El juego en el Shiba (II)

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Pícara y Ukiyo, de Mono no aware, curiosas

El juego en el Shiba es impetuoso, puede confundirse con un conflicto o, por el contrario, una situación de conflicto puede parecernos un juego.

Generalmente, los perros emiten una serie de señales cuando están tensos, o consideran la situación potencialmente conflictiva. Dichas señales pueden tener como objetivo apaciguar al otro, o comunicar enfado.

En el shiba, como en otros muchos perros, las señales para calmar al otro más frecuentes suelen ser: bostezar, apartar la mirada, rehusar el contacto frontal, alejarse y, en ocasiones, invitaciones al juego, e incluso acercar zonas sensibles a las fauces del otro perro, por ejemplo: la tripa, el costado, o el cuello. Cuando el otro perro las comprende y respeta, adecua su juego, y/o emite también dichas señales en respuesta.

El perro va a mostrar su enfado, si esas señales se ignoran o no siente que le estén dando resultado. Mostrará su enfado con la intención de ser comprendido y no tener que pelear. Algunas señales de enfado pueden ser: encoger/tensar los belfos, belfos temblorosos, mostrar los colmillos, a esto le suele acompañar una posición rígida, pelo del lomo erizado, vigilancia extrema hacia el otro perro, mirándolo fíjamente. Mantengamos presente que el perro llegará a esta situación si no ha podido evitarlo, y si se sigue sintiendo en peligro, acorralado, o demasiado desconfiado para darse la vuelta, es probable que ataque.

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Ami jugando con Balrog

Si ha sido regañado o castigado severamente por gruñir y anunciar su enfado, es muy probable que no muestre señal alguna y directamente muerda.

Los que tenemos shibas sabemos que les gusta jugar salvajemente, como vimos en la entrada anterior, entonces, ¿cómo sabemos cuándo están jugando o no, si habitualmente gruñen y pueden dan mordiscos de baja intensidad*?

Un juego se está convirtiendo en una situación tensa, o sencillamente no es juego cuando:

  • Uno o varios perros son perseguidos y muestran constantemente señales de apaciguamiento y/o enfado que no son respetadas.
  • El supuesto juego solo sube de intensidad, no baja, no se dan tregua, los gruñidos y “marcajes” van en aumento, se sitúan a dos patas y no se lateralizan (ponerse de lado).
  • Comienzan a poner la orejas hacia atrás mientras sacan los dientes, y permanecen en esa posición, con la cola a media altura o baja.
  • Un perro se sube encima de otro incesantemente, poniendo su cabeza con insistencia sobre el lomo, cuello o morro del otro.
  • Algunos perros son particularmente sumisos (algo poco frecuente en shibas) y se encogen, como si trataran hacerse pequeños, pudiendo llegar a orinarse. El perro que realiza esa conducta está incómodo o/y se siente intimidado.
  • Varios perros rodean a un cachorro que se sienta o se encoge y ocasionalmente sale corriendo en busca de sus tutores o un cobijo. Es muy habitual que algunos cachorros muy jóvenes gimoteen e incluso berreen cuando otros de mayor envergadura se les acerquen. Este “grito” es una forma de pedir protección y no debe ignorarse.
  • Cualquier situación de abuso, o en la que solo o exclusivamente hay gruñidos, marcajes y comportamientos violentos, sin ningún tipo de invitación a juego, ni señales descritas en el artículo anterior.
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Nuestra querida Ami, firme con los cachorros

¿Cuándo es juego?

  • Cuando la intensidad no aumenta indefinidamente
  • No hay un perro abusado y un abusador, los perros del juego se buscan los unos a los otros, el que es perseguido cuando cesan de perseguirlo acude de nuevo a incitar al juego a su perseguidor y viceversa o, si no le apetece seguir, se tumba tranquilamente, coge un palo, olisquea, vuelve con sus tutores, o hace cualquier otra acción relajada.
  • Hay respeto, si algún perro emite las señales descritas, el otro actúa en consecuencia.
  • No hay monta: si un perro monta a otro como si estuviera en un videoclip de reageton, no está jugando. Si además el perro que es montado le está mostrando su enfado al otro y no es respetado, el perro está sufriendo abuso y puede atacar, o entrar en indefensión.
  • Los perros implicados en el juego son capaces de estar juntos sin morderse constantemente o gruñirse, el gruñido y marcaje en el juego del shiba es frecuente, pero no constante.
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Haru de Mono no Aware, alma de modelo 🙂

Machos sin castrar que (supuestamente) están jugando.

Los machos sin castrar a menudo parecen jugar cuando en realidad están entrando en una escalada de hostilidad. La intención es no llegar a pelear, pero si ninguno abandona dicha escalada puede darse una pelea violenta y desagradable.

Algunos shibas machos (sin castrar) directamente ignoran a cualquier otro macho sin castrar, y no les interesa en absoluto la batalla por el poder. En ocasiones se interpreta esto como algo amistoso y se lo define como “si se llevan muy bien”, cuando en realidad, no se llevan. Son capaces de estar en el mismo espacio sin competir, lo cual es muy positivo, pero la entrada de una hembra en celo, o la presencia de un recurso interesante, podría cambiarlo todo.

art¿Qué hago si no tengo claro si mi shiba está jugando?

Si necesitas asesoramiento profesional, no dudes en contactar con nosotros a través del mail mononoawareshibas@gmail.com o al teléfono/whatsapp: 644726146

En nuestra página de Facebook compartimos fotos y vídeos, en muchos de ellos podéis ver a shibas jugando. 

También puedes visitar nuestro Canal de Youtube, quizá uno de los vídeos que ilustran bien el juego, pueda ser este entre la cachorra Samsara (Husky) y Ukiyo (Shiba)

¡Gracias por leer!

 

 

Shibas que “hacen la cobra”

En ocasiones cuando estamos entrenando con un shiba y está respondiendo muy bien y aprendiendo rápido, vemos algunos retrocesos en particular en los ejercicios que implican acercarse a la persona que lo llama. Por ejemplo, el perro acude correctamente a la llamada, pero cuando nos agachamos para acariciarlo, recula.

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Momo, de Mononoaware

Esto suele suceder cuando ya no estamos premiando con comida, ni con juguetes, sino con caricias y refuerzo afectivo. En nuestras clases lo detectamos con rapidez, y en muchas ocasiones lo prevenimos comentando esta cuestión por adelantado.

¿Qué hace que nuestro shiba recule o, como solemos decir los shiberos, “nos haga la cobra”?

A menudo, cuando queremos felicitar a nuestro perro lo que hacemos es ir hacia él, agarrarlo y obligarle a recibir caricias. A veces nos inclinamos hacia delante gritando “muy bien”, contentos y felices porque nuestro shiba ha acudido a la llamada de forma impecable. Nuestro shiba en muchos casos está deseando que le liberemos para volver a oler aquello que ha dejado a medias, para darse una carrera o simplemente para tumbarse en el césped o volver a jugar con sus amigos. Sin embargo, nosotros, en nuestro entusiasmo, le damos palmaditas en la cabeza o similar.

Si bien muchos perros son extremadamente efusivos y cariñosos y reciben con alegría las muestras de afecto por invasivas que sean, en general no es el caso del shiba. Hay muchos perros, de todas las razas y tamaños, a los que esto les desagrada.

