruñido puede formar parte del juego, como es el caso en el Shiba (y en otros muchos perros). Los shibas, a menudo, juegan simulando un comportamiento de caza, o una pelea. Habitualmente se persiguen, se muerden el cuello y las patas, y se tironean a bocados con gran escándalo.

ELJUEGO3Amaki (derecha) con Balrog (izquierda) y un amiguito guardando una distancia prudencial. 

Recuerdo la primera vez que vi este comportamiento en mi primer shiba, Amaki. Mi chow-chow, Tita, también pareció sorprendida (¡o esa impresión me dio!). La forma de jugar de Ami era (y es) bastante salvaje. Entre sus actividades preferidas se encuentra derribar a Tita y simular que la muerde el cuello y la inmoviliza, Tita parece adorar este juego. Ahora que tengo tres shibas y mi chow, el juego se ha vuelto más complejo, y cada shiba tiene un papel en este teatro al que hemos dado en llamar “la caza del oso”.

ELJUEGO2Balrog y Tita corriendo a la par

Cualquiera se preguntaría (yo me lo suelo preguntar) cómo sé que mi chow (o cualquier otro perro) puede disfrutar de estos juegos. Pues bien, no todos los perros lo disfrutan. Los perros, como las personas, comunican si algo les está gustando o no. En el caso particular de mi chow es evidente que le gusta, pues busca a los shibas y los provoca para jugar; ya solo de camino al parque y más concretamente a la zona en la que les suelto, mueve la cola y adopta varias veces la postura “de reverencia“. No todos los perros disfrutan de este juego, y nuestros shibas, en general, lo saben. Normalmente los perros son cautelosos a la hora de acercarse a otros, y no se lanzan directamente a jugar (salvo los cachorros, perros jóvenes o excesivamente enérgicos, o bien perros que ya se conocen), antes invitan al juego o tantean al otro. Una vez se inicia el juego, el shiba rápidamente suele adoptar un rol de cazador, persiguiendo al otro perro con gruñidos, el otro perro, en especial si no es un shiba, no siempre recibe este juego con agrado. Normalmente, cuando no les gusta, se quedan muy quietos, no continúan corriendo, y enseñan los dientes con la cola baja y una postura hostil.

Básicamente cuando un perro está presentando un comportamiento de juego se observan estos movimientos:

  • Cola agitada
  • Reverencia
  • Giros que dejan el lomo cerca de las fauces del otro perro
  • Ocasionalmente tumbarse boca arriba mostrando el vientre
  • Se buscan mutuamente para jugar

De algún modo el perro quiere dejar claro que es un juego, dejando accesibles zonas de su cuerpo particularmente sensibles.

ELJUEGO1Wax (arnés rojo) frente a Ginga jugando al “pilla-pilla”

También podemos observar, entre los shibas que se están comportando de forma amistosa, que se miran directamente a los ojos, se acechan, con movimientos ágiles y fluidos. Hay que tener en cuenta que, entre shibas, ninguno quiere adoptar el rol de presa, por lo que ambos pueden ser presa y cazador según el contexto; En caso de conflicto se suelen evitar las miradas directas y fijas, ya que en este contexto tiene otro significado poco amistoso, y los perros tiendan a estar inmóviles, en una postura tensa.

Creo que la mayoría de los perros, sino todos, necesitan (o al menos mejora su calidad de vida), libertad para correr y jugar en un espacio natural, y en relación con otros animales y perros. Los perros, como las personas, desarrollan diferentes comportamientos en diferentes situaciones, emergen facetas del perro distintas en relación a contextos y animales distintos, y es una gozada verlo.

Al margen de los juegos en el parque, en el campo, etc, nuestro perro también disfruta jugando con nosotros (y si no es así, quizá algo no se está haciendo bien). En cuanto a juguetes no me ha parecido observar demasiadas particularidades en el shiba (repito: lo comentarios son bienvenidos 😛 ). Suele gustarles el nudo, juegos que ponen a prueba su inteligencia y olfato, y aquellos que les permiten roer durante un buen rato.

Entre los juegos que nos permiten interactuar con nuestro shiba está la famosa pelota (no recomendable en momentos de ansiedad o picos de actividad) y el nudo, entre otros muchos.

