El juego en el Shiba (II)

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Pícara y Ukiyo, de Mono no aware, curiosas

El juego en el Shiba es impetuoso, puede confundirse con un conflicto o, por el contrario, una situación de conflicto puede parecernos un juego.

Generalmente, los perros emiten una serie de señales cuando están tensos, o consideran la situación potencialmente conflictiva. Dichas señales pueden tener como objetivo apaciguar al otro, o comunicar enfado.

En el shiba, como en otros muchos perros, las señales para calmar al otro más frecuentes suelen ser: bostezar, apartar la mirada, rehusar el contacto frontal, alejarse y, en ocasiones, invitaciones al juego, e incluso acercar zonas sensibles a las fauces del otro perro, por ejemplo: la tripa, el costado, o el cuello. Cuando el otro perro las comprende y respeta, adecua su juego, y/o emite también dichas señales en respuesta.

El perro va a mostrar su enfado, si esas señales se ignoran o no siente que le estén dando resultado. Mostrará su enfado con la intención de ser comprendido y no tener que pelear. Algunas señales de enfado pueden ser: encoger/tensar los belfos, belfos temblorosos, mostrar los colmillos, a esto le suele acompañar una posición rígida, pelo del lomo erizado, vigilancia extrema hacia el otro perro, mirándolo fíjamente. Mantengamos presente que el perro llegará a esta situación si no ha podido evitarlo, y si se sigue sintiendo en peligro, acorralado, o demasiado desconfiado para darse la vuelta, es probable que ataque.

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Ami jugando con Balrog

Si ha sido regañado o castigado severamente por gruñir y anunciar su enfado, es muy probable que no muestre señal alguna y directamente muerda.

Los que tenemos shibas sabemos que les gusta jugar salvajemente, como vimos en la entrada anterior, entonces, ¿cómo sabemos cuándo están jugando o no, si habitualmente gruñen y pueden dan mordiscos de baja intensidad*?

Un juego se está convirtiendo en una situación tensa, o sencillamente no es juego cuando:

  • Uno o varios perros son perseguidos y muestran constantemente señales de apaciguamiento y/o enfado que no son respetadas.
  • El supuesto juego solo sube de intensidad, no baja, no se dan tregua, los gruñidos y “marcajes” van en aumento, se sitúan a dos patas y no se lateralizan (ponerse de lado).
  • Comienzan a poner la orejas hacia atrás mientras sacan los dientes, y permanecen en esa posición, con la cola a media altura o baja.
  • Un perro se sube encima de otro incesantemente, poniendo su cabeza con insistencia sobre el lomo, cuello o morro del otro.
  • Algunos perros son particularmente sumisos (algo poco frecuente en shibas) y se encogen, como si trataran hacerse pequeños, pudiendo llegar a orinarse. El perro que realiza esa conducta está incómodo o/y se siente intimidado.
  • Varios perros rodean a un cachorro que se sienta o se encoge y ocasionalmente sale corriendo en busca de sus tutores o un cobijo. Es muy habitual que algunos cachorros muy jóvenes gimoteen e incluso berreen cuando otros de mayor envergadura se les acerquen. Este “grito” es una forma de pedir protección y no debe ignorarse.
  • Cualquier situación de abuso, o en la que solo o exclusivamente hay gruñidos, marcajes y comportamientos violentos, sin ningún tipo de invitación a juego, ni señales descritas en el artículo anterior.
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Nuestra querida Ami, firme con los cachorros

¿Cuándo es juego?

  • Cuando la intensidad no aumenta indefinidamente
  • No hay un perro abusado y un abusador, los perros del juego se buscan los unos a los otros, el que es perseguido cuando cesan de perseguirlo acude de nuevo a incitar al juego a su perseguidor y viceversa o, si no le apetece seguir, se tumba tranquilamente, coge un palo, olisquea, vuelve con sus tutores, o hace cualquier otra acción relajada.
  • Hay respeto, si algún perro emite las señales descritas, el otro actúa en consecuencia.
  • No hay monta: si un perro monta a otro como si estuviera en un videoclip de reageton, no está jugando. Si además el perro que es montado le está mostrando su enfado al otro y no es respetado, el perro está sufriendo abuso y puede atacar, o entrar en indefensión.
  • Los perros implicados en el juego son capaces de estar juntos sin morderse constantemente o gruñirse, el gruñido y marcaje en el juego del shiba es frecuente, pero no constante.

mna1Machos sin castrar que (supuestamente) están jugando.