Decir qué debemos hacer en estos casos solo a través de un artículo es imposible, puesto que dedicamos gran parte del tiempo y de las prácticas a comprender en lenguaje corporal del shiba y al vínculo afectivo, que está muy relacionado con este tema. Sin

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Allaikhas Balrog

embargo, me gustaría dejar algunos apuntes:

  • Cuando entrenes con tu perro y le felicites solo verbalmente, da unos pasos para atrás, si quiere tu afecto se acercará a ti.
  • Cuando hagas cualquier ejercicio con tu shiba, y recule, mire incesantemente a otro lado, se ponga oler, bostece, o incluso se tense, piensa que es muy probable que estés siendo invasivo.
  • Si no ha querido tus caricias no lo agarres y le obligues.
  • Piensa que si quieres premiar a tu perro, realmente tienes que asegurarte de que lo estás premiando. Si cuando tu perro acude correctamente a la llamada, o hace cualquier otro comando correctamente, el premio es agarrarlo y obligarlo a recibir caricias, no lo estás premiando.
  • Gran parte de los shibas se caracterizan por ser mimosos “cuando ellos quieren”: ¡Haz que quieran! Y si no le apetece, deja que se marche. Tú mejor que nadie sabes cuándo está pidiendo mimos.

 

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Saiko, de nuestra amiga Olga

Si necesitas información, ayuda, tienes dudas, o cualquier comentario sobre este artículo o el mundo del shiba, no dudes en ponerte en contacto con nosotros a través del email: mononoawareshibas@gmail.com

 

 

¡Muchas gracias por leer !

 

 

“¿Mi shiba tiene miedo?”

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El miedo es una emoción que nos permite mantenernos a salvo. Nos moviliza tanto para atacar, como para huir, refugiarnos, o ser cautelosos, según las circunstancias. Para los perros es una emoción tan necesaria como para nosotros, y como en nuestro caso, si el miedo se desencadena de forma patológica, resulta limitante, incapacitante, perjudicial.

En multitud de ocasiones perros que responden de forma agresiva a la proximidad de otros perros y/o personas, tienen miedo y recelo, y han aprendido que reaccionar de forma hostil les libra de aquello que les parece una amenaza.

Cuando nuestro perro tiene un comportamiento de este tipo y no sabemos identificar el motivo, pensamos “pero si no tiene ningún trauma, es imposible que tenga miedo”, “a mi perro no le ha pasado nada, ¿por qué actúa así?”, “¡pero si siempre ha estado protegido! ¿por qué tiene miedo?”.

Son muchas las preguntas que nos podemos hacer cuando no tenemos la información suficiente, o/y no sabemos interpretarla. En muchas ocasiones la respuesta la tenemos en la propia pregunta.

En primer lugar, ¿cómo sabemos si nuestro perro tiene miedo?

Un perro con miedo de X, tenderá a alejarse y evitar a X cuando está lo suficientemente lejos para él, y lo atacará, ladrará o tratará de espantar de todas las formas posibles, cuando bajo su percepción se encuentre tan cerca como para representar una amenaza real. En un perro con miedo, ocurre algo similar a lo que nos podría pasar a cualquier de nosotros, cuando estamos asustados o alerta, por muy lejos que esté lo que tememos nos puede parecer demasiado cerca. Es natural que algunos perros ladren o enseñen los dientes aun cuando el detonante (lo que le asusta) está a muchos metros de distancia. ¿Quién es capaz de pensar fríamente si está asustado?

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Ukiyo, de mono no aware, a punto de dormirse.

 

En segundo lugar ¿Por qué tiene miedo?

A veces nos pasamos mucho tiempo dándole vueltas a las causas, pensando que algo concreto ocurrió para que nos esté pasando esto o lo otro. En ocasiones, el problemas es lo que no ha pasado, por ejemplo, los perros adultos que han tenido una infancia pobre de estímulos. Este podría ser el caso de cachorros que han crecido en un chenil con la única compañía de su madre y hermanos, o de perros que han pasado su vida en el mismo jardín sin apenas contacto de otros perros y personas. Cuando un perro, en especial en su infancia, no ha recibido una correcta socialización, habituación a diferentes estímulos, e incluso una correcta estimulación temprana, el mundo real es para él algo extraño y casi amenazante.

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Ukiyo, de Mono no aware, sin temor a nada.

Por supuesto, sus temores han podido tener origen o verse incrementados en uno o varios traumas. Lo que para nosotros puede no tener importancia, para un cachorro que ha crecido en una jaula, chenil o habitación solitaria, puede ser absolutamente extraño y asombroso. Cosas asombrosas como el ruido del televisor, o que un señor llame a la puerta para entregarnos una carta. El problema es que para un cachorro de estas características, el señor extraño puede pasar en un segundo a ser un señor potencialmente peligroso, solo porque habla demasiado alto, o se ha rascado la cabeza.

También es habitual el caso de perros sin aparente problema emocional, alegres y felices, que sufren un ataque de otro perro, o un susto desproporcionado de un extraño, o la caída de un mueble, o cualquier otro incidente, cambiando por completo su carácter. En estos casos, la familia o tutor, siente que “le han cambiado” a su perro. Suelen expresarlo casi todos de la misma manera “desde que le pasó X mi perro es otro”.

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Pícara, de Mono no aware, en brazos de Gonzalo, durmiendo placidamente.

La pregunta crucial ¿Cómo lo puedo solucionar?

En general, las cosas que implican que se agrave la situación son las siguientes:

  • Aislar al perro, mantenerlo lejos del detonante (lo que provoca el temor)
  • Acercarlo constantemente al detonante “para que se acostumbre”
  • Acudir a un profesional al que pagarle para que se lleve al perro, y te lo devuelva “como nuevo”, sin saber qué técnica utiliza
  • Aplicar rápidamente todo lo que leemos, nos aconsejan, o nos dicen, sin pararnos a analizarlo
  • Pensar que “se curará con el tiempo”
  • Actuar como si no tuviera un problema, por ejemplo, soltar a nuestro perro en un espacio canino sabiendo que tiene miedo a otros perros y que se pelea con algunos.

 

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Pícara y Ukiyo, de Mono no aware, reclamando mimos.

Cosas que pueden mejorar la situación:

  • Transmitirle seguridad
  • Entrenar con él a través de actividades motivadoras
  • Entrenar la obediencia de forma motivadora
  • Acudir a un profesional amable, que empatice contigo y con tu perro y tenga experiencia
  • Acudir a seminarios, cursos y lecturas fundamentados, sobre el tema en cuestión, huyendo de las respuestas fáciles y las soluciones milagrosas.
  • Tener fe en tu perro y en su capacidad para superarse
  • No iniciar ningún plan de adiestramiento sin sentirse convencido

 

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Foto de autoría externa. Click en la imagen para ir a la fuente.