IMG_7226Balrog tirando con fuerza 

Quizá el shiba no sea un perro dado a traer la pelota, pero me consta que algunos lo hacen. En general el perro nos trae juguetes cuando buscan la interacción con nosotros. Son momentos de vinculación que no hay que dejar pasar.

En esta entrada os he querido mostrar lo que he observado en el juego del Shiba Inu, para ayudaros a entender, sobre todo, su juego en libertad con otros perros, ya que si no los conocemos nos puede sorprender. Me quedan muchos años por delante, espero, para seguir aprendiendo de ellos y compartiendo las conclusiones que puedo llegar a formarme.

He resaltado que el shiba es un perro que gruñe habitualmente al jugar, porque quiero dejar claro que sería un gran error corregir (por decirlo de algún modo) a nuestro perro por gruñir cuando juega, ya que el gruñido es un elemento de comunicación muy común en el shiba, que vamos a tener que comprender a cada contexto que pueda presentarse.

Por último os dejo este vídeo que pretendo sea útil para representar lo que comento: CLICK AQUÍ

¡Nos vemos en la segunda parte de este artículo! Hasta la próxima y, no lo olvides, jugar con tu perro es un placer y una ocasión para hacer crecer vuestra amistad.

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Autoría y fotografía: Yolanda Ruiz

Combatiendo prejuicios 2

Continuámos con nuestra serie de prejuicios desmontados o matizados con argumentos, ¡aquí van!

Los criadores son los culpables de que existan razas de perros aberrantes y enfermos de nacimiento.

Lamentablemente la cría con objeto comercial o sencillamente estético, que no tiene presente la salud del animal, deriva en cruces de perros con enanismo, o braquicéfalos. Efectivamente, los criadores son culpables de esto en gran medida, y lo más lamentable es que existe demanda de perros con problemas, por desconocimiento o por indiferencia. Los culpables de esto son tanto los que lo ofrecen como los que lo demandan, nadie debería malograr una raza y menos con fines comerciales.

Los criadores solo buscan perros bellos, no les importa nada más, los tratan como a objetos.

Es de esperar que existan criadores así, criadores que tratan de dar una apariencia de amor pero que queda forzada y no se la cree nadie. Criadores que son capaces de enviar a su perro en un avión para una monta y no verlo en meses, y criadores que tienen a sus perros encerrados en un transportín para que no se ensucien antes de una exposición: sí, existen criadores así, personas que viven constantemente por y para la exposición, para alardear de los premios que ganan sus perros. Nosotros no queremos un premio, de ningún tipo, que nos fuerce a mirar con mala cara a nuestros competidores, a tener horas en la peluquería a nuestros perros, o a no poderlos dejar correr por el campo los días previos a una exposición, esto es ridículo y nadie te obliga a ello: los criadores que hacen esto con sus perros lo hacen porque quieren. Sí, existen criadores que solo buscan perros bellos, pero tú puedes escoger a los que vayan más allá de los superfluo.

Las exposiciones caninas son horrorosas, los perros pasan mucho tiempo en jaulas solo para salir a desfilar.

No necesariamente. Para empezar hay que dejar claro que la jaula y/o transportín parecen lugares de encierro para nuestros perros, lo vemos desde una perspectiva humana, pensando cómo nos sentiríamos nosotros si estuviéramos ahí encerrados. Lo cierto es que para los perros un lugar cubierto, en penumbra, con un cojín o una manta, donde aislarse y relajarse (en especial en un lugar muy concurrido), es algo muy positivo. Les permite descansar, dormir, jugar con sus juguetes sin ser molestados, bajar sus alertas y estar en paz. Esto no quiere decir que sea positivo hacinar perros en jaulas como se ve en las exposiciones por parte de algunos handler o/y criadores, si observas que el perro está en un jaula o transportín en el que no puede ponerse de pie, o no puede tumbarse extendido: puedes afirmar que esa no es la forma correcta pero, por favor, no generalices, observa libre de prejuicios, y también verás muchos criadores/handler abrazando a sus perros, dándoles chuches y peinándolos con cariño.

Los handler llevan a los perros con correas tensas, y collares minúsculos, haciéndoles daño al posar.

