Combatiendo prejuicios 2

Continuámos con nuestra serie de prejuicios desmontados o matizados con argumentos, ¡aquí van!

Los criadores son los culpables de que existan razas de perros aberrantes y enfermos de nacimiento.

Lamentablemente la cría con objeto comercial o sencillamente estético, que no tiene presente la salud del animal, deriva en cruces de perros con enanismo, o braquicéfalos. Efectivamente, los criadores son culpables de esto en gran medida, y lo más lamentable es que existe demanda de perros con problemas, por desconocimiento o por indiferencia. Los culpables de esto son tanto los que lo ofrecen como los que lo demandan, nadie debería malograr una raza y menos con fines comerciales.

Los criadores solo buscan perros bellos, no les importa nada más, los tratan como a objetos.

Es de esperar que existan criadores así, criadores que tratan de dar una apariencia de amor pero que queda forzada y no se la cree nadie. Criadores que son capaces de enviar a su perro en un avión para una monta y no verlo en meses, y criadores que tienen a sus perros encerrados en un transportín para que no se ensucien antes de una exposición: sí, existen criadores así, personas que viven constantemente por y para la exposición, para alardear de los premios que ganan sus perros. Nosotros no queremos un premio, de ningún tipo, que nos fuerce a mirar con mala cara a nuestros competidores, a tener horas en la peluquería a nuestros perros, o a no poderlos dejar correr por el campo los días previos a una exposición, esto es ridículo y nadie te obliga a ello: los criadores que hacen esto con sus perros lo hacen porque quieren. Sí, existen criadores que solo buscan perros bellos, pero tú puedes escoger a los que vayan más allá de los superfluo.

Las exposiciones caninas son horrorosas, los perros pasan mucho tiempo en jaulas solo para salir a desfilar.

No necesariamente. Para empezar hay que dejar claro que la jaula y/o transportín parecen lugares de encierro para nuestros perros, lo vemos desde una perspectiva humana, pensando cómo nos sentiríamos nosotros si estuviéramos ahí encerrados. Lo cierto es que para los perros un lugar cubierto, en penumbra, con un cojín o una manta, donde aislarse y relajarse (en especial en un lugar muy concurrido), es algo muy positivo. Les permite descansar, dormir, jugar con sus juguetes sin ser molestados, bajar sus alertas y estar en paz. Esto no quiere decir que sea positivo hacinar perros en jaulas como se ve en las exposiciones por parte de algunos handler o/y criadores, si observas que el perro está en un jaula o transportín en el que no puede ponerse de pie, o no puede tumbarse extendido: puedes afirmar que esa no es la forma correcta pero, por favor, no generalices, observa libre de prejuicios, y también verás muchos criadores/handler abrazando a sus perros, dándoles chuches y peinándolos con cariño.

Los handler llevan a los perros con correas tensas, y collares minúsculos, haciéndoles daño al posar.

Es muy habitual ver al handler con la correa vertical de modo que el perro alza la cabeza. Con una mirada observadora, podremos distinguir muy fácilmente quien mantiene una pose forzada y quien ha entrenado a su perro amablemente para que pose sin necesidad de tirar de él. La correa a de mantenerse en vertical por la sencilla razón de que de otro modo rozaría al perro o caería a un costado, esto no quiere decir que al perro se le esté haciendo daño. La pose que el perro toma para exposición suele salir de modo natural cuando se le ha enseñado el “quieto”, por tanto que la correa esté en vertical no es sinónimo de que esté en tensión y una ligera tensión no es sinónimo de estar ahorcando a tu perro.

Un criador le vende a cualquiera que tenga el dinero y se desentiende del cachorro y del propietario después; en realidad no le importa en absoluto el bienestar del perro una vez entregado.

Ser criador es una experiencia bella, pero también muy dura. Tanto otros criadores, como las personas que se interesen por tener un perro de raza, serán muy críticos, algunos incluso dañinos. Ser criador, y ofrecer asistencia durante toda la vida del perro es ser valiente y es ser honrado, pero lo es solo si eso no se queda en el papel. Efectivamente, existen criadores que, una vez cobrado, les importa muy poco lo que ocurra, no te preguntarán por el perro, no contestarán tus consultas o lo harán escuetamente, incluso se ofenderán si les dices que tu perro tiene algún problema. Algunos criadores en lugar de ofrecer coberturas en caso de algún tipo de enfermedad, se limitan a ofrecer la devolución del perro, como si fuera un pantalón que al final te quedaba pequeño.

Lamentablemente el mundo del perro de raza tiene una faceta snob y ególatra, que suele coincidir con la usura y el ánimo de lucro. Un buen criador te entregará un documento con responsabilidades y te indicará qué hacer si en algún momento no puedes ocuparte del perro. Un buen criador seguirá en contacto contigo, sin ninguna duda.

Básicamente, un buen criador destacará por ser competente y una buena persona.

 

…continuará

 

 

 

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Comprar o adoptar, el eterno debate

(por Yolanda Ruiz)

 

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Los que amamos a los perros a menudo caemos en la eterna polémica del adoptante versus el comprador, del bando de los buenos (habitualmente asociado a las protectoras) contra el de los malos (habitualmente asociado a los criadores). Entre tanto, perritos de raza y mestizos, viven ajenos a estas discusiones y esperando, simplemente, a su humano.

Para ser sincera, no conozco a nadie que antes de proponerse tener un hijo biológico se haya informado sobre las formas de acceder a un niño en adopción, aunque alguno habrá. 

Creo que esta polémica lo único que hace es alejarnos uno de otros y reducir nuestra visión de las cosas a dos bandos que nunca son claros, salvo en las películas de super héroes. Por ese motivo escribo este artículo, para al menos poder dejar clara mi opinión personal a quién le interese. Aunque en este momento soy criadora, también he sido adoptante, y también me he visto en la tesitura de dar en adopción (no era un perro). 

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En general creo que es positivo, cuando decidimos que queremos y podemos tener un perro, plantearnos seriamente si podría ser adoptado, puesto que los perros en adopción tienen mayores dificultades para encontrar “dueño”. Aunque en este momento soy criadora, pienso que si alguien que quiere adquirir un shiba se enamora de un perro abandonado, me alegraré muchísimo. Antes de adquirir un perro de raza, me gustaría que todos buscaran un perro en adopción, pero siendo realista y consecuente a su estilo de vida y el tipo de perro que buscan, porque no todo el mundo puede y debe adoptar. Conozco personas que han adoptado a un perro con problemas, y acaban dando al animal por perdido o incluso desarrollando una relación amor-odio hacia el mismo, o devolviéndolo a la protectora. También hay personas que adoptan un perro sin haber sido asesorados sobre su carácter, porque nadie era capaz de predecir mínimamente cual sería: no es lo mismo adoptar un mix de perdiguero que uno de husky.

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Si uno ha ido a una perrera, y no ha sentido el flechazo con ningún animal, o no se ha sentido seguro, o ha tenido una experiencia como esta o por cualquier otro motivo ha decidido comprar ese Bull Terrier que le enamora, no es un criminal, y el que se lo ha vendido, tampoco; podrán serlo por otros motivos, pero no necesariamente por comprar o vender un perro de raza. Cuando uno decide tener un perro, tiene que preguntarse cuánto tiempo tiene disponible, y cuánto tiempo del disponible le dedicará en exclusiva, debe pensar si su estilo de vida lo hace compatible con un perro enérgico, o necesita más bien un perro tranquilo. Teniendo la idea del tipo de perro al que puede dar una vida feliz, entonces ya puede lanzarse, y tanto criadores como protectoras deberían ayudarle en ello.

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En el mundo del perro uno debe tener una cosa clara: no hay un “adopción versus compra”, no hay un “perro mestizo versus perro de raza”, lo hay en nuestras mentes, lo crean nuestros prejuicios, no ganamos nada enfrentándonos, ni dejándonos llevar por nuestro estado emocional. Lo más razonable sería oponerse a lo que realmente necesita oposición: las malas prácticas. Y mala práctica es criar perros en tu casa sin hacer una sola prueba de salud, pero también lo es pedir donaciones para un perrito que has encontrado en un solar, sin enseñar nunca una factura de dónde ha ido a parar el dinero. También es una mala práctica rechazar a un candidato para adoptar, solo porque ya tiene un perro y es de raza. 

Conozco gente maravillosa con perro de raza y con perros adoptados, incluso gente maravillosa que entró en una tienda de mascotas y salió con un cachorro que se parecía remotamente a su raza, solo porque le había dado pena. No se puede obligar a nadie a adoptar, pero se puede aceptar una ayuda y también darla, se puede intentar ayudar a los perros sin dueño con aportaciones económicas, materiales, trabajo, difusión, etc… Las personas que amamos a los animales, y en especial a los perros, deberíamos dejar de discutir e inducir a error y aceptar la realidad y luchar de la mano para que la ley sea más dura con aquellos que son irresponsables con sus perros.

Dejemos los bandos para el deporte, e incluso para la política o las apuestas, pero no castiguemos a los animales con nuestra ineptitud. La buena fe y las buenas intenciones son las que nos llevan a avanzar de la mano, los prejuicios y los delirios de representar una moral superior, solo nos llevan al separatismo, a la “mala baba” y empobrecen nuestra capacidad de crítica objetiva.

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Para terminar, quería hacer un apunte y es que, aunque muchos no se lo crean (ironía), hay personas con un perro pura raza y otro adoptado, hay criadores que además son casa de acogida, y hay casas de acogida y adoptantes que, cuando han podido, además de su perro mestizo han conseguido al perro de raza que siempre quisieron. Y lo más sorprendente e increíble: hay perros de raza que no han sido comprados, han sido adoptados. La vida está llena de contradicciones ¿no? Pues esto no es una de ellas, esto es simple y llanamente la realidad.

Analicemos nuestra situación individual, nuestras capacidades, y nuestros verdaderos deseos antes de integrar un animal en nuestra vida. Quizá deseemos tener un Cocker Spaniel, pero no tiempo para que corra, juegue, y siga rastros (algo que a alguna personas les pone de los nervios); o quizá nos gustaría adoptar a un perro anciano porque nos da mucha lástima, pero no tenemos capacidad económica para sus cuidados especiales.

Seamos realistas, apoyémonos, ayudemos a otros en la medida de los posible, y no emprendamos batallas con la bandera de la “superioridad moral”, porque solo nos empobrecerá más moralmente.

Gracias por leer.

 

 

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Yolanda Ruiz

Fotografías 1 y 2 de Yolanda Ruiz
Fotografías 3 y 4 de Alberto Martins
Ilustración shiba de Yolanda Ruiz

 

Shiba Inu en Madrid