 

 

En este artículo he hablado de “el perro”, ya que a grandes rasgos, es aplicable lo comentado a cualquier perro. No obstante, me parece importante y esencial notar que cada perro como individuo presenta una serie de matices en su comportamiento y en su forma de procesar lo que acontece. Así mismo, el shiba tiene una respuesta muy similar ante la incomodidad, el temor, la desconfianza, el cansancio y cualquier situación que lo desborde emocionalmente. Su respuesta (en casos graves), en general, es la siguiente:

  • Huida: escapar cuanto antes a un lugar seguro, por ejemplo saliendo de la casa si cree que te vas sin él, o yéndose del parque.
  • Agresividad: respuesta hostil, ofensiva, hacia el detonante, si considera que va a ser dañado o molestado. Por ejemplo ante los niños, si es manipulado contra su voluntad.
  • Depresión: tristeza, abatimiento y falta de apetito, si no se siente comprendido y/o se ve expuesto de forma cotidiana a la situación desagradable. Por ejemplo, malas experiencias en el espacio canino, y lo llevamos a diario.
  • Indefensión aprendida: en ocasiones pueden permanecer inmóviles y ausentes ante lo que temen. Esto se da cuando han aprendido que actuando no consiguen nada. Pueden llegar hasta el punto de caer rendidos en cuanto vuelven al lugar seguro, solo por el agotamiento mental, esto produce en ocasiones que los tutores crean que el perro ha mejorado cuando en realidad está “atrapado” dentro de sí mismo. Por ejemplo, cuando tienen miedo al tráfico pero siguen paseando en zonas con afluencia de coches.

Espero que os haya sido útil este artículo, si quieres solicitar información sobre nuestros servicios de educación canina escríbenos a mononoawareshibas@gmail.com, o bien llámanos al 644726146

¡Hasta la próxima!

 

 

 

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Agresividad en el Shiba

artEn este artículo quiero hablar brevemente de la supuesta tendencia agresiva de la raza Shiba inu, una rasgo que muchas veces se le atribuirá a tu perro, si es de esta raza, incluso por personas que la desconocen totalmente.

Muchas personas temen que su Shiba se convierta en un perro hostil, agresivo, que se haga dueño de cada rincón de la casa y espante a los invitados. Algunos propietarios de un shiba, se sorprenden incluso cuando en lugar de un perro frío y distante, se encuentran con un cachorro cariñoso como cualquier otro. Otros, tratando de prevenir este comportamiento que le han advertido tantas personas, ponen en práctica técnicas contraproducentes, tales como meter la mano en su cuenco de comida (para que sepa “quien manda”), someterlo cuando gruñe (sujetándolo panza arriba impidiéndole que se mueva), no dejar que coma ante que ellos, que pase siempre el último por la puerta, etc… Un trato como este hará de tu shiba algo muy diferente de tu mejor amigo.

sesionukidescart¿Qué hay de verdad en la afirmación de que el Shiba inu es una raza con tendencia agresiva?

Lo que sí parece cierto es que, habitualmente, esta raza tiene una reacción a la incomodidad, al abuso, al miedo y a la desconfianza, muy contundente y clara, ladrando, gruñendo, y marcando, llegando a morder, si es necesario. Mientras otros perros ante una situación aversiva tienen un comportamiento conciliador, sumiso, o retraído,  limitándose por ejemplo a cerrar los ojos, orinarse o esconderse cuando tienen miedo, el shiba, en general, afronta lo que teme o le provoca de frente, tenso, erguido y listo para atacar o defenderse. Esto quiere decir que mientras otros perros recurren a la agresión como último recurso, para el shiba puede ser el recurso principal.

face2Este fuerte carácter es, en mi opinión, su estrategia de defensa. Si tu shiba muestra una respuesta hostil hacia otros perros, las visitas, los niños, objetos en movimiento, personas desconocidas, etc… No creas que esto es normal porque es un shiba. Tu shiba te está indicando que no está cómodo, de su particular manera: volviéndose gruñón, hostil, y frío. No es la forma de ser típica de la raza, es, probablemente, la forma de responder típica de la raza ante una situación difícil.

¿Qué puedes hacer para evitar que tu shiba sea agresivo, reactivo, u hostil?

Tu shiba no será agresivo si no tiene ningún problema, si aprende a gestionar sus emociones y establecéis un buen vínculo y comunicación. (Si tienes un shiba macho sin castrar y estás levantando una ceja, escéptico, tengo una artículo en el horno reservado para ti). 

Genera un buen vínculo con tu perro, basado en la confianza mutua, en el entrenamiento, el juego y la diversión. Cuando tu cachorro llegue a casa obsérvalo, trata de no cogerlo en brazos si indica el más mínimo rechazo en ese sentido, observa cual es su reacción hacia el ruido, la llegada de visitas, y tus propios movimientos. Si tu cachorro está habitualmente alerta, tenso, y busca un lugar apartado, dale la oportunidad de relajarse, ofrécele chucherías, y juguetes, siéntate en el suelo con él sin cogerlo, y deja que se acerque poco a poco a ti. Los cachorros muy tímidos pueden haberse criado en un entorno pobre en estímulos, solo con su madre y sus hermanos, dale tiempo, calma y silencio para que se adapte a la nueva vida, sin sobresaltos. 

IMG_4995coolSi tu cachorro es el típico perrito simpático, juguetón y alegre, que come como una lima y te saluda cuando llegas: ¡premio! solo tienes que mantenerlo así, que ya es bastante. Empieza con ejercicios fáciles como el “sienta”, juegos de olfato sencillos, juegos con pelota o mordedor… Enséñale el collar y la correa un par de semanas antes de sus primeros paseos, y trata de que se acostumbre a llevarlo por casa antes de salir.

Apúntate con tu shiba a cursos prácticos de educación canina con métodos amables y actuales, que huyan del enfoque dominancia-sumisión y ten cuidado con todo aquel que se anuncie como un educador exclusivamente en positivo. También podéis apuntaros a actividades de agility, olfato, club de cachorros…

Trata de regañarlo lo menos posible, y felicitarle lo máximo posible. No le fuerces a conocer a todos los perros del barrio, ve poco a poco y con paciencia.

En definitiva, mantén a tu shiba motivado.

Si tu shiba muestra cualquier comportamiento aparentemente agresivo, consulta con un profesional, y no utilices técnicas que impliquen someter a tu perro, pues eso solo hará que vuestra amistad se destruya.

Si quieres información sobre los servicios de educación canina que podemos ofrecerte, contacta con nosotros a través del formulario:

 

Cómo mantener a nuestro Shiba Inu motivado

Cualquier persona que conviva con un shiba se alegrará enormemente de que este le traiga cualquiera de sus juguetes, y albergará secretamente la esperanza de que también lo haga en la calle con un palo o una pelota (doy fe de que es posible que tu shiba lo haga, e incluso con gran entusiasmo). Se emocionará cuando su shiba le salga a recibir a la puerta, y le parecerá asombroso que no lo haga siempre, ni con el mismo entusiasmo, ni de la misma manera. Hay quien se queda perplejo cuando, tras una semana de ausencia, su shiba le recibe con desgana, como si no le hubiera gustado en absoluto esa escapada no consensuada.

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Balrog con uno de sus muchos juguetes

Desde luego, esta es una raza enigmática. Tan pronto hace monerías en medio del pasillo para recibirte a la salida del baño, como te mira impasible desde el sofá, cuando tú pretendías lucirte enseñándole a las visitas todos los “trucos” que sabe hacer pero “ahora no le da la gana”.