Es muy habitual ver al handler con la correa vertical de modo que el perro alza la cabeza. Con una mirada observadora, podremos distinguir muy fácilmente quien mantiene una pose forzada y quien ha entrenado a su perro amablemente para que pose sin necesidad de tirar de él. La correa a de mantenerse en vertical por la sencilla razón de que de otro modo rozaría al perro o caería a un costado, esto no quiere decir que al perro se le esté haciendo daño. La pose que el perro toma para exposición suele salir de modo natural cuando se le ha enseñado el “quieto”, por tanto que la correa esté en vertical no es sinónimo de que esté en tensión y una ligera tensión no es sinónimo de estar ahorcando a tu perro.

Un criador le vende a cualquiera que tenga el dinero y se desentiende del cachorro y del propietario después; en realidad no le importa en absoluto el bienestar del perro una vez entregado.

Ser criador es una experiencia bella, pero también muy dura. Tanto otros criadores, como las personas que se interesen por tener un perro de raza, serán muy críticos, algunos incluso dañinos. Ser criador, y ofrecer asistencia durante toda la vida del perro es ser valiente y es ser honrado, pero lo es solo si eso no se queda en el papel. Efectivamente, existen criadores que, una vez cobrado, les importa muy poco lo que ocurra, no te preguntarán por el perro, no contestarán tus consultas o lo harán escuetamente, incluso se ofenderán si les dices que tu perro tiene algún problema. Algunos criadores en lugar de ofrecer coberturas en caso de algún tipo de enfermedad, se limitan a ofrecer la devolución del perro, como si fuera un pantalón que al final te quedaba pequeño.

Lamentablemente el mundo del perro de raza tiene una faceta snob y ególatra, que suele coincidir con la usura y el ánimo de lucro. Un buen criador te entregará un documento con responsabilidades y te indicará qué hacer si en algún momento no puedes ocuparte del perro. Un buen criador seguirá en contacto contigo, sin ninguna duda.

Básicamente, un buen criador destacará por ser competente y una buena persona.

 

…continuará

 

 

 

“Mi shiba come mal y poco”

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Todos los que vivimos con un shiba nos preocupamos especialmente por su alimentación. A menudo, el shiba parece necesitar menos cantidad de comida que cualquier otro perro, parece desinteresado por su plato, y muy selectivo. Cuando crees que has encontrado la comida adecuada, un buen día se ha aburrido y apenas come.

En este breve artículo voy a comentar algunos trucos y recomendaciones al respecto, en base a mi experiencia con mis tres shibas, y lo que he aprendido charlando con otros shiberos y leyendo sobre nutrición.

¿Por qué mi shiba come poco?

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Hay que tener en cuenta que si nuestros perros están alimentados exclusivamente con pienso, es de esperar que se aburran. Lo mejor sería pasarles a la alimentación natural, pero si esto no es posible, tenemos que elegir un buen pienso para ellos. Los preferidos para los shibas suelen ser de pescado, personalmente recomiendo Taste of wild de Salmón. Además del pienso, complementar su ración diaria con otros alimentos naturales, como los esqueletos o cuellos de pollo, es muy positivo. Si nuestro shiba no tiene una alimentación placentera, puede deprimirse, y asociar el pienso de forma negativa.

También tenemos que tener en cuenta que el Shiba puede tener un sistema metabólico diferente al del perro doméstico habitual. Se cree que se debe a un mayor aprovechamiento de los nutrientes y las calorías, necesitando un menor aporte que la mayoría de razas que conocemos.

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“Trucos” para que nuestro shiba se coma su pienso

A pesar de elegir un buen pienso, y a pesar de darle a nuestro shiba comida natural puntualmente, es probable que coma poca cantidad o que siga rechazando de pleno el pienso. Para que lo acepte, puedes usar los siguientes “trucos”.

