Características del Shiba: carácter y “perronalidad”

En este artículo hablamos de las características del Shiba a nivel de carácter y de “perronalidad”. Si lo que quieres es leer algo genérico que incluya las características físicas aquí tienes el estándar del Shiba

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En Japón existen tres tamaños de perros nativos, el grande como el Akita, mediano como el Kai, el Hokkaido, Kishu y Shikoku, y el pequeño, del cual trata nuestro artículo: el Shiba.

Shiva vs Akita

El Shiba suele compararse con el Akita japonés, y es muy habitual escuchar que el Shiba es en realidad un Akita en miniatura. Realmente, el Shiba y el Akita son razas primitivas distintas, y una mirada con atención a ambos nos permite distinguir a simple vista las evidentes diferencias:

 

Características básicas del Shiba

Son perros atléticos, ágiles, que no han perdido su instinto de caza. Son inteligentes, autónomos, independientes, cautelosos y tozudos. No es fácil entrenarlos en obediencia, ya que no tienen un gran interés en provocar admiración en sus dueños, ni tampoco por la recompensa de una chuchería canina. A menudo el Shiba sabe perfectamente que se le solicita, pero sencillamente no le compensa gastar energía en cumplir órdenes.

Para el Shiba, la mayor fuente de felicidad es la libertad. Correr por el campo, disfrutar del aire libre, explorar nuevos territorios, y perseguir una pequeña presa, es casi como un sueño para él.

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Ginga (izq), y Ami (dcha), corriendo libres.

“Perronalidad”

Esta raza tiene fama de ser poco afectuosa, escapista y arisca. Lo cierto es que como raza primitiva, y japonesa, no tienen una tendencia acusada a ser amistosos y cariñosos con los humanos, como otras razas seleccionadas por el hombre buscando una especial docilidad. Esto hace que el Shiba requiera una dedicada socialización con perros y personas, y preferible que su familia humana tenga conocimientos de educación canina, y que acepten su forma de ser particular. Para el Shiba un humano no es por sistema alguien a quien adorar y querer, sin embargo, cachorros criados en un ambiente familiar, con atención, cariño y una estimulación temprana adecuada, son cachorros afectuosos y atentos.

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Mono no aware Kuroi, Pícara y Mono no aware Kuroi, Haru, acurrucados.

Un Shiba no olvida facilmente. Los traumas referentes a personas y otros perros se quedan muy fuertemente grabados en su memoria. Un Shiba que ha sido maltratado por personas, o que sencillamente no ha tenido suficiente contacto con ellas, mostrará un recelo enorme hacia las mismas. El mejor criador puede ofrecernos ejemplares preciosos, pero si estos han crecido en un chenil sin más contacto que su madre y un veterinario, es muy probable que tengamos un Shiba con dificultades en su relación con personas y otros perros, y que muestre un cierto aplanamiento afectivo. Por este motivo recomendamos buscar criadores que tengan sus camadas con ellos, en su hogar, en un ambiente lo más natural y similar al que el perro vivirá en su edad adulta.

El Shiba no es un perro agresivo por defecto, en absoluto. Una selección para la cría inadecuada y una falta de comprensión en su educación, ha dado lugar a ejemplares reactivos y/o agresivos. Hay que tener presente que el Shiba es un perro que no se amilana, territorial y competitivo, en especial el ejemplar macho; su postura erguida, su forma contundente de iniciar el contacto al saludar a otros perros, y su juego enérgico y luchador, a menudo no es bienvenido por parte de otros perros y personas.

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Allaikha’s Balrog, nuestro shiba macho, atento al entorno.

 

Escapar o permanecer, esa es la cuestión

Su tendencia escapista es bien sabida por todo aquel que ha compartido su vida con un ejemplar de esta raza. Excavar debajo de una valla hasta poder salir por debajo, (e incluso regresar, sin que te hayas dado cuenta), es un acontecimiento más que probable si tienes un Shiba. Sacarse el collar o arnés con una destreza propia del mejor de los magos, es una habilidad que te sorprenderá, y no gratamente. Para hacernos la convivencia con ellos aún más divertida, un Shiba perfectamente educado, sin antecedentes de fuga, puede correr decenas de metros por el parque e ignorar deliberadamente nuestro “ven aquí”. El Shiba puede llegar a ser realmente impredecible, en especial si está aburrido, o si su dueño/tutor, o entrenador, no es lo suficientemente interesante y motivador como a él le gustaría.

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Tres jóvenes Shibas descansando de los juegos. Demasiado satisfechos y cansados para escapar a ningún lado 😉

 

Temperamento

Un Shiba no tiene miramientos ni con perros pequeños, ni con cachorros, ni con niños, ni adultos si está harto, si se está agobiando, puede gruñir, sacar los dientes e incluso marcar. Sin embargo, él intentará por todos los medios comunicar su malestar, antes que hacer daño a otros, en especial si se trata de un cachorro o un humano.

Un ejemplar de esta raza bien socializado con personas y perros, cuya familia le haya tratado con afecto y confianza, es una criatura juguetona, traviesa, que buscará tu regazo, y te mirará con ternura. Un Shiba bien educado y socializado desde cachorro no dejará de ser un Shiba, pero mostrará un carácter cálido (dentro de lo que cabe esperar de este perro “gatuno”) e incluso permitirá que lo abraces y sobes. Además, un ejemplar correctamente socializado, de líneas de cría de buen carácter, será un perro entregado a su familia y a los niños que en la familia pueda haber: protegiéndolos, vigilándolos y mostrando una delicadeza espectacular con los mismos.

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Balrog de cachorro encantado de estar en brazos

 

A pesar de su apariencia fría e indiferente, es un animal sensible que está deseando confiar en su familia y compartir un paseo con los mismos en libertad. Para los que vivimos con Shibas (y yo diría que cualquier perro), resulta muy reconfortante poder pasear por el monte con nuestro pequeño lobo, y que este nos acompañe y nos vigile (casi incluso que nos guíe) desde lo alto de las rocas, bajando entre los arbustos solo para saludarnos. Aunque esto es el sueño de cualquier persona que tenga un perro con el que quiera pasear (lo contrario no se entiende), en el caso del Shiba, suele requerir entrenamiento, vinculación afectiva y un trabajo adaptado a sus particularidades.

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Mono no aware Kuroi, Ukiyo, interesada por un objeto lejano.

Siempre alerta

Otra característica de esta raza es la vigilancia y la protección del hogar. Si bien no son perros muy ladradores, (los machos son especialmente silenciosos), ante los ruidos y la aproximación a su hogar por parte de extraños, muestran una conducta atenta y en ocasiones emiten ladridos contundentes y aislados, para avisar a sus dueños y ahuyentar a los extraños. Curiosamente, parece un hecho probado, que las hembras ladran más defensivamente, y su ladrido es agudo y estridente, casi como un grito. Es importante tener en cuenta que su tendencia es avisar, que no defender. No es un perro de guarda y es improbable que ataque a los intrusos.

Higiene y apetito

En general, se trata de un perro especialmente meticuloso en su limpieza, que pronto aprende a hacer sus necesidades fuera de casa. Es una raza poco destructiva, respeta el mobiliario del hogar y,generalmente, sabe distinguir sus juguetes de los objetos que no lo son. Adora jugar y requiere actividad moderada, siendo muy versátil en ese sentido. Necesita una familia que sepa quererlo y cuidarlo con delicadeza y sin violencia, pero con firmeza y disciplina.

Su apetito es algo esquisito, y puede pasar días sin comer si no le gusta lo que hay en su cuenco. En general muestran predilección por los alimentos compuestos por pescado, pero pierden el interés por la comida si esta no es variada. Normalmente, las raciones de comida para un Shiba son inferiores a las de cualquier otra raza, quizá se debe a un mejor aprovechamiento nutricional y metabólico que otras razas no primitivas.

¿Es el Shiba inu adecuado para ti?

No es para ti si…

  • Buscas un perro pequeño y bonito, no has decidido la raza, pero actualmente no tienes suficiente tiempo al día para adiestrarlo, educarlo y soltarlo en espacio adecuados.
  • Buscas un perro japonés, te gusta su aspecto, pero quieres que sea cariñoso, dócil, obediente, y paciente con los niños. Es decir, quieres un Shiba por fuera y un Golden Retriever por dentro.
  • Tienes poca experiencia con perros, o ninguna, y por diferentes motivos no podrás invertir en cursos de educación canina, actividades de socialización grupal, etc.
  • Quieres un perro obediente que camine a tu lado, y no sea necesaria la correa prácticamente nunca.
  • Crees que el Shiba es un perro dominante, crees en la teoría de la dominancia y que la clave es que el Shiba sepa que eres tú el que manda.

 

Es adecuada para ti si…

  • Estás dispuesto a aprender, a educarlo correctamente y a buscar toda la ayuda que necesites, y tienes tiempo y recursos para ello.
  • Ya has tenido perros de estas características y han tenido una educación correcta y una vida social satisfactoria.
  • Te has informado y sabes la inversión que requiere esta raza, tanto en el ejemplar en sí como en su educación.
  • Tienes tiempo, y recursos, para darle una vida con tiempo de ocio, cuidados veterinarios, educación, y libertad para correr, jugar, conocer otros perros y ser feliz.
  • Has acabo el artículo emocionado pensando “este es justo el perro que quiero” (y se cumple lo anterior).
  • Ya tienes un Shiba, quieres otro (vas por el camino de la perdición) y estás “curao de espanto” (y se cumple lo anterior :-P).

 

¿Te ha gustado el artículo? ¿Ya tienes un Shiba? Si te apetece, déjanos tus impresiones en los comentarios.

¡Gracias por leer y hasta la próxima!

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Control de la mordida

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Los cachorros tienen unos dientes especialmente afilados hasta el cambio de dentición. A menudo, su nivel alto de actividad, su tendencia innata a morder, y la ausencia de actividades educativas para que aprenda control de la mordida, pueden dar lugar a pequeños incidentes en los cuales nuestra manos salen mal paradas.

Para enseñarle a nuestro cachorro a controlar la intensidad con la que mordisquea tenemos que aceptar que nos mordisquee. Nuestro perro no es malo porque muerda, morder para ellos es como para nosotros agarrar la cafetera, tocar la ropa que estamos pensando en comprar, o dar la mano. Igual que podemos golpear con las manos, los perros pueden hacer daño, intencionadamente o no, con su boca. Impedir que nuestro perro use su boca, sus dientes, y su mandíbula, es como obligarle a una persona a actuar como si no tuviera manos.

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Haru y Pícara

En mi opinión, algunas razas son más propensas que otras a utilizar sus dientes. En el Shiba, los dientes se utilizan especialmente para indicar, con mucha claridad, su incomodidad, también es habitual en el juego, desde muy pequeño, con gruñidos, marcaje y presa. Podemos ver la predilección por este tipo de juego cuando se encuentran con otro Shiba o con otro perro que comparte este mismo estilo. Como en todo, siempre hay excepciones, y hay individuos que no tienen este tipo de juego.

El cachorro tiene poca capacidad de control, pero de forma natural pueden aprender a identificar si están haciendo daño al morder. Su madre, y compañeros del grupo social (lo que solemos llamar “manada”), así como hermanos, indican al cachorro cuando está usando una fuerza excesiva en la mordida y, por tanto, hace daño. Lo indican con un alarido y, a veces “devolviendo el golpe”. Aunque reciban esta información de sus congéneres, nosotros también debemos hacer sesiones educativas con él, puesto que aplicará la fuerza en la mordida que aplica en los otros perros, y esto es un problema para nosotros. ¿Por qué es problemático para nosotros, por qué no podemos pensar que ya le están enseñando los otros perros y con eso es suficiente? La cosa es bastante más sencilla de lo que parece, los perros están protegidos por una piel más gruesa que la de nuestras manos, y un manto de pelo (especialmente espeso en el Shiba). La misma presión que el cachorro ejerce al jugar con sus hermanos, resulta muy dolorosa para nuestras manos (y ya no os cuento para nuestra cara, si pretendemos dejar que nos dé “besitos” en ella).

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Pícara

 

¿Cómo se enseña control de la mordida? Digamos que lo que estamos enseñando al perro es, en cierta forma, nuestro particular umbral del dolor. Veremos que el perro, (en edad adulta), tiene la capacidad de entender con qué miembros de la familia puede jugar más bruto y apretar más, pueden distinguir entre un ser más vulnerable y otro más fuerte, por eso son capaces de tratar con delicadeza a los niños y a los ancianos; esto es gracias, en gran medida, a las nociones que desarrolla de cachorro.

Para que nuestro cachorro entienda que nuestras manos son frágiles, hay que dejar que conozca nuestras manos. Nuestras manos deben ser fuente de caricias, y seguridad. Nuestras manos no pueden ser fuente de castigo, ni de imposición, es decir, no debemos pegarlo, ni imponerle caricias, abrazos, o agarres.

Sentados en el suelo con nuestro cachorro, dejaremos que nos lama las manos y las mordisquee. No esperaremos a que nos haga realmente daño, cuando consideremos que la presión empieza a ser fuerte, exclamaremos “¡Ay!” lo suficientemente alto y claro para que el cachorro baje la intensidad o retire sus dientes del contacto con nuestra piel (sin provocarle miedo). Cuando lo haga, le diremos “muy bien” suavemente, y lo acariciaremos, y le dejaremos volver a lamernos las manos y mordisquear si lo desea. No le meteremos la mano en la boca, ni le alteraremos excesivamente para que nos muerda. Podemos jugar con las manos enérgicamente si nuestro cachorro tiene control sobre su mordida, si no es así, es mejor posponer este tipo de juego.

Si el cachorro está sobreexcitado, no es el momento para practicar estos ejercicios, será mejor redirigir la mordida a juguetes para tales fines.

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Pícara

En este sentido es importante que asumamos que los perros suelen romper sus juguetes, y que no podemos dejar de darle juguetes porque “no le duran ni dos días”. Es poco habitual que un perro trate los juguetes con delicadeza, y permanezcan como nuevos para siempre. Si el perro es exageradamente destructivo, quizá deberíamos replantearnos si sus tiempos de ocio son adecuados, podría padecer ansiedad.

 

Os dejo un vídeo que espero sea ilustrativo de lo expuesto:

 

Artículos recomendados:

http://www.orbicanes.com/news/925-ensenar-al-cachorro-la-inhibicion-de-la-mordida

http://animaltraining.com.mx/ensena-a-tu-perro-a-controlar-la-fuerza-de-su-mordida/

 

Notas:

  • Encontraréis artículos que relacionan la mordida y la dominancia. Quería dejar mi opinión al respecto, y es que no es positivo ver la educación canina como una lucha de poder. Nuestro perro en general lo que quiere es estar en paz con nosotros, no tiene necesidad de dominarnos  porque sabe que somos su familia y amigos. Si fuera cierto que el perro tiene ese ansia por dominar hasta a nuestra abuela, ¿no hubiera sido complicado pasar juntos todos estos siglos de unión entre el Ser Humano y el perro?
  • Quizá os genere inquietud pensar que si dejamos que nuestro perro mordisquee no vamos a poder impedirlo posteriormente, cuando no queramos que nos mordisquee, ni fuerte, ni flojo. Es normal que pensemos esto, pero creo que si lo volvemos a pensar veremos que en realidad esto no tiene fundamento. No tiene fundamento porque en la educación de nuestro perro le vamos a enseñar, o deberíamos, un código de comunicación. En ese código tenemos la palabra “no” para indicarte que queremos que deje de hacer algo (os dejo un artículo que me gusta mucho al respecto, click aquí). Igual que le decimos a un amigo, conocido, o cualquier persona que no nos apetece [lo que sea] en este momento, también se lo podremos decir a nuestro perro. Por otro lado, el mordisqueo de manos es más una fase de cachorro, que una costumbre inherente al perro.

Espero recibir vuestro feedback, experiencias, y sugerencias, como en anteriores ocasiones 🙂

¡Hasta el próximo artículo!

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El shiba cachorro y el shiba adulto

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Si pensamos en cualquiera de nosotros ahora, en comparación con nuestra niñez, podemos darnos cuenta de lo mucho que hemos cambiado. Para las personas, en general, es algo evidente e indiscutible que un niño no tiene el carácter de un adulto. Cualquiera de nosotros podrá recordar las trastadas que organizaba de pequeño, la energía inagotable, incluso las peleas con hermanos, primos, o amigos. Cuando los niños tienen alguna bronca entre ellos, o cometen una travesura, solemos quitarle importancia: “son cosas de niños”. Al parecer, y en general, los cachorros no gozan de tanta benevolencia, no solemos decir, ni pensar, “son cosas de cachorro”. En multitud de ocasiones esperamos de nuestro cachorro un comportamiento propio de adulto.

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Amaki (Ami) con dos años

Por ejemplo, cuando tenemos nuestro cachorro en casa, pretendemos que aprenda rápido a controlar sus esfínteres, también que no gimotee por la noche, y que sea capaz de estar horas sin romper nada en nuestra ausencia. Nos preocupamos si es demasiado impetuoso con otros perros, o si se asusta con facilidad. En los primeros paseos no podemos comprender porque tarda días, semanas, e incluso meses, en caminar con soltura y seguridad. Si vamos a un espacio canino y huye de los grupos de perros, o gime rozando la histeria si le rodea un número multitudinario, nos preguntamos “¿¡pero qué le pasa, si no le han hecho nada!?”. También queremos que aprenda a estar sentado, a acudir a la llamada, a no coger cosas del suelo, a estar tranquilo con los invitados, a jugar con nuestros niños, incluso a traer la pelota. Cuando, con tan sólo 4 ó 5 meses, no conseguimos todo esto (o incluso antes), empezamos a preguntar a otros: “¿tu perro se asusta en el paseo, le dan miedo los coches? ¿se sigue haciendo pis en casa? ¿ya obedece órdenes? ¿te hace caso cuando le sueltas en el parque?” etc, etc.

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Ginga con tres meses, foto de Olesia Kelesheva

Con tan solo unos pocos meses nuestro grado de exigencia hacia el cachorro es tan alto que, probablemente, ya no nos haga ningún caso, y entonces nos alarmamos más: “mi perro va a peor, ¿pero qué le pasa? ¡ya no sé qué más hacer!” y entonces, pensamos que quizá necesitemos ayuda (y no digo que no) y contratamos a alguien que en el mejor de los casos nos de unas pautas (a nosotros, sobre todo), y en el peor de los casos tratará de que el cachorro aprenda todo eso con sesiones que quizá sean adecuadas, o quizá no. Y quizá con seis, siete u ocho meses, a nuestro cachorro otra persona le haya enseñado las órdenes, y le haya enseñado todo lo que tu querías, pero quizá con más paciencia y comprendiendo que nuestro perro está en su infancia, nos hubiéramos ahorrado dinero y mucho estrés y se las hubiéramos enseñado nosotros mismos (con ayuda profesional o sin ella).

Salvo personas horriblemente exigentes y con una empatía nula con los niños, la mayoría de nosotros somos más tolerantes, pacientes, tranquilos y alentadores con los “cachorros humanos” que con los cachorros caninos. Creemos que un perro es ese animal adorador del ser humano, deseoso de aprender todo lo que este quiera enseñarle y que, siendo un perro, debe hacer todas esas “cosas de perro” que hemos visto, oído, y conocido, desde el principio de los tiempos. Queremos un perro, un perro fiel, y lo queremos ya. Esta creencia choca con la realidad con especial fuerza en los casos en que: 1) nunca antes has tenido perro 2) se te ha ocurrido tener un Shiba.

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Balrog con apenas un mes de vida

No pretendo mostrarme como ningún mesías que va a arrojar luz sobre este u otro asunto (entre otra cosas porque no puedo, y la sola idea me desagrada), pero como de costumbre, quiero compartir lo que a día de hoy pienso y creo haber aprendido.

Si el shiba en general es un perro independiente, rozando la profunda indiferencia ante tus deseos, el cachorro es una especie de Speedy Gonzales, al que le interesa saber qué leches quieres ahora, para que le dejes en paz. Por supuesto, esto es solo mi punto de vista, pero gracias a mis tres fieras, y las quedadas shiberas que organizamos en Madrid desde hace ya tres años, he visto unos cuantos cachorros y me ha parecido observar lo que aquí comparto. Indudablemente todos los cachorros tienen multitud de comportamientos en común, pero esta página es sobre esta raza y por tanto me centraré en el Shiba.

Os dejo pues un pequeño esquema-resumen al respecto. En algunas cuestiones espero poder ahondar en el futuro cuando tenga más información. Quiero agradecer desde aquí a las personas que han aportado su opinión y su experiencia desde el grupo Shiberos en Madrid para poder hacer este artículo más completo. (Click en la imagen para ampliarla).

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Espero que haya sido de vuestro interés y utilidad. Deja un comentario si quieres añadir o puntualizar algo 🙂

¡Hasta la próxima!

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Conceptos: pedigree, LOE y Registro de Raza

A todos los que nos hemos acercado al mundo del perro de raza, nos han asaltado las mismas dudas. Gran parte de nosotros, hemos creído alguna vez que “perro con pedigree” es sinónimo de “pura raza” que es sinónimo de un perro precioso. Al buscar un perro de raza hemos podido pensar “me da igual el pedigree, no lo quiero para exposición” o “¿para qué quiero un perro con pedigree, ¡yo solo quiero un shiba!”. También, algunos piensan que tener un perro con pedigree, es sinónimo de tener un gran perro que podría ganar concursos de belleza. Otros, creen que pedigree es equivalente a garantía sanitaria.

Nadie nace sabiendo, y confundir conceptos de un área que no nos es familiar, es de lo más habitual, y le pasa a cualquiera. Por ese motivo, creo que es adecuado este post.

Seré breve.

¿Qué significa pedigree? Se refiere al árbol genealógico, es un documento que certifica los ancestros de tu perro, entre otras cosas. Si el pedigree está inscrito en el Libro de Orígenes Español (LOE), significa que los padres, los abuelos, y los tatarabuelos, están inscritos también y, por tanto, que es pura raza. Puedes leer aquí la propia información de la RSCE al respecto.

¿Qué significa Libro de Orígenes Español (LOE)? Es el libro que recoge las inscripciones de perros pura raza, es decir, que mínimo tengan registrados tres generaciones previas. En caso de no tener registrado tres generaciones, o que estás se encuentren incompletas, el pedigree no figurará en el LOE.

¿Qué significa Registro de Raza? El registro de raza es la inscripción de un ejemplar sin pedigree, lo realiza un juez de belleza, que indica que el ejemplar que figura es de la raza X. La descendencia de perros que solo poseen registro de raza, no tendrá pedigree inscrito en LOE hasta las tres generaciones.

Algunos apuntes

Para registrar una camada la RSCE no pide pruebas genéticas, por tanto, el pedigree como tal no nos puede servir de garantía total de que nuestro perro sea descendiente de los ancestros que figuran en el mismo. Esto resulta un tanto incómodo, pero la realidad es que habitualmente el criador no aporta pruebas genéticas al respecto. En los casos en que el criador tenga una gran cantidad de machos y hembras reproductores, se presume que el control de los cruces es total, para garantizar la fiabilidad del pedigree (pero esto no debería parecernos suficiente).

En cualquier caso, salvo pruebas genéticas, por el momento la mayor garantía de que tenemos un ejemplar pura raza es el el pedigree inscrito en LOE.

El pedigree no es una garantía sanitaria. Confundir pedigree con garantía de salud o garantía de belleza es un error. Las garantías de salud deben presentarse con sus correspondientes certificados veterinarios o certificados por las asociaciones pertinentes. Garantías de belleza, sencillamente, no existen.

A pesar de haber adquirido un perro pura raza, con Pedigree, garantías sanitarias, e hijo de Campeones, el cachorro no tiene porque ser una estrella de la Exposición. Cuando compramos un cachorro para compañía, el criador no hace una especial elección estéticamente. Además, normalmente los criadores (en especial a media o gran escala), suelen quedarse con los ejemplares que preven que pueden ser campeones, o bien venderlos a otro criador que solicita específicamente un ejemplar de esta calidad. De hecho, es relativamente habitual que el criador se quede con un cachorro hasta los 5 ó 6 meses de edad, momento en el cual valorará si es un ejemplar apto para cría (y por tanto también para exposición), y en caso de no serlo, lo venderá.

Pedigree inscrito en LOE e hijo de campeones, no es equivalente a un Shiba perfecto, aunque tienes muchas más papeletas para conseguirlo.

Finalmente os dejo algunos enlaces de interés, a unos post más detallados y mejor explicados que este. Especialmente interesante es el que explica las diferencias entre LOE y LOCE.

 

Espero que este post os haya sido de utilidad, cualquier duda o sugerencia será bien recibida.

¡Gracias por leer!

El juego en el Shiba Inu (1)

img_6712Hachiko (rojo) y Balrog (b&t) corriendo juntos en el monte. 

El siguiente artículo trata sobre lo que he observado en el juego en el Shiba, a raíz de mis experiencias con mis perros, y de lo que he podido observar en las Quedadas grupales que organizo en Madrid con personas que comparten su vida con un shiba, (aprovecho este artículo para agradecer su implicación, colaboración y su buen rollo, yo no podría organizar nada sin personas como ellas/os). Cualquier sugerencia o comentario al respecto de este artículo es bienvenido. 

Todos los perros sanos juegan, en mayor o menor medida. Cada individuo tiene sus particularidades, sus juguetes preferidos, sus momentos preferidos, y hasta sus amigos preferidos.

En el Shiba hay algo en su forma de jugar que suele sorprender. A menudo nos alertamos cuando nuestro perro gruñe y enseña los dientes; nos preocupamos porque nos han enseñado que el perro debe ser sumiso, que es un animal, y como tal tiene unos instintos que, al parecer, le sublevan. Por suerte, este tipo de creencias cada vez quedan más desplazadas del ideario social, y todos vamos descubriendo en nuestro perro un ser emocional y pensante, capaz de ir mucho más allá de sus instintos. Gruñir no es la antesala de una agresión, el gruñido puede comunicar muchas cosas y, entre ellas, el gruñido puede formar parte del juego, como es el caso en el Shiba (y en otros muchos perros). Los shibas, a menudo, juegan simulando un comportamiento de caza, o una pelea. Habitualmente se persiguen, se muerden el cuello y las patas, y se tironean a bocados con gran escándalo.

ELJUEGO3Amaki (derecha) con Balrog (izquierda) y un amiguito guardando una distancia prudencial. 

Recuerdo la primera vez que vi este comportamiento en mi primer shiba, Amaki. Mi chow-chow, Tita, también pareció sorprendida (¡o esa impresión me dio!). La forma de jugar de Ami era (y es) bastante salvaje. Entre sus actividades preferidas se encuentra derribar a Tita y simular que la muerde el cuello y la inmoviliza, Tita parece adorar este juego. Ahora que tengo tres shibas y mi chow, el juego se ha vuelto más complejo, y cada shiba tiene un papel en este teatro al que hemos dado en llamar “la caza del oso”.

ELJUEGO2Balrog y Tita corriendo a la par

Cualquiera se preguntaría (yo me lo suelo preguntar) cómo sé que mi chow (o cualquier otro perro) puede disfrutar de estos juegos. Pues bien, no todos los perros lo disfrutan. Los perros, como las personas, comunican si algo les está gustando o no. En el caso particular de mi chow es evidente que le gusta, pues busca a los shibas y los provoca para jugar; ya solo de camino al parque y más concretamente a la zona en la que les suelto, mueve la cola y adopta varias veces la postura “de reverencia“. No todos los perros disfrutan de este juego, y nuestros shibas, en general, lo saben. Normalmente los perros son cautelosos a la hora de acercarse a otros, y no se lanzan directamente a jugar (salvo los cachorros, perros jóvenes o excesivamente enérgicos, o bien perros que ya se conocen), antes invitan al juego o tantean al otro. Una vez se inicia el juego, el shiba rápidamente suele adoptar un rol de cazador, persiguiendo al otro perro con gruñidos, el otro perro, en especial si no es un shiba, no siempre recibe este juego con agrado. Normalmente, cuando no les gusta, se quedan muy quietos, no continúan corriendo, y enseñan los dientes con la cola baja y una postura hostil.

Básicamente cuando un perro está presentando un comportamiento de juego se observan estos movimientos:

  • Cola agitada
  • Reverencia
  • Giros que dejan el lomo cerca de las fauces del otro perro
  • Ocasionalmente tumbarse boca arriba mostrando el vientre
  • Se buscan mutuamente para jugar

De algún modo el perro quiere dejar claro que es un juego, dejando accesibles zonas de su cuerpo particularmente sensibles.

ELJUEGO1Wax (arnés rojo) frente a Ginga jugando al “pilla-pilla”

También podemos observar, entre los shibas que se están comportando de forma amistosa, que se miran directamente a los ojos, se acechan, con movimientos ágiles y fluidos. Hay que tener en cuenta que, entre shibas, ninguno quiere adoptar el rol de presa, por lo que ambos pueden ser presa y cazador según el contexto; En caso de conflicto se suelen evitar las miradas directas y fijas, ya que en este contexto tiene otro significado poco amistoso, y los perros tiendan a estar inmóviles, en una postura tensa.

Creo que la mayoría de los perros, sino todos, necesitan (o al menos mejora su calidad de vida), libertad para correr y jugar en un espacio natural, y en relación con otros animales y perros. Los perros, como las personas, desarrollan diferentes comportamientos en diferentes situaciones, emergen facetas del perro distintas en relación a contextos y animales distintos, y es una gozada verlo.

Al margen de los juegos en el parque, en el campo, etc, nuestro perro también disfruta jugando con nosotros (y si no es así, quizá algo no se está haciendo bien). En cuanto a juguetes no me ha parecido observar demasiadas particularidades en el shiba (repito: lo comentarios son bienvenidos 😛 ). Suele gustarles el nudo, juegos que ponen a prueba su inteligencia y olfato, y aquellos que les permiten roer durante un buen rato.

Entre los juegos que nos permiten interactuar con nuestro shiba está la famosa pelota (no recomendable en momentos de ansiedad o picos de actividad) y el nudo, entre otros muchos.

IMG_7226Balrog tirando con fuerza 

Quizá el shiba no sea un perro dado a traer la pelota, pero me consta que algunos lo hacen. En general el perro nos trae juguetes cuando buscan la interacción con nosotros. Son momentos de vinculación que no hay que dejar pasar.

En esta entrada os he querido mostrar lo que he observado en el juego del Shiba Inu, para ayudaros a entender, sobre todo, su juego en libertad con otros perros, ya que si no los conocemos nos puede sorprender. Me quedan muchos años por delante, espero, para seguir aprendiendo de ellos y compartiendo las conclusiones que puedo llegar a formarme.

He resaltado que el shiba es un perro que gruñe habitualmente al jugar, porque quiero dejar claro que sería un gran error corregir (por decirlo de algún modo) a nuestro perro por gruñir cuando juega, ya que el gruñido es un elemento de comunicación muy común en el shiba, que vamos a tener que comprender a cada contexto que pueda presentarse.

Por último os dejo este vídeo que pretendo sea útil para representar lo que comento: CLICK AQUÍ

¡Nos vemos en la segunda parte de este artículo! Hasta la próxima y, no lo olvides, jugar con tu perro es un placer y una ocasión para hacer crecer vuestra amistad.

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Autoría y fotografía: Yolanda Ruiz

Comprar o adoptar, el eterno debate

(por Yolanda Ruiz)

 

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Los que amamos a los perros a menudo caemos en la eterna polémica del adoptante versus el comprador, del bando de los buenos (habitualmente asociado a las protectoras) contra el de los malos (habitualmente asociado a los criadores). Entre tanto, perritos de raza y mestizos, viven ajenos a estas discusiones y esperando, simplemente, a su humano.

Para ser sincera, no conozco a nadie que antes de proponerse tener un hijo biológico se haya informado sobre las formas de acceder a un niño en adopción, aunque alguno habrá. 

Creo que esta polémica lo único que hace es alejarnos uno de otros y reducir nuestra visión de las cosas a dos bandos que nunca son claros, salvo en las películas de super héroes. Por ese motivo escribo este artículo, para al menos poder dejar clara mi opinión personal a quién le interese. Aunque en este momento soy criadora, también he sido adoptante, y también me he visto en la tesitura de dar en adopción (no era un perro). 

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En general creo que es positivo, cuando decidimos que queremos y podemos tener un perro, plantearnos seriamente si podría ser adoptado, puesto que los perros en adopción tienen mayores dificultades para encontrar “dueño”. Aunque en este momento soy criadora, pienso que si alguien que quiere adquirir un shiba se enamora de un perro abandonado, me alegraré muchísimo. Antes de adquirir un perro de raza, me gustaría que todos buscaran un perro en adopción, pero siendo realista y consecuente a su estilo de vida y el tipo de perro que buscan, porque no todo el mundo puede y debe adoptar. Conozco personas que han adoptado a un perro con problemas, y acaban dando al animal por perdido o incluso desarrollando una relación amor-odio hacia el mismo, o devolviéndolo a la protectora. También hay personas que adoptan un perro sin haber sido asesorados sobre su carácter, porque nadie era capaz de predecir mínimamente cual sería: no es lo mismo adoptar un mix de perdiguero que uno de husky.

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Si uno ha ido a una perrera, y no ha sentido el flechazo con ningún animal, o no se ha sentido seguro, o ha tenido una experiencia como esta o por cualquier otro motivo ha decidido comprar ese Bull Terrier que le enamora, no es un criminal, y el que se lo ha vendido, tampoco; podrán serlo por otros motivos, pero no necesariamente por comprar o vender un perro de raza. Cuando uno decide tener un perro, tiene que preguntarse cuánto tiempo tiene disponible, y cuánto tiempo del disponible le dedicará en exclusiva, debe pensar si su estilo de vida lo hace compatible con un perro enérgico, o necesita más bien un perro tranquilo. Teniendo la idea del tipo de perro al que puede dar una vida feliz, entonces ya puede lanzarse, y tanto criadores como protectoras deberían ayudarle en ello.

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En el mundo del perro uno debe tener una cosa clara: no hay un “adopción versus compra”, no hay un “perro mestizo versus perro de raza”, lo hay en nuestras mentes, lo crean nuestros prejuicios, no ganamos nada enfrentándonos, ni dejándonos llevar por nuestro estado emocional. Lo más razonable sería oponerse a lo que realmente necesita oposición: las malas prácticas. Y mala práctica es criar perros en tu casa sin hacer una sola prueba de salud, pero también lo es pedir donaciones para un perrito que has encontrado en un solar, sin enseñar nunca una factura de dónde ha ido a parar el dinero. También es una mala práctica rechazar a un candidato para adoptar, solo porque ya tiene un perro y es de raza. 

Conozco gente maravillosa con perro de raza y con perros adoptados, incluso gente maravillosa que entró en una tienda de mascotas y salió con un cachorro que se parecía remotamente a su raza, solo porque le había dado pena. No se puede obligar a nadie a adoptar, pero se puede aceptar una ayuda y también darla, se puede intentar ayudar a los perros sin dueño con aportaciones económicas, materiales, trabajo, difusión, etc… Las personas que amamos a los animales, y en especial a los perros, deberíamos dejar de discutir e inducir a error y aceptar la realidad y luchar de la mano para que la ley sea más dura con aquellos que son irresponsables con sus perros.

Dejemos los bandos para el deporte, e incluso para la política o las apuestas, pero no castiguemos a los animales con nuestra ineptitud. La buena fe y las buenas intenciones son las que nos llevan a avanzar de la mano, los prejuicios y los delirios de representar una moral superior, solo nos llevan al separatismo, a la “mala baba” y empobrecen nuestra capacidad de crítica objetiva.

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Para terminar, quería hacer un apunte y es que, aunque muchos no se lo crean (ironía), hay personas con un perro pura raza y otro adoptado, hay criadores que además son casa de acogida, y hay casas de acogida y adoptantes que, cuando han podido, además de su perro mestizo han conseguido al perro de raza que siempre quisieron. Y lo más sorprendente e increíble: hay perros de raza que no han sido comprados, han sido adoptados. La vida está llena de contradicciones ¿no? Pues esto no es una de ellas, esto es simple y llanamente la realidad.

Analicemos nuestra situación individual, nuestras capacidades, y nuestros verdaderos deseos antes de integrar un animal en nuestra vida. Quizá deseemos tener un Cocker Spaniel, pero no tiempo para que corra, juegue, y siga rastros (algo que a alguna personas les pone de los nervios); o quizá nos gustaría adoptar a un perro anciano porque nos da mucha lástima, pero no tenemos capacidad económica para sus cuidados especiales.

Seamos realistas, apoyémonos, ayudemos a otros en la medida de los posible, y no emprendamos batallas con la bandera de la “superioridad moral”, porque solo nos empobrecerá más moralmente.

Gracias por leer.

 

 

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Yolanda Ruiz

Fotografías 1 y 2 de Yolanda Ruiz
Fotografías 3 y 4 de Alberto Martins
Ilustración shiba de Yolanda Ruiz

 

Shiba Inu en Madrid

Alimentación Canina (III): Piensos

(Por Israel Aparicio)

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Valoración y Elección del Pienso

Si la opción elegida es una dieta basada en pienso, entonces hay una amplia gama disponible en el mercado con las que cubrir perfectamente las necesidades básicas de nuestro pequeño, si bien en este caso sí que es muy aconsejable al menos elegir un pienso de gama alta que sea realmente de calidad.

Muchos de los productos disponibles en el mercado se derivan de los subproductos de deshecho de la industria alimenticia humana, tales como patas de pollo, picos, ciertos huesos… es decir, los restos no aprovechables de los mataderos. Esto se traduce en definitiva en una fuente de proteína de escaso valor biológico que afectará al estado general de salud y vitalidad de nuestro compañero.

Lo primero y más básico es evaluar el análisis químico del pienso y su composición en nutrientes. Un buen pienso debería de estar moverse alrededor de los siguientes valores:

  • Proteína: 25% – Puede ser más para piensos de cachorros o de alto rendimiento energético, pero este debería ser nuestro valor de referencia básico.
  • Grasas: 15%
  • Fibra: 3% – Puede ser menos, pero más de un 5% sería a todas luces demasiado.
  • Humedad: 10% – Conforme aumente por encima de esta cantidad implicará un peor rendimiento energético del alimento.
  • Ceniza: 7% – Se trata de la materia seca que queda tras el quemado de los alimentos y que se usa como fuente de minerales; sin embargo no aporta más nutrientes y un pienso de alta calidad obtendrá los minerales necesarios principalmente de otras fuentes.

La segunda parte consiste en valorar la lista de ingredientes que se detalla en la etiqueta del recipiente. Es importante saber para ello que dichos ingredientes aparecen en orden descendiente según su cantidad con respecto al peso total del producto. Se trata además del peso antes de procesar los alimentos, y aquí está unos de los trucos de la industria, y es que especificar “carne de pollo” frente a “carne de pollo deshidratada” implica que la primera perderá mucho peso durante el proceso de secado y manufacturación del pienso en comparación con la segunda, en la que ya se cuenta la cantidad deshidratada. Por tanto la cantidad final real de carne quedaría en el primer caso en mucho menos de lo que la etiqueta parece indicar. Algunos consejos básicos por tanto teniendo este en cuenta a la hora de elegir un pienso en función de sus ingredientes son:

  • Evitar a toda costa el subproducto tanto animal como vegetal
  • Fuente de carne o pescado precisa (no sólo “carne”) y seca preferiblemente (deshidratada, hidrolizada o concentrada), para evitar la su disminución en proporción durante el secado.
  • Arroz como fuente principal de grano frente al maíz y otros. Integral sería lo más conveniente, aunque difícil de encontrar. Además el trigo no debería de encontrarse nunca entre sus tres ingredientes principales ya que se trata de una fuente de nutrientes inferior y menos digestible.
  • Que la fuente de vitaminas y minerales sea natural y no añadida químicamente. De la misma forma, debería de contener poco o ningún aditivo industrial.

Como se aprecia, muchos piensos comerciales básicos no pasan este corte, y deberíamos, por el bien de nuestro pequeño, ser rigurosos con esto: una buena alimentación se traduce en un buen estado de salud general, menos visitas al veterinario y, en definitiva, una mayor longevidad del perro.

Cambios de Dieta y Dietas Mixtas

¿Qué ocurre si nos decidimos a dar el salto de pienso a dieta natural o viceversa? No debería de suponer ningún problema en el caso del paso a dieta natural puesto la mayoría de los perros se adaptarán rápidamente a un tipo de alimento que les resulta por lo general más fácil de digerir y palatable. Sí puede ser bastante más complicado el caso contrario, el paso a pienso, que deberemos hacer lo más gradual posible y ayudándonos en algunos casos de aditivos (como salsas o aceites por ejemplo) que hagan más sugerente el pienso al paladar de nuestro perro o usando una dieta mixta durante algún tiempo como veremos a continuación.

No obstante en ambos casos se debe de respetar una recomendación básica para la transición: debido a los distintos tiempos de digestión de los que hemos hablado, debería de transcurrir al menos 12 horas entre la última toma de pienso y la primera de dieta natural, de forma que garanticemos que ambos alimentos no se mezclen en el estómago y evitar así cualquier riesgo. Algunos perros con un sistema digestivo más delicado podrían necesitar una dieta de transición durante dos o tres días basada por ejemplo en arroz integral hervido con judías negras, pero no es lo habitual.

Una última opción finalmente es pensar en una dieta mixta natural y de pienso, lo cual también es posible siempre y cuando respetemos la misma regla que acabamos de mencionar: no mezclar nunca ambos tipos en la misma ración y esperar un tiempo de unas 12 horas entre el pienso y la dieta natural para asegurar así que ya se ha digerido. No olvidemos que el pienso tarda un tiempo mucho mayor que la dieta natural en digerirse, del orden de hasta tres veces más, de forma que lo que pueden ser entre dos y cuatro horas para un producto natural se convierte hasta entre 8 y 12 horas en el caso del pienso.

Conclusión

Tanto si nos decantamos por la alimentación natural, ya sea preparada en casa por nosotros mismos siguiendo las guías que hemos desarrollado en este texto (y que puede ser a su vez cruda tipo BARF o cocinada) o una de las diferentes opciones comerciales (Yum, Squeaky…) ya preparadas si queremos ahorrar en tiempo y dinero en algunos casos, a las que añadir algunos de los suplementos que hemos visto, como si lo que elegimos es un buen pienso de alta gama, al final lo más importante es observar a nuestros compañeros llevar un ritmo de vida activo y sano, disfrutar de ellos como ellos disfrutan de nosotros, y tener siempre muy presente que una alimentación adecuada se traduce en definitiva en un amigo más sano y feliz.