El shiba es ese perro que te roba una zapatilla delante de tu cara, la sube al sofá, y aprovecha los segundos en que te deshaces de la risa para chupetear las suelas, y no opone resistencia cuando la quieres recuperar (ya sabía él que era tuya, por supuesto). Es ese perro al que tus amigos le serán indiferentes (salvo que ellos le muestren adoración suprema), selectivo con sus amistades perrunas, a los que no dudará en dejar solos jugando si una paloma se pone a tiro. El shiba es ese perro que se te deslizará entre las manos si le quieres coger en contra de su voluntad, y al que no engañarás para salir de casa, ni tampoco para entrar.

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Yuki, de Sheila Molina, mirándola atento y expectante

Probablemente todo lo que motiva a un shiba puede motivar perfectamente a cualquier otro perro, pero no todo lo que motiva a cualquier otro perro puede motivar a un shiba.

Hemos hecho una lista de las actividades que más motivan a los perros de esta raza (como ya sabéis, esto no deja de ser una generalización y pueden haber excepciones), tanto por nuestra experiencia, como por la experiencia de amigos, conocidos y clientes:

 

 

  • Rastrear chucherías caninas, y olores diversos.
  • Realizar rutas por el campo, la playa o lugares con diversidad de olores
  • Jugar con otros perros en general y en particular con aquellos a los que les gusta ser perseguidos (les gusta particularmente perseguir en grupo).
  • Jugar con otros shibas, o perros nórdicos y asiáticos.
  • Perseguir pequeños animales.
  • Juegos de inteligencia: juegos que le obligan a idear soluciones para conseguir una recompensa. (A estos juegos no le prestarán atención si alberga la más mínima esperanza de que el juego lo resuelvas tú y le des la recompensa).
  • Cavar: siempre que sea posible, permítele cavar aunque luego tengas que tapar agujeros.
  • Jugar a perseguir y ser perseguido con su “dueño” (para no categorizar al perro como cosa, preferimos el término “guía” o “tutor”).
  • Entrenamiento mediante refuerzo positivo (tanto afectivo, como con comida). Es recomendable trabajar con el perro todos los días, favorece la concentración y la coordinación contigo.
  • Comunicación fluida: entender qué quieres de él cuando le llamas por su nombre, y que tú lo entiendas cuando gruñe, o mira a lo lejos porque quiere llegar a un punto al que la correa no le permite, por ejemplo.
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Ami, disfrutando de su hoyo recién cavado

Para mantener a tu shiba motivado, estar contigo tiene que significar diversión, calma, comprensión, y comunicación. Si el tiempo que pasas con tu shiba no incluye nada de la lista anterior e incluso, si la comunicación con él no es clara, es frustrante (por ejemplo, le decimos muchas veces “no”: “no cojas eso”, “no vayas allí”, “no, ahora no vamos a ver a fulanito”), no estará motivado, y eso hará que no disfrute contigo, y como consecuencia puede llevar al escapismo, o a la falta de obediencia en general.

Tenemos que mantener a nuestro perro motivado, independientemente de su raza, pero en el caso del shiba, que no es tan sencillo de motivar como otros, es indispensable conocer sus preferencias tanto por su raza como por su individualidad.

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Ginga y su hija, Ukiyo, jugando con una piña.

Algo muy habitual que hace que el perro pierda interés en nuestra compañía, además del uso reiterado del “no”, o de cualquier tono negativo, es el “ruido de fondo” que puede suponer que le hablemos constantemente. Hay personas que le dicen cualquier cosa al perro, en cualquier momento (a todos nos ha pasado alguna vez), el perro se acostumbra a escuchar esa retahíla de fondo, de modo que ya no nos presta atención cuando realmente queremos que nos escuche.

Para mantener a nuestro shiba motivado, no solo tenemos que saber qué le motiva, también qué le desmotiva:

  • Ser autoritarios, exigentes y entender el paseo como una imposición.
  • No dejar que salude a otros perros.
  • Llevar la correa corta.
  • No dejarle oler orines y heces porque nos da asco, o cualquier otro motivo.
  • Pasearle siempre por los mismos lugares, que ya conoce de sobra.
  • No soltarle nunca.
  • No llevarle a sitios nuevos.
  • Regañarlo con frecuencia, y olvidarnos de felicitarle.
  • No comprarle juguetes porque los rompe o porque creemos que “no les hace caso”.
  • No dejarle elegir el camino para pasear.

 

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Ginga y Ukiyo, observando el entorno

En general, desmotiva y frustra al perro cualquier acción que está encaminada a delimitar su libertad, su voluntad y sus preferencias, así como toda acción que conlleva someterlo, regañarlo o engañarlo (por ejemplo, cuando le decimos “mira lo que tengo” para que venga, pero no tenemos nada de su interés). Hay que minimizar estas acciones, aumentando todas aquellas que tienen como resultado que el perro elija y se divierta.

 

Y por último, para que ellos estén motivados lo tenemos que estar nosotros. Sé benevolente contig@ mism@, date tiempo para entender a tu perro, para jugar con él, para hacer cosas juntos. El shiba es un perro especial que te demostrará su amor infinito y también te llevará al límite de tu paciencia 😉 (doy fe también de esto ^^).

¡Una relación de colaboración y comprensión os mantendrá motivados a amb@s!

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Cuidados básicos: el manto y la muda

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Ginga con siete meses, se puede ver la subcapa en la zona del cuello.

En este artículo os voy a hablar sobre el cuidado del pelo en el Shiba y su famosa muda de pelo.

El Shiba es un perro de tipo spitz (raza clasificada dentro del grupo “perros tipo spitz y primitivo” por la FCI), esto quiere decir que tiene dos capas de pelo, fáciles de distinguir. Una subcapa de pelo densa, cuya función es (entre otras) proteger del frío en invierno, y una capa de pelo más gruesa, menos suave y generalmente más dura al tacto, que se extiende sobre la subcapa, protegiendo de la suciedad y el agua.

El Shiba muestra su manto en todo su esplendor especialmente en Invierno, ya que esta es la estación más fría y, por tanto, en la que mayor volumen de pelo en la subcapa presenta.

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Amaki con todo su manto

Algunos factores ajenos al cambio de estación pueden afectar al manto del Shiba, o hacer que no se desarrolle en volumen, brillo y calidad, como nos gustaría. La longitud, abundancia y calidad del pelo, tienen una base hereditaria tan determinante como los genes para la herencia de la estatura o el desarrollo muscular. Normalmente, un Shiba descendiente de ejemplares con gran volumen de pelo y calidad del mismo, suelen presentar (desde el nacimiento), un pelo denso y suave; por el contrario, ejemplares cuyos padres presentan un pelo corto y escaso, presentarán desde el nacimiento pelo escaso y más bien seco o duro. Algunos Shibas  no presentan subcapa por motivos hereditarios, quizá porque algún ancestro fuera de otra raza no spitz.

Factores relacionados con la temperatura o el clima pueden hacer que el Shiba no desarrolle nunca una subcapa de pelo abundante. Un clima cálido, y el uso constante de la calefacción en el hogar del animal, puede llevar a que no se desarrolle esta subcapa.