  • Humedecerlo con caldo caliente sin sal, o en su defecto agua caliente: haz un caldo muy concentrado con huesos (sin sal) y/o pescado y verduras, (haz suficiente cantidad para poder congelar y tener por mucho tiempo) pon un poco de caldo en su ración de pienso y deja que humedezca durante unos veinte minutos. Ofrécelo a tu shiba. Normalmente los perros comen con gusto aquello que tiene un olor intenso a carne o pescado.
  • MEzclar con atún al natural:Ten en cuenta que sea siempre al natural, ya que el aceite vegetal o de oliva les podría producir diarrea.
  • Mézclalo con yogurt (sin azúcar ni aditivos) o queso fresco sin sal: generalmente el sabor del yogurt y el queso fresco es agradable para el shiba y beneficioso para su organismo, ya que contiene lactobacilus y calcio. No le des más de medio yogurt, ni más de dos por semana.
  • Cambia el sabor del pienso: cuando tu shiba se canse de su pienso, o preveas que va a cansarse, adelántate y cambia el sabor. En mi caso, cambio Taste of wild Salmon por cualquiera de los otros. Asegurate de que no tiene más de un 20-25% de proteína, ya que sería excesivo y se consideraría un pienso de alto rendimiento, para perros que hacen un ejercicio intenso: un pienso de este tipo es Taste of wild de Pato, lo compré sin fijarme en este detalle ¡y parecía que mis perros se habían tomado tres cafés!
  • Dales de comer una hora después de haber hecho ejercicio moderado a intenso, o después de un paseo tranquilo en ayunas. Mis perros suelen comer mejor después del paseo. No les des de comer inmediatamente a la vuelta, ya que podría producirse una torsión de estómago si comieran con ansiedad, o podrían vomitarlo si vuelven excitados del paseo (deberían volver relajados del paseo, pero esto ya es un tema que da para otro artículo 😉 ).
  • No dejes siempre comida a su disposición, tener el olor del pienso de forma permanente juega en nuestra contra, ya que elimina el factor novedad y no van a tener ninguna “prisa” por comer, puesto que siempre está ahí.
  • Ábreles el apetito con algunas chuches caninas desmigajadas por el pienso. Asegúrate de que sean sus preferidas. También puedes tener una buena cantidad de trocitos de pavo sin sal para echar un poquito mezclado con el pienso.
  • No te quedes vigilando si come o no, no lo regañes, ni le presiones, déjale solo con su comida, sin otros perros cerca que puedan agobiarle. No es necesario que le encierres, simplemente que pueda comer tranquilo y a su ritmo. Si después de unos diez o veinte minutos no come, o ya no quiere más, guarda el cuenco hasta la hora de la siguiente comida.
  • Mantén a tu shiba activo, feliz, repleto de juguetes que le diviertan, en confianza, tranquilo y no ansioso. Un perro feliz y activo tiene más apetito. Un perro deprimido y/o aburrido, pierde el apetito fácilmente.

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Por último, ten en cuenta que nuestros perros comen menos en situaciones de estrés o miedo, salvo aquellos que comen por ansiedad. Generalmente cuando un perro ha pasado por algún suceso traumático, o se ha cambiado algo en su vida y se está adaptando (por ejemplo, le hemos dejado con nuestros padres o unos amigos en vacaciones), come menos, incluso puede beber menos. Las hembras comen menos durante el celo, y los machos cuando hay hembras en celo en su entorno. Nuestro perro es un ser emocional, si tú estás triste, deprimido, irritable, o sencillamente en un estado negativo, puede que él lo note  y esto le lleve a cambiar sus hábitos, estando apagado y disminuyendo su apetito. Trata de no ponerte nervioso y no preocuparte en exceso, pues lo pasarás mal en vano; en cambio, ve esto como una oportunidad para aprender y para observar las necesidades concretas de tu shiba. Haced ejercicio juntos, mantén a tu perro activo, haz del momento de la comida un rato placentero, y no tendrás quebraderos de cabeza por el malcomer de tu shiba.

En próximas ocasiones hablaremos de cómo utilizar juguetes interactivos y juegos de olfato para incentivar el apetito y aprovechar el momento de la comida. 

Si te ha ayudado este artículo o quieres aportar algo: ¡deja tu comentario!

Muchas gracias

Yolanda Ruiz

¿Ya tienes un Shiba?

Como entusiastas de esta raza en particular, y del perro en general, tenemos dos grupos en Facebook para organizar encuentros con otros shiberos de Madrid, y Shiberos en España. Si has llegado a esta página pero ya tienes un Shiba, puedes unirte a nosotros y disfrutar de paseos grupales, quedadas o de intercambiar impresiones.

Las actividades organizadas no tienen ningún tipo de coste, ni compromiso, el grupo no puede utilizarse para publicidad, ni para cría.

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El grupo esta formado por particulares, la única condición es ser compañero de un Shiba Inu y residir en España, o en Madrid, según el grupo al que quieras ingresar.

