El juego en el Shiba Inu (1)

img_6712Hachiko (rojo) y Balrog (b&t) corriendo juntos en el monte. 

El siguiente artículo trata sobre lo que he observado en el juego en el Shiba, a raíz de mis experiencias con mis perros, y de lo que he podido observar en las Quedadas grupales que organizo en Madrid con personas que comparten su vida con un shiba, (aprovecho este artículo para agradecer su implicación, colaboración y su buen rollo, yo no podría organizar nada sin personas como ellas/os). Cualquier sugerencia o comentario al respecto de este artículo es bienvenido. 

Todos los perros sanos juegan, en mayor o menor medida. Cada individuo tiene sus particularidades, sus juguetes preferidos, sus momentos preferidos, y hasta sus amigos preferidos.

En el Shiba hay algo en su forma de jugar que suele sorprender. A menudo nos alertamos cuando nuestro perro gruñe y enseña los dientes; nos preocupamos porque nos han enseñado que el perro debe ser sumiso, que es un animal, y como tal tiene unos instintos que, al parecer, le sublevan. Por suerte, este tipo de creencias cada vez quedan más desplazadas del ideario social, y todos vamos descubriendo en nuestro perro un ser emocional y pensante, capaz de ir mucho más allá de sus instintos. Gruñir no es la antesala de una agresión, el gruñido puede comunicar muchas cosas y, entre ellas, el gruñido puede formar parte del juego, como es el caso en el Shiba (y en otros muchos perros). Los shibas, a menudo, juegan simulando un comportamiento de caza, o una pelea. Habitualmente se persiguen, se muerden el cuello y las patas, y se tironean a bocados con gran escándalo.

ELJUEGO3Amaki (derecha) con Balrog (izquierda) y un amiguito guardando una distancia prudencial. 

Recuerdo la primera vez que vi este comportamiento en mi primer shiba, Amaki. Mi chow-chow, Tita, también pareció sorprendida (¡o esa impresión me dio!). La forma de jugar de Ami era (y es) bastante salvaje. Entre sus actividades preferidas se encuentra derribar a Tita y simular que la muerde el cuello y la inmoviliza, Tita parece adorar este juego. Ahora que tengo tres shibas y mi chow, el juego se ha vuelto más complejo, y cada shiba tiene un papel en este teatro al que hemos dado en llamar “la caza del oso”.

ELJUEGO2Balrog y Tita corriendo a la par

Cualquiera se preguntaría (yo me lo suelo preguntar) cómo sé que mi chow (o cualquier otro perro) puede disfrutar de estos juegos. Pues bien, no todos los perros lo disfrutan. Los perros, como las personas, comunican si algo les está gustando o no. En el caso particular de mi chow es evidente que le gusta, pues busca a los shibas y los provoca para jugar; ya solo de camino al parque y más concretamente a la zona en la que les suelto, mueve la cola y adopta varias veces la postura “de reverencia“. No todos los perros disfrutan de este juego, y nuestros shibas, en general, lo saben. Normalmente los perros son cautelosos a la hora de acercarse a otros, y no se lanzan directamente a jugar (salvo los cachorros, perros jóvenes o excesivamente enérgicos, o bien perros que ya se conocen), antes invitan al juego o tantean al otro. Una vez se inicia el juego, el shiba rápidamente suele adoptar un rol de cazador, persiguiendo al otro perro con gruñidos, el otro perro, en especial si no es un shiba, no siempre recibe este juego con agrado. Normalmente, cuando no les gusta, se quedan muy quietos, no continúan corriendo, y enseñan los dientes con la cola baja y una postura hostil.

Básicamente cuando un perro está presentando un comportamiento de juego se observan estos movimientos:

  • Cola agitada
  • Reverencia
  • Giros que dejan el lomo cerca de las fauces del otro perro
  • Ocasionalmente tumbarse boca arriba mostrando el vientre
  • Se buscan mutuamente para jugar

De algún modo el perro quiere dejar claro que es un juego, dejando accesibles zonas de su cuerpo particularmente sensibles.

ELJUEGO1Wax (arnés rojo) frente a Ginga jugando al “pilla-pilla”

También podemos observar, entre los shibas que se están comportando de forma amistosa, que se miran directamente a los ojos, se acechan, con movimientos ágiles y fluidos. Hay que tener en cuenta que, entre shibas, ninguno quiere adoptar el rol de presa, por lo que ambos pueden ser presa y cazador según el contexto; En caso de conflicto se suelen evitar las miradas directas y fijas, ya que en este contexto tiene otro significado poco amistoso, y los perros tiendan a estar inmóviles, en una postura tensa.

Creo que la mayoría de los perros, sino todos, necesitan (o al menos mejora su calidad de vida), libertad para correr y jugar en un espacio natural, y en relación con otros animales y perros. Los perros, como las personas, desarrollan diferentes comportamientos en diferentes situaciones, emergen facetas del perro distintas en relación a contextos y animales distintos, y es una gozada verlo.

Al margen de los juegos en el parque, en el campo, etc, nuestro perro también disfruta jugando con nosotros (y si no es así, quizá algo no se está haciendo bien). En cuanto a juguetes no me ha parecido observar demasiadas particularidades en el shiba (repito: lo comentarios son bienvenidos 😛 ). Suele gustarles el nudo, juegos que ponen a prueba su inteligencia y olfato, y aquellos que les permiten roer durante un buen rato.

Entre los juegos que nos permiten interactuar con nuestro shiba está la famosa pelota (no recomendable en momentos de ansiedad o picos de actividad) y el nudo, entre otros muchos.

IMG_7226Balrog tirando con fuerza 

Quizá el shiba no sea un perro dado a traer la pelota, pero me consta que algunos lo hacen. En general el perro nos trae juguetes cuando buscan la interacción con nosotros. Son momentos de vinculación que no hay que dejar pasar.

En esta entrada os he querido mostrar lo que he observado en el juego del Shiba Inu, para ayudaros a entender, sobre todo, su juego en libertad con otros perros, ya que si no los conocemos nos puede sorprender. Me quedan muchos años por delante, espero, para seguir aprendiendo de ellos y compartiendo las conclusiones que puedo llegar a formarme.

He resaltado que el shiba es un perro que gruñe habitualmente al jugar, porque quiero dejar claro que sería un gran error corregir (por decirlo de algún modo) a nuestro perro por gruñir cuando juega, ya que el gruñido es un elemento de comunicación muy común en el shiba, que vamos a tener que comprender a cada contexto que pueda presentarse.

Por último os dejo este vídeo que pretendo sea útil para representar lo que comento: CLICK AQUÍ

¡Nos vemos en la segunda parte de este artículo! Hasta la próxima y, no lo olvides, jugar con tu perro es un placer y una ocasión para hacer crecer vuestra amistad.

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Autoría y fotografía: Yolanda Ruiz

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