26474_PLA_Luposan_Biotin_2Factores relacionados con la alimentación son muy significativos. La carencia de biotina conlleva un pelo quebradizo, y una raíz debilitada, lo que provocará una caída anormal del pelo, tanto de la subcapa como de la capa principal. Una alimentación pobre en nutrientes, el estrés, un estilo de vida sedentario y poco estimulante, y los cambios,  entre otros muchos factores, pueden estropear el manto de nuestro perro. El manto de nuestro perro no solo nos dice si está bien alimentado, también nos da pistas sobre su bienestar psicológico.

El Shiba generalmente muda dos veces al año, en estas dos ocasiones pierde absolutamente todo el “pelo de invierno” (la subcapa de la que hablamos). Cepillarle con una cepillo tradicional suele implicar un trabajo costoso e inútil. Existe una amplia gama de cepillos para perro, sin embargo en el caso del Shiba, cuyo manto no produce enredos, y generalmente se mantiene limpio y saludable durante todo el año, se suele utilizar un cepillo tipo escarpidor (importante adquirir siempre el escarpidor para pelo medio, o largo, de lo contrario cortaremos el pelo en lugar de quitar el pelo muerto).41l43V5YpeL._AC_US218_

Cuando no conocemos este tipo de perros, nos solemos asustar en las primeras mudas, preguntándonos si es normal la cantidad de pelo que está perdiendo. Para poder analizar correctamente la situación tenemos que tener en cuenta lo siguiente:

En la muda se pierde el pelo de la subcapa, pelo suave, de color blancuzco, grisáceo o rojizo, de escaso espesor, y tacto algodonoso. En la muda no debe perderse pelo de la capa superior, duro y áspero, que es rojo, negro, o blanco, según el color de nuestro ejemplar (el Shiba de la poco común variedad “sésamo” tiene en la capa superior pelos tanto rojos como negros). Si nuestro perro está perdiendo pelo duro, de la capa superior, probablemente presente una carencia nutricional, o se encuentre en una situación estresante. Si este pelo lo pierde únicamente en el cepillado, no estamos utilizando el cepillo adecuado y le estamos arrancando o cortando pelo al perro.

En la muda no se producen calvas. El perro pierde volumen, quedándole un pelo más duro, y pegado al cuerpo, al  no encontrarse ya la subcapa densa, pero bajo ningún concepto ha de presentar zonas sin pelo. Si esto se presenta acudiremos al veterinario o al dermatólogo. Puede deberse a una alergia, a irritación por un cepillado demasiado frecuente y fuerte, u otros motivos.

 

Amaki sin y con subcapa

La muda no dura todo el año. Los perros no pierden pelo durante todo el año. Si esto ocurre nuestro perro no está recibiendo la alimentación adecuada, o nunca se le ha liberado de todo el pelo muerto en la muda y por tanto el pelo muerto y el pelo con raíz, se confunden entre ellos. Quizá el perro esté estresado o sometido a cambios de temperatura muy radicales, como por ejemplo aquellos Shibas que pasan  parte del tiempo en casa y parte en el jardín, o finca, bajo las inclemencias del tiempo.

El pelo de la muda no se debe quitar mediante técnicas de arrancado del pelo (stripping o similar), ni tampoco es sencillo quitar el pelo “de una sentada”, no todo el pelo de la subcapa se pierde al mismo tiempo, se va desprendiendo de forma progresiva durante el cambio de estación. Si queremos quitarle todo el pelo muerto a nuestro perro al comienzo de la muda, no podremos, porque no todo el pelo que va a mudar estará desprendido desde el inicio.

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Amaki. Color rojizo del manto “de invierno” en la variedad “black and tan”.

El cepillado en periodos en los que no se produce muda es positivo para mantenerlo limpio, pero un cepillado y bañado excesivo pueden producir desequilibrio del PH de la piel, debilitamiento en el pelo, irritación de la piel y escamación de la misma (a parte de estrés, normalmente al perro no le gusta la peluquería). Dos baños anuales y un cepillado semanal o mensual, son más que suficientes para el Shiba. La frecuencia del cepillado y bañado obviamente estará relacionada con los hábitos de vida del perro, hay que tener presente que la capa de pelo dura del perro unida a la subcapa, hacen que la suciedad y el agua rara vez llegue a la piel, por eso no es ni necesario ni recomendable, bañar a nuestro perro cada vez que se moje o se ensucie de barro; un cepillado para limpiar el pelo y una espuma en seco adecuada, limpiará el pelo sin dañar la piel.

Otro aspecto a tener en cuenta es que, debido a la densidad de pelo de esta raza en especial cuando la subcapa está presente, si el perro tras el baño no se ha secado correctamente, puede generar hongos en la piel. Al forzar el mojado en el pelo y piel del perro, creamos zonas de humedad idóneas para la proliferación de hongos y/o bacterias. Por otro lado el uso de secadores de pelo y el abuso de peluquería, puede producir pequeñas abrasiones e irritaciones en la piel del perro, que pueden tardar meses en curar, y producir lesiones crónicas.

Los perros normalmente no necesitan cuidados de peluquería, aunque puede ser útil para deshacernos del “pelo muerto” de la muda, para desenredar el pelo en razas más complicadas, etc. Sin embargo, hay que ser cauto con el uso de colonias, y también con el baño excesivo.

Recomiendo champús formulados específicamente para respetar el ph del perro, no es problemático utilizar un champú de olor agradable, ni un acondicionador, ni un perfume muy suave de forma puntual, sin embargo, lo ideal es respetar todo lo que nos sea posible su olor natural.

Espero que este artículo haya sido de tu utilidad e interés

¡Gracias por leer!

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Características del Shiba: carácter y “perronalidad”

En este artículo hablamos de las características del Shiba a nivel de carácter y de “perronalidad”. Si lo que quieres es leer algo genérico que incluya las características físicas aquí tienes el estándar del Shiba

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En Japón existen tres tamaños de perros nativos, el grande como el Akita, mediano como el Kai, el Hokkaido, Kishu y Shikoku, y el pequeño, del cual trata nuestro artículo: el Shiba.

Shiva vs Akita

El Shiba suele compararse con el Akita japonés, y es muy habitual escuchar que el Shiba es en realidad un Akita en miniatura. Realmente, el Shiba y el Akita son razas primitivas distintas, y una mirada con atención a ambos nos permite distinguir a simple vista las evidentes diferencias:

 

Características básicas del Shiba

Son perros atléticos, ágiles, que no han perdido su instinto de caza. Son inteligentes, autónomos, independientes, cautelosos y tozudos. No es fácil entrenarlos en obediencia, ya que no tienen un gran interés en provocar admiración en sus dueños, ni tampoco por la recompensa de una chuchería canina. A menudo el Shiba sabe perfectamente que se le solicita, pero sencillamente no le compensa gastar energía en cumplir órdenes.

Para el Shiba, la mayor fuente de felicidad es la libertad. Correr por el campo, disfrutar del aire libre, explorar nuevos territorios, y perseguir una pequeña presa, es casi como un sueño para él.

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Ginga (izq), y Ami (dcha), corriendo libres.

“Perronalidad”

Esta raza tiene fama de ser poco afectuosa, escapista y arisca. Lo cierto es que como raza primitiva, y japonesa, no tienen una tendencia acusada a ser amistosos y cariñosos con los humanos, como otras razas seleccionadas por el hombre buscando una especial docilidad. Esto hace que el Shiba requiera una dedicada socialización con perros y personas, y preferible que su familia humana tenga conocimientos de educación canina, y que acepten su forma de ser particular. Para el Shiba un humano no es por sistema alguien a quien adorar y querer, sin embargo, cachorros criados en un ambiente familiar, con atención, cariño y una estimulación temprana adecuada, son cachorros afectuosos y atentos.

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Mono no aware Kuroi, Pícara y Mono no aware Kuroi, Haru, acurrucados.

Un Shiba no olvida facilmente. Los traumas referentes a personas y otros perros se quedan muy fuertemente grabados en su memoria. Un Shiba que ha sido maltratado por personas, o que sencillamente no ha tenido suficiente contacto con ellas, mostrará un recelo enorme hacia las mismas. El mejor criador puede ofrecernos ejemplares preciosos, pero si estos han crecido en un chenil sin más contacto que su madre y un veterinario, es muy probable que tengamos un Shiba con dificultades en su relación con personas y otros perros, y que muestre un cierto aplanamiento afectivo. Por este motivo recomendamos buscar criadores que tengan sus camadas con ellos, en su hogar, en un ambiente lo más natural y similar al que el perro vivirá en su edad adulta.

El Shiba no es un perro agresivo por defecto, en absoluto. Una selección para la cría inadecuada y una falta de comprensión en su educación, ha dado lugar a ejemplares reactivos y/o agresivos. Hay que tener presente que el Shiba es un perro que no se amilana, territorial y competitivo, en especial el ejemplar macho; su postura erguida, su forma contundente de iniciar el contacto al saludar a otros perros, y su juego enérgico y luchador, a menudo no es bienvenido por parte de otros perros y personas.

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Allaikha’s Balrog, nuestro shiba macho, atento al entorno.

 

Escapar o permanecer, esa es la cuestión

Su tendencia escapista es bien sabida por todo aquel que ha compartido su vida con un ejemplar de esta raza. Excavar debajo de una valla hasta poder salir por debajo, (e incluso regresar, sin que te hayas dado cuenta), es un acontecimiento más que probable si tienes un Shiba. Sacarse el collar o arnés con una destreza propia del mejor de los magos, es una habilidad que te sorprenderá, y no gratamente. Para hacernos la convivencia con ellos aún más divertida, un Shiba perfectamente educado, sin antecedentes de fuga, puede correr decenas de metros por el parque e ignorar deliberadamente nuestro “ven aquí”. El Shiba puede llegar a ser realmente impredecible, en especial si está aburrido, o si su dueño/tutor, o entrenador, no es lo suficientemente interesante y motivador como a él le gustaría.

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Tres jóvenes Shibas descansando de los juegos. Demasiado satisfechos y cansados para escapar a ningún lado 😉

 

Temperamento

Un Shiba no tiene miramientos ni con perros pequeños, ni con cachorros, ni con niños, ni adultos si está harto, si se está agobiando, puede gruñir, sacar los dientes e incluso marcar. Sin embargo, él intentará por todos los medios comunicar su malestar, antes que hacer daño a otros, en especial si se trata de un cachorro o un humano.

Un ejemplar de esta raza bien socializado con personas y perros, cuya familia le haya tratado con afecto y confianza, es una criatura juguetona, traviesa, que buscará tu regazo, y te mirará con ternura. Un Shiba bien educado y socializado desde cachorro no dejará de ser un Shiba, pero mostrará un carácter cálido (dentro de lo que cabe esperar de este perro “gatuno”) e incluso permitirá que lo abraces y sobes. Además, un ejemplar correctamente socializado, de líneas de cría de buen carácter, será un perro entregado a su familia y a los niños que en la familia pueda haber: protegiéndolos, vigilándolos y mostrando una delicadeza espectacular con los mismos.

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Balrog de cachorro encantado de estar en brazos

 

A pesar de su apariencia fría e indiferente, es un animal sensible que está deseando confiar en su familia y compartir un paseo con los mismos en libertad. Para los que vivimos con Shibas (y yo diría que cualquier perro), resulta muy reconfortante poder pasear por el monte con nuestro pequeño lobo, y que este nos acompañe y nos vigile (casi incluso que nos guíe) desde lo alto de las rocas, bajando entre los arbustos solo para saludarnos. Aunque esto es el sueño de cualquier persona que tenga un perro con el que quiera pasear (lo contrario no se entiende), en el caso del Shiba, suele requerir entrenamiento, vinculación afectiva y un trabajo adaptado a sus particularidades.

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Mono no aware Kuroi, Ukiyo, interesada por un objeto lejano.

Siempre alerta

Otra característica de esta raza es la vigilancia y la protección del hogar. Si bien no son perros muy ladradores, (los machos son especialmente silenciosos), ante los ruidos y la aproximación a su hogar por parte de extraños, muestran una conducta atenta y en ocasiones emiten ladridos contundentes y aislados, para avisar a sus dueños y ahuyentar a los extraños. Curiosamente, parece un hecho probado, que las hembras ladran más defensivamente, y su ladrido es agudo y estridente, casi como un grito. Es importante tener en cuenta que su tendencia es avisar, que no defender. No es un perro de guarda y es improbable que ataque a los intrusos.

Higiene y apetito

En general, se trata de un perro especialmente meticuloso en su limpieza, que pronto aprende a hacer sus necesidades fuera de casa. Es una raza poco destructiva, respeta el mobiliario del hogar y,generalmente, sabe distinguir sus juguetes de los objetos que no lo son. Adora jugar y requiere actividad moderada, siendo muy versátil en ese sentido. Necesita una familia que sepa quererlo y cuidarlo con delicadeza y sin violencia, pero con firmeza y disciplina.

Su apetito es algo esquisito, y puede pasar días sin comer si no le gusta lo que hay en su cuenco. En general muestran predilección por los alimentos compuestos por pescado, pero pierden el interés por la comida si esta no es variada. Normalmente, las raciones de comida para un Shiba son inferiores a las de cualquier otra raza, quizá se debe a un mejor aprovechamiento nutricional y metabólico que otras razas no primitivas.

¿Es el Shiba inu adecuado para ti?

No es para ti si…

  • Buscas un perro pequeño y bonito, no has decidido la raza, pero actualmente no tienes suficiente tiempo al día para adiestrarlo, educarlo y soltarlo en espacio adecuados.
  • Buscas un perro japonés, te gusta su aspecto, pero quieres que sea cariñoso, dócil, obediente, y paciente con los niños. Es decir, quieres un Shiba por fuera y un Golden Retriever por dentro.
  • Tienes poca experiencia con perros, o ninguna, y por diferentes motivos no podrás invertir en cursos de educación canina, actividades de socialización grupal, etc.
  • Quieres un perro obediente que camine a tu lado, y no sea necesaria la correa prácticamente nunca.
  • Crees que el Shiba es un perro dominante, crees en la teoría de la dominancia y que la clave es que el Shiba sepa que eres tú el que manda.

 

Es adecuada para ti si…

  • Estás dispuesto a aprender, a educarlo correctamente y a buscar toda la ayuda que necesites, y tienes tiempo y recursos para ello.
  • Ya has tenido perros de estas características y han tenido una educación correcta y una vida social satisfactoria.
  • Te has informado y sabes la inversión que requiere esta raza, tanto en el ejemplar en sí como en su educación.
  • Tienes tiempo, y recursos, para darle una vida con tiempo de ocio, cuidados veterinarios, educación, y libertad para correr, jugar, conocer otros perros y ser feliz.
  • Has acabo el artículo emocionado pensando “este es justo el perro que quiero” (y se cumple lo anterior).
  • Ya tienes un Shiba, quieres otro (vas por el camino de la perdición) y estás “curao de espanto” (y se cumple lo anterior :-P).