El grupo de Shiberos en Madrid cumplirá dos años en Abril, hemos organizado decenas de Quedadas con Shibas de todo tipo. Lo que pretendemos es disfrutar juntos de nuestros perros, aprender juntos, divertirnos, y socializar a nuestros amigos caninos (¡y ya de paso, socializar nosotros también!). No dudes en participar si tienes un Shiba y quieres conocer a otros shiberos 🙂

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Combatiendo prejuicios 1

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Con esta entrada iniciamos una serie de artículos que no sabemos cuándo tocará a su fin. Con ellos, pretendemos poner en “tela de juicio” todas las afirmaciones, opiniones, críticas, etc, que se hacen sobre la cría y los criadores que, a nuestro juicio, no tienen fundamento o no son ciertos en nuestro caso.

Como no puede ser de otra manera, trataremos de combatir estos prejuicios en la parte que nos toca, pues este texto no es una defensa de “los criadores” como un grupo homogéneo, ya que por desgracia no existe tal grupo en lo que respecta a valores y prácticas. Vamos a hablar únicamente por nosotros y en lo que a nosotros respecta, así como lo que conocemos y vamos conociendo en el mundo de la cría.

Empecemos con cuatro prejuicios muy habituales.

Dedicarse a la cría conlleva tener perros explotados, hembras preñadas cada dos por tres, y en pésimas condiciones.

Es muy habitual, para los que desconocen el mundo de la cría profesional, o han tenido una experiencia con un criador desalmado, pensar que cuando uno decide dedicarse a la cría, va a tener a sus perritas pariendo todos los años. Lo cierto es que para dedicarse a la cría profesional, lo primero que hay que tener claro es que las hembras no deben de tener más de 4 ó 5 camadas en su vida. Lamentablemente, los casos en que los mismos criadores que defienden esto no lo cumplen, son numerosos.  El desarrollo de la hembra antes de su primera camada es muy importante, por lo que nosotros no cruzamos a nuestros ejemplares hembras hasta que no han cumplido, mínimo, los dieciocho meses. La RSCE exige los doce meses para las hembras, y los diez para los machos.

Para realizar una cría de calidad, se debe presentar a los ejemplares en exposición con relativa frecuencia, esto conlleva que los perros sean bien alimentados, estén cuidados y presenten una apariencia bella y sana. Tengan los dientes libres de sarro, y un peso óptimo. Para conseguir un aspecto lustroso en una exposición, el perro debe de estar en condiciones óptimas. Además, para la cría, la hembra debe estar bien alimentada, si no se quiere sufrir serios percances tanto en la gestación como en el parto. Aun en términos meramente económicos (que para nosotros son los menos relevantes, pero que resultan adecuados para plasmar este ejemplo), podríamos pensar que a un criador profesional lo que menos le interesa es arriesgar una camada o a sus propios ejemplares, en especial un criador con un número reducido de ejemplares.

Lamentablemente, existen criadores que cuidan a sus perros con esmero unos meses antes de presentarlos a exposición, por eso es importante, antes de comprar tu cachorro, asegurarse de que procede de la cría ética. Sobre nuestras recomendaciones particulares para comprobar esto en la medida de lo posible, hablaremos en próximos artículos.

Los criadores quieren vivir a costa de sus perros, ganan mucho dinero vendiendo perros, lo que deberían hacer es buscarse un trabajo de verdad.

Para vivir de la cría hay que tener un gran número de ejemplares, vender y comprar ejemplares con mucha frecuencia, generar un equipo de campeones y tener camadas todos los meses, varias de forma simultánea, dedicándose a ello en exclusiva. Para ganar lo suficiente como para vivir de ello, hay que renegar de tener un vínculo con todos tus perros, sencillamente porque el alto número de ellos lo impide. Perros que duermen en cheniles y que tienen vetado el paso a la casa del criador no es lo que nosotros queremos. Esto no quiere decir que los criadores no ganen nunca un margen de beneficio con la cría, cuando uno recupera la inversión (inversión que suele ser muy alta y que lleva varias camadas recuperar), a partir de ahí está recibiendo un margen de beneficio. Dicho margen, de forma inevitable, será reinvertido en algún grado en los perros. Si has tenido un perro, puedes hacerte a la idea de los gastos que genera, solo tienes que multiplicarlo por el número de ejemplares de un criador, a eso súmale lo que gasta en las pruebas médicas, presentarlos a exposición (el criador paga por inscribir a los perros, ganar una exposición no conlleva ganar beneficio, tan solo prestigio), vacunarlos, alimentarlos, dejarlos a cargo de un profesional de confianza cuando te vas de vacaciones o irte con ellos. Un buen criador, en nuestra opinión, genera un margen de beneficio escaso de la cría, y tiene otras fuentes de ingresos.