Los machos sin castrar a menudo parecen jugar cuando en realidad están entrando en una escalada de hostilidad. La intención es no llegar a pelear, pero si ninguno abandona dicha escalada puede darse una pelea violenta y desagradable.

Algunos shibas machos (sin castrar) directamente ignoran a cualquier otro macho sin castrar, y no les interesa en absoluto la batalla por el poder. En ocasiones se interpreta esto como algo amistoso y se lo define como “si se llevan muy bien”, cuando en realidad, no se llevan. Son capaces de estar en el mismo espacio sin competir, lo cual es muy positivo, pero la entrada de una hembra en celo, o la presencia de un recurso interesante, podría cambiarlo todo.

art¿Qué hago si no tengo claro si mi shiba está jugando?

Si necesitas asesoramiento profesional, no dudes en contactar con nosotros a través del mail mononoawareshibas@gmail.com o al teléfono/whatsapp: 644726146

En nuestra página de Facebook compartimos fotos y vídeos, en muchos de ellos podéis ver a shibas jugando. 

También puedes visitar nuestro Canal de Youtube, quizá uno de los vídeos que ilustran bien el juego, pueda ser este entre la cachorra Samsara (Husky) y Ukiyo (Shiba)

¡Gracias por leer!

 

 

El juego en el Shiba Inu (1)

img_6712Hachiko (rojo) y Balrog (b&t) corriendo juntos en el monte. 

El siguiente artículo trata sobre lo que he observado en el juego en el Shiba, a raíz de mis experiencias con mis perros, las jornadas de socialización en el grupo Shiba inu Madrid, que administro, (aprovecho este artículo para agradecer a todo el grupo su colaboración) y, por supuesto, las sesiones de adiestramiento de Shibas y otras razas/mixes. 

Los perros sanos suelen jugar, en mayor o menor medida. Cada individuo tiene sus particularidades, sus juguetes preferidos, sus momentos preferidos, y hasta sus amigos preferidos.

En el Shiba hay algo en su forma de jugar que suele sorprender. A menudo nos alertamos cuando nuestro perro gruñe y enseña los dientes; nos preocupamos porque nos han enseñado que el perro debe ser sumiso, que es un animal, y como tal tiene unos instintos que, al parecer, le sublevan. Por suerte, este tipo de creencias cada vez quedan más desplazadas del ideario social, y todos vamos descubriendo en nuestro perro un ser emocional y pensante, capaz de ir mucho más allá de sus instintos. Gruñir no es la antesala de una agresión, el gruñido puede comunicar muchas cosas y, entre ellas, el gruñido puede formar parte del juego, como es el caso en el Shiba (y en otros muchos perros). Los shibas, a menudo, juegan simulando un comportamiento de caza, o una pelea. Habitualmente se persiguen, se muerden el cuello y las patas, y se tironean a bocados con gran escándalo.

ELJUEGO3Amaki (derecha) con Balrog (izquierda) y un amiguito guardando una distancia prudencial. 

Recuerdo la primera vez que vi este comportamiento en mi primer shiba, Amaki. Mi chow-chow, Tita, también pareció sorprendida (¡o esa impresión me dio!). La forma de jugar de Ami era (y es) bastante salvaje. Entre sus actividades preferidas se encuentra derribar a Tita y simular que la muerde el cuello y la inmoviliza, Tita parece adorar este juego. Ahora que tengo tres shibas y mi chow, el juego se ha vuelto más complejo, y cada shiba tiene un papel en este teatro al que hemos dado en llamar “la caza del oso”.