 

¿Te ha gustado el artículo? ¿Ya tienes un Shiba? Si te apetece, déjanos tus impresiones en los comentarios.

¡Gracias por leer y hasta la próxima!

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Control de la mordida

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Los cachorros tienen unos dientes especialmente afilados hasta el cambio de dentición. A menudo, su nivel alto de actividad, su tendencia innata a morder, y la ausencia de actividades educativas para que aprenda control de la mordida, pueden dar lugar a pequeños incidentes en los cuales nuestra manos salen mal paradas.

Para enseñarle a nuestro cachorro a controlar la intensidad con la que mordisquea tenemos que aceptar que nos mordisquee. Nuestro perro no es malo porque muerda, morder para ellos es como para nosotros agarrar la cafetera, tocar la ropa que estamos pensando en comprar, o dar la mano. Igual que podemos golpear con las manos, los perros pueden hacer daño, intencionadamente o no, con su boca. Impedir que nuestro perro use su boca, sus dientes, y su mandíbula, es como obligarle a una persona a actuar como si no tuviera manos.

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Haru y Pícara

En mi opinión, algunas razas son más propensas que otras a utilizar sus dientes. En el Shiba, los dientes se utilizan especialmente para indicar, con mucha claridad, su incomodidad, también es habitual en el juego, desde muy pequeño, con gruñidos, marcaje y presa. Podemos ver la predilección por este tipo de juego cuando se encuentran con otro Shiba o con otro perro que comparte este mismo estilo. Como en todo, siempre hay excepciones, y hay individuos que no tienen este tipo de juego.

El cachorro tiene poca capacidad de control, pero de forma natural pueden aprender a identificar si están haciendo daño al morder. Su madre, y compañeros del grupo social (lo que solemos llamar “manada”), así como hermanos, indican al cachorro cuando está usando una fuerza excesiva en la mordida y, por tanto, hace daño. Lo indican con un alarido y, a veces “devolviendo el golpe”. Aunque reciban esta información de sus congéneres, nosotros también debemos hacer sesiones educativas con él, puesto que aplicará la fuerza en la mordida que aplica en los otros perros, y esto es un problema para nosotros. ¿Por qué es problemático para nosotros, por qué no podemos pensar que ya le están enseñando los otros perros y con eso es suficiente? La cosa es bastante más sencilla de lo que parece, los perros están protegidos por una piel más gruesa que la de nuestras manos, y un manto de pelo (especialmente espeso en el Shiba). La misma presión que el cachorro ejerce al jugar con sus hermanos, resulta muy dolorosa para nuestras manos (y ya no os cuento para nuestra cara, si pretendemos dejar que nos dé “besitos” en ella).

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Pícara

 

¿Cómo se enseña control de la mordida? Digamos que lo que estamos enseñando al perro es, en cierta forma, nuestro particular umbral del dolor. Veremos que el perro, (en edad adulta), tiene la capacidad de entender con qué miembros de la familia puede jugar más bruto y apretar más, pueden distinguir entre un ser más vulnerable y otro más fuerte, por eso son capaces de tratar con delicadeza a los niños y a los ancianos; esto es gracias, en gran medida, a las nociones que desarrolla de cachorro.

Para que nuestro cachorro entienda que nuestras manos son frágiles, hay que dejar que conozca nuestras manos. Nuestras manos deben ser fuente de caricias, y seguridad. Nuestras manos no pueden ser fuente de castigo, ni de imposición, es decir, no debemos pegarlo, ni imponerle caricias, abrazos, o agarres.

Sentados en el suelo con nuestro cachorro, dejaremos que nos lama las manos y las mordisquee. No esperaremos a que nos haga realmente daño, cuando consideremos que la presión empieza a ser fuerte, exclamaremos “¡Ay!” lo suficientemente alto y claro para que el cachorro baje la intensidad o retire sus dientes del contacto con nuestra piel (sin provocarle miedo). Cuando lo haga, le diremos “muy bien” suavemente, y lo acariciaremos, y le dejaremos volver a lamernos las manos y mordisquear si lo desea. No le meteremos la mano en la boca, ni le alteraremos excesivamente para que nos muerda. Podemos jugar con las manos enérgicamente si nuestro cachorro tiene control sobre su mordida, si no es así, es mejor posponer este tipo de juego.

Si el cachorro está sobreexcitado, no es el momento para practicar estos ejercicios, será mejor redirigir la mordida a juguetes para tales fines.

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Pícara

En este sentido es importante que asumamos que los perros suelen romper sus juguetes, y que no podemos dejar de darle juguetes porque “no le duran ni dos días”. Es poco habitual que un perro trate los juguetes con delicadeza, y permanezcan como nuevos para siempre. Si el perro es exageradamente destructivo, quizá deberíamos replantearnos si sus tiempos de ocio son adecuados, podría padecer ansiedad.

 

Os dejo un vídeo que espero sea ilustrativo de lo expuesto:

 

Artículos recomendados:

http://www.orbicanes.com/news/925-ensenar-al-cachorro-la-inhibicion-de-la-mordida

http://animaltraining.com.mx/ensena-a-tu-perro-a-controlar-la-fuerza-de-su-mordida/

 

Notas:

  • Encontraréis artículos que relacionan la mordida y la dominancia. Quería dejar mi opinión al respecto, y es que no es positivo ver la educación canina como una lucha de poder. Nuestro perro en general lo que quiere es estar en paz con nosotros, no tiene necesidad de dominarnos  porque sabe que somos su familia y amigos. Si fuera cierto que el perro tiene ese ansia por dominar hasta a nuestra abuela, ¿no hubiera sido complicado pasar juntos todos estos siglos de unión entre el Ser Humano y el perro?
  • Quizá os genere inquietud pensar que si dejamos que nuestro perro mordisquee no vamos a poder impedirlo posteriormente, cuando no queramos que nos mordisquee, ni fuerte, ni flojo. Es normal que pensemos esto, pero creo que si lo volvemos a pensar veremos que en realidad esto no tiene fundamento. No tiene fundamento porque en la educación de nuestro perro le vamos a enseñar, o deberíamos, un código de comunicación. En ese código tenemos la palabra “no” para indicarte que queremos que deje de hacer algo (os dejo un artículo que me gusta mucho al respecto, click aquí). Igual que le decimos a un amigo, conocido, o cualquier persona que no nos apetece [lo que sea] en este momento, también se lo podremos decir a nuestro perro. Por otro lado, el mordisqueo de manos es más una fase de cachorro, que una costumbre inherente al perro.

Espero recibir vuestro feedback, experiencias, y sugerencias, como en anteriores ocasiones 🙂

¡Hasta el próximo artículo!

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Cría ética

El motivo de este artículo es explicar muy brevemente que consideramos cría ética. La base de la cría ética está en la convivencia ética con los perros.

A nuestro modo de ver el perro necesita, para ser feliz y realizarse, que se cumplan varias premisas. Para que un plan de cría sea ético, al margen de que se cumplan ciertos puntos que especificaremos también, cada uno de los perros deben ser felices.

¿Qué necesita un perro para ser feliz?

  • Amor de su familia: los perros deben estar en contacto con su familia, sentirse queridos y pasar tiempo de calidad con su familia humana.
  • Amistades: los perros también tienen amigos, quieren conocer otros perros, más allá de las fronteras del criadero.
  • Comida de calidad: los perros no deben comer siempre la misma comida, eso es injusto. Deberían tener una base de comida de calidad (puede ser perfectamente un buen pienso) y además chucherías caninas, y platos de dieta natural al menos una vez por semana.
  • Atención higiénico-sanitaria: los perros no solo deben estar desparasitados y vacunados, deben disfrutar de un entorno limpio, y estar aseados de forma habitual, no solo para acudir a una exposición de belleza.
  • Libertad: los perros deberían tener la posibilidad de explorar su entorno de forma segura, y no limitarse únicamente a la parcela del criadero.

Pautas para la cría ética

  • Las hembras no deben tener más de 4 ó 5 camadas en su vida, en la edad reproductiva que menos riesgos suponga para su salud.
  • Los ejemplares para cría deben llevar una vida plena, no ser confinados con el único fin reproductor.
  • Se deben de producir descansos entre camadas. Al menos de un celo, siendo lo ideal dos, o más, dependiendo del nº de camadas que la perra haya tenido y de sus necesidades individuales de recuperación.
  • Se deben de seguir las recomendaciones de la RSCE en cuanto a edad para la cría, como mínimo indispensable.
  • Los cachorros deben permanecer con su madre el tiempo necesario, incluso si esto supone entregarlos con más de dos meses de vida.
  • La perra debe recibir una alimentación especial durante la gestación y la lactancia.
  • Los progenitores deben estar en estado óptimo de salud.

Esto es, muy brevemente, la base de lo que pensamos hoy día que debe regir nuestros planes de cría. Somos un afijo muy joven, y tenemos mucho por aprender. Nuestro objetivo fundamental no es únicamente la cría, que será algo espaciado en el tiempo, sino la educación canina enfocada a la mejora de la calidad de vida del perro.

¡Gracias por leer!

El shiba cachorro y el shiba adulto

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Si pensamos en cualquiera de nosotros ahora, en comparación con nuestra niñez, podemos darnos cuenta de lo mucho que hemos cambiado. Para las personas, en general, es algo evidente e indiscutible que un niño no tiene el carácter de un adulto. Cualquiera de nosotros podrá recordar las trastadas que organizaba de pequeño, la energía inagotable, incluso las peleas con hermanos, primos, o amigos. Cuando los niños tienen alguna bronca entre ellos, o cometen una travesura, solemos quitarle importancia: “son cosas de niños”. Al parecer, y en general, los cachorros no gozan de tanta benevolencia, no solemos decir, ni pensar, “son cosas de cachorro”. En multitud de ocasiones esperamos de nuestro cachorro un comportamiento propio de adulto.

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Amaki (Ami) con dos años

Por ejemplo, cuando tenemos nuestro cachorro en casa, pretendemos que aprenda rápido a controlar sus esfínteres, también que no gimotee por la noche, y que sea capaz de estar horas sin romper nada en nuestra ausencia. Nos preocupamos si es demasiado impetuoso con otros perros, o si se asusta con facilidad. En los primeros paseos no podemos comprender porque tarda días, semanas, e incluso meses, en caminar con soltura y seguridad. Si vamos a un espacio canino y huye de los grupos de perros, o gime rozando la histeria si le rodea un número multitudinario, nos preguntamos “¿¡pero qué le pasa, si no le han hecho nada!?”. También queremos que aprenda a estar sentado, a acudir a la llamada, a no coger cosas del suelo, a estar tranquilo con los invitados, a jugar con nuestros niños, incluso a traer la pelota. Cuando, con tan sólo 4 ó 5 meses, no conseguimos todo esto (o incluso antes), empezamos a preguntar a otros: “¿tu perro se asusta en el paseo, le dan miedo los coches? ¿se sigue haciendo pis en casa? ¿ya obedece órdenes? ¿te hace caso cuando le sueltas en el parque?” etc, etc.

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Ginga con tres meses, foto de Olesia Kelesheva

Con tan solo unos pocos meses nuestro grado de exigencia hacia el cachorro es tan alto que, probablemente, ya no nos haga ningún caso, y entonces nos alarmamos más: “mi perro va a peor, ¿pero qué le pasa? ¡ya no sé qué más hacer!” y entonces, pensamos que quizá necesitemos ayuda (y no digo que no) y contratamos a alguien que en el mejor de los casos nos de unas pautas (a nosotros, sobre todo), y en el peor de los casos tratará de que el cachorro aprenda todo eso con sesiones que quizá sean adecuadas, o quizá no. Y quizá con seis, siete u ocho meses, a nuestro cachorro otra persona le haya enseñado las órdenes, y le haya enseñado todo lo que tu querías, pero quizá con más paciencia y comprendiendo que nuestro perro está en su infancia, nos hubiéramos ahorrado dinero y mucho estrés y se las hubiéramos enseñado nosotros mismos (con ayuda profesional o sin ella).

Salvo personas horriblemente exigentes y con una empatía nula con los niños, la mayoría de nosotros somos más tolerantes, pacientes, tranquilos y alentadores con los “cachorros humanos” que con los cachorros caninos. Creemos que un perro es ese animal adorador del ser humano, deseoso de aprender todo lo que este quiera enseñarle y que, siendo un perro, debe hacer todas esas “cosas de perro” que hemos visto, oído, y conocido, desde el principio de los tiempos. Queremos un perro, un perro fiel, y lo queremos ya. Esta creencia choca con la realidad con especial fuerza en los casos en que: 1) nunca antes has tenido perro 2) se te ha ocurrido tener un Shiba.

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Balrog con apenas un mes de vida

No pretendo mostrarme como ningún mesías que va a arrojar luz sobre este u otro asunto (entre otra cosas porque no puedo, y la sola idea me desagrada), pero como de costumbre, quiero compartir lo que a día de hoy pienso y creo haber aprendido.

Si el shiba en general es un perro independiente, rozando la profunda indiferencia ante tus deseos, el cachorro es una especie de Speedy Gonzales, al que le interesa saber qué leches quieres ahora, para que le dejes en paz. Por supuesto, esto es solo mi punto de vista, pero gracias a mis tres fieras, y las quedadas shiberas que organizamos en Madrid desde hace ya tres años, he visto unos cuantos cachorros y me ha parecido observar lo que aquí comparto. Indudablemente todos los cachorros tienen multitud de comportamientos en común, pero esta página es sobre esta raza y por tanto me centraré en el Shiba.

Os dejo pues un pequeño esquema-resumen al respecto. En algunas cuestiones espero poder ahondar en el futuro cuando tenga más información. Quiero agradecer desde aquí a las personas que han aportado su opinión y su experiencia desde el grupo Shiberos en Madrid para poder hacer este artículo más completo. (Click en la imagen para ampliarla).

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Espero que haya sido de vuestro interés y utilidad. Deja un comentario si quieres añadir o puntualizar algo 🙂

¡Hasta la próxima!

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