Es una vergüenza dedicarse a una raza, cuando hay perros abandonados. Estoy totalmente en contra de la venta de perros mientras haya en adopción.

Sin ninguna duda es lamentable que las perreras sigan llenándose de perros tristes, solos, y muchos de ellos enfermos y/o maltratados. En nuestra sociedad siempre habrá irresponsables, sádicos y psicópatas, pero los criadores no tenemos la culpa de ello. Cuando uno adora la vida animal, y decide dedicarse a una raza de perro, la espina de todos los perros abandonados la lleva en el corazón, aun cuando no tenga ninguna culpa. Si alguien cree que porque uno ha decidido dedicarse a una raza de perro, no le duele el abandono, es que tiene una visión de la vida extremadamente simple. No todo el mundo es capaz de dedicarse a ser voluntario en una protectora, ni todas las protectoras prefieren voluntarios a donaciones económicas.

Las razas caninas siguen existiendo tanto con una utilidad como con un propósito, su conservación nos ha permitido disfrutarlas hoy. La motivación que debe unirnos es que se endurezca la ley para los maltratadores de animales, que haya subvenciones para la esterilización de los ejemplares de compañía, y mayores subvenciones para las “perreras”. Educación real desde la infancia de lo que es un perro, de nuestra responsabilidad a la hora de adquirirlo.

Impedir que se pueda vender un ejemplar de raza no facilitará las cosas a los perros abandonados, seguirían existiendo. ¿Alguien piensa que podemos trabajar por una raza y regalar los ejemplares? ¿Alguien cree que eso facilitaría las cosas a la causa contra el abandono? Empecemos a regalar perros de raza, y lo único que veremos es más perros de raza en las “perreras”. Lo que tenemos que hacer es unir fuerzas y comprender que la conservación de una raza canina y la lucha contra el abandono, son dos campos total y absolutamente complementarios.

Los perros mestizos son mucho más sanos que los perros de raza.

Desconocemos si existen estudios rigurosos a este respecto, pero los perros mestizos no son más sanos que los de raza per se. Lo cierto es que los perros de raza (en el caso de criadores profesionales, no de granjas de perros) son sometidos a diferentes pruebas para descartar enfermedades hereditarias, algunas de ellas se repiten todos los años (como por ejemplo la de taras oculares). Algunos ejemplares se retiran de la cría por cosas como demodex reincidente, o alergia atópica, dos afecciones que no se pueden vincular a la herencia genética con seguridad.

Lamentablemente, gran parte de las personas que poseen un perro de raza,  no lo han adquirido en un criador profesional, sino en una tienda de mascotas, o de un criador que no le ha mostrado en ningún momento las pruebas realizadas a los padres y/o abuelos, eso ha dado lugar a que proliferen perritos de raza enfermos. Además, muchos criaderos sin principios cruzan ejemplares con un grado alto de consaguineidad  de modo que las enfermedades hereditarias son más probables, ya que al portarlas los ejemplares de la misma línea de sangre, los cachorros lo padecerán o, en el mejor de los casos, solo portarán la enfermedad.

En cuanto a los perros mestizos es innegable que son el resultado de un proceso de selección natural más o menos acusado, pero no olvidemos que los perros mestizos se también pueden ser el resultado de la mezcla de diferentes razas, y por tanto es lógico pensar que pueden presentar las enfermedades de mayor incidencia de dichas razas.

La salud que tendrá nuestro perro está marcada por la herencia genética por un lado, y por factores externos por otro, en un perro mestizo desconocemos dicha herencia, mientras que la selección artificial correctamente realizada, debería otorgar ejemplares tan sanos o más que un perrito mestizo.

Que un perro mestizo esté más o menos sano que un perro de raza depende de la herencia del ejemplar, y del entorno en que se desarrolle.

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¡Gracias por leer! ¡…Continuará!

Por favor, si tienes algún comentario que realizar te pedimos que sea reflexivo y respetuoso. ¡Nuestra intención es debatir, no discutir! Gracias ;-D