ELJUEGO2Balrog y Tita corriendo a la par

Cualquiera se preguntaría (yo me lo suelo preguntar) cómo sé que mi chow (o cualquier otro perro) puede disfrutar de estos juegos. Pues bien, no todos los perros lo disfrutan. Los perros, como las personas, comunican si algo les está gustando o no. En el caso particular de mi chow es evidente que le gusta, pues busca a los shibas y los provoca para jugar; ya solo de camino al parque y más concretamente a la zona en la que les suelto, mueve la cola y adopta varias veces la postura “de reverencia“. No todos los perros disfrutan de este juego, y nuestros shibas, en general, lo saben. Normalmente los perros son cautelosos a la hora de acercarse a otros, y no se lanzan directamente a jugar (salvo los cachorros, perros jóvenes o excesivamente enérgicos, o bien perros que ya se conocen), antes invitan al juego o tantean al otro. Una vez se inicia el juego, el shiba rápidamente suele adoptar un rol de cazador, persiguiendo al otro perro con gruñidos, el otro perro, en especial si no es un shiba, no siempre recibe este juego con agrado. Normalmente, cuando no les gusta, se quedan muy quietos, no continúan corriendo, y enseñan los dientes con la cola baja y una postura hostil.

Básicamente cuando un perro está presentando un comportamiento de juego se observan estos movimientos:

  • Cola agitada
  • Reverencia
  • Giros que dejan el lomo cerca de las fauces del otro perro
  • Ocasionalmente tumbarse boca arriba mostrando el vientre
  • Se buscan mutuamente para jugar

De algún modo el perro quiere dejar claro que es un juego, dejando accesibles zonas de su cuerpo particularmente sensibles.

ELJUEGO1Wax (arnés rojo) frente a Ginga jugando al “pilla-pilla”

También podemos observar, entre los shibas que se están comportando de forma amistosa, que se miran directamente a los ojos, se acechan, con movimientos ágiles y fluidos. Hay que tener en cuenta que, entre shibas, ninguno quiere adoptar el rol de presa, por lo que ambos pueden ser presa y cazador según el contexto; En caso de conflicto se suelen evitar las miradas directas y fijas, ya que en este contexto tiene otro significado poco amistoso, y los perros tiendan a estar inmóviles, en una postura tensa.

Creo que la mayoría de los perros, sino todos, necesitan (o al menos mejora su calidad de vida), libertad para correr y jugar en un espacio natural, y en relación con otros animales y perros. Los perros, como las personas, desarrollan diferentes comportamientos en diferentes situaciones, emergen facetas del perro distintas en relación a contextos y animales distintos, y es una gozada verlo.

Al margen de los juegos en el parque, en el campo, etc, nuestro perro también disfruta jugando con nosotros (y si no es así, quizá algo no se está haciendo bien). En cuanto a juguetes no me ha parecido observar demasiadas particularidades en el shiba (repito: lo comentarios son bienvenidos 😛 ). Suele gustarles el nudo, juegos que ponen a prueba su inteligencia y olfato, y aquellos que les permiten roer durante un buen rato.

Entre los juegos que nos permiten interactuar con nuestro shiba está la famosa pelota (no recomendable en momentos de ansiedad o picos de actividad) y el nudo, entre otros muchos.

IMG_7226Balrog tirando con fuerza 

Quizá el shiba no sea un perro dado a traer la pelota, pero me consta que algunos lo hacen. En general el perro nos trae juguetes cuando buscan la interacción con nosotros. Son momentos de vinculación que no hay que dejar pasar.

En esta entrada os he querido mostrar lo que he observado en el juego del Shiba Inu, para ayudaros a entender, sobre todo, su juego en libertad con otros perros, ya que si no los conocemos nos puede sorprender. Me quedan muchos años por delante, espero, para seguir aprendiendo de ellos y compartiendo las conclusiones que puedo llegar a formarme.

He resaltado que el shiba es un perro que gruñe habitualmente al jugar, porque quiero dejar claro que sería un gran error corregir (por decirlo de algún modo) a nuestro perro por gruñir cuando juega, ya que el gruñido es un elemento de comunicación muy común en el shiba, que vamos a tener que comprender a cada contexto que pueda presentarse.

Por último os dejo este vídeo que pretendo sea útil para representar lo que comento: CLICK AQUÍ

¡Nos vemos en la segunda parte de este artículo! Hasta la próxima y, no lo olvides, jugar con tu perro es un placer y una ocasión para hacer crecer vuestra amistad.

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Autoría y fotografía: Yolanda Ruiz