Agresividad en el Shiba

artEn este artículo quiero hablar brevemente de la supuesta tendencia agresiva de la raza Shiba inu, una rasgo que muchas veces se le atribuirá a tu perro, si es de esta raza, incluso por personas que la desconocen totalmente.

Muchas personas temen que su Shiba se convierta en un perro hostil, agresivo, que se haga dueño de cada rincón de la casa y espante a los invitados. Algunos propietarios de un shiba, se sorprenden incluso cuando en lugar de un perro frío y distante, se encuentran con un cachorro cariñoso como cualquier otro. Otros, tratando de prevenir este comportamiento que le han advertido tantas personas, ponen en práctica técnicas contraproducentes, tales como meter la mano en su cuenco de comida (para que sepa “quien manda”), someterlo cuando gruñe (sujetándolo panza arriba impidiéndole que se mueva), no dejar que coma ante que ellos, que pase siempre el último por la puerta, etc… Un trato como este hará de tu shiba algo muy diferente de tu mejor amigo.

sesionukidescart¿Qué hay de verdad en la afirmación de que el Shiba inu es una raza con tendencia agresiva?

Lo que sí parece cierto es que, habitualmente, esta raza tiene una reacción a la incomodidad, al abuso, al miedo y a la desconfianza, muy contundente y clara, ladrando, gruñendo, y marcando, llegando a morder, si es necesario. Mientras otros perros ante una situación aversiva tienen un comportamiento conciliador, sumiso, o retraído,  limitándose por ejemplo a cerrar los ojos, orinarse o esconderse cuando tienen miedo, el shiba, en general, afronta lo que teme o le provoca de frente, tenso, erguido y listo para atacar o defenderse. Esto quiere decir que mientras otros perros recurren a la agresión como último recurso, para el shiba puede ser el recurso principal.

face2Este fuerte carácter es, en mi opinión, su estrategia de defensa. Si tu shiba muestra una respuesta hostil hacia otros perros, las visitas, los niños, objetos en movimiento, personas desconocidas, etc… No creas que esto es normal porque es un shiba. Tu shiba te está indicando que no está cómodo, de su particular manera: volviéndose gruñón, hostil, y frío. No es la forma de ser típica de la raza, es, probablemente, la forma de responder típica de la raza ante una situación difícil.

¿Qué puedes hacer para evitar que tu shiba sea agresivo, reactivo, u hostil?

Tu shiba no será agresivo si no tiene ningún problema, si aprende a gestionar sus emociones y establecéis un buen vínculo y comunicación. (Si tienes un shiba macho sin castrar y estás levantando una ceja, escéptico, tengo una artículo en el horno reservado para ti). 

Genera un buen vínculo con tu perro, basado en la confianza mutua, en el entrenamiento, el juego y la diversión. Cuando tu cachorro llegue a casa obsérvalo, trata de no cogerlo en brazos si indica el más mínimo rechazo en ese sentido, observa cual es su reacción hacia el ruido, la llegada de visitas, y tus propios movimientos. Si tu cachorro está habitualmente alerta, tenso, y busca un lugar apartado, dale la oportunidad de relajarse, ofrécele chucherías, y juguetes, siéntate en el suelo con él sin cogerlo, y deja que se acerque poco a poco a ti. Los cachorros muy tímidos pueden haberse criado en un entorno pobre en estímulos, solo con su madre y sus hermanos, dale tiempo, calma y silencio para que se adapte a la nueva vida, sin sobresaltos. 

IMG_4995coolSi tu cachorro es el típico perrito simpático, juguetón y alegre, que come como una lima y te saluda cuando llegas: ¡premio! solo tienes que mantenerlo así, que ya es bastante. Empieza con ejercicios fáciles como el “sienta”, juegos de olfato sencillos, juegos con pelota o mordedor… Enséñale el collar y la correa un par de semanas antes de sus primeros paseos, y trata de que se acostumbre a llevarlo por casa antes de salir.

Apúntate con tu shiba a cursos prácticos de educación canina con métodos amables y actuales, que huyan del enfoque dominancia-sumisión y ten cuidado con todo aquel que se anuncie como un educador exclusivamente en positivo. También podéis apuntaros a actividades de agility, olfato, club de cachorros…

Trata de regañarlo lo menos posible, y felicitarle lo máximo posible. No le fuerces a conocer a todos los perros del barrio, ve poco a poco y con paciencia.

En definitiva, mantén a tu shiba motivado.

Si tu shiba muestra cualquier comportamiento aparentemente agresivo, consulta con un profesional, y no utilices técnicas que impliquen someter a tu perro, pues eso solo hará que vuestra amistad se destruya.

Si quieres información sobre los servicios de educación canina que podemos ofrecerte, contacta con nosotros a través del formulario:

 

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Educación canina en positivo, ¿es posible?

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En los últimos años el mundo de la educación canina ha cambiado de forma significativa, al menos en teoría: de un enfoque de dominancia-sumisión, a un enfoque que busca el bienestar del perro como un miembro de la familia. Desde que el precursor de la teoría de la dominancia, David L. Mech, desmintiera alguna de sus bases y matizara sus conclusiones, los cambios en materia de adiestramiento, se han sucedido a gran velocidad. Quizá como consecuencia de décadas de abuso bajo la creencia en esta teoría, y por la integración del perro en el hogar, ha surgido una corriente que se podría considerar opuesta.

La educación canina en positivo postula, en general, la educación del perro en ausencia de cualquier tipo de situación negativa, desagradable, o indeseada por el mismo. Para enseñar conductas, y en la comunicación con nuestro perro, aboga por el refuerzo positivo, y descarta cualquier tipo de aversivo. Es decir, para educar a tu perro en positivo, solo puedes utilizar un lenguaje agradable, y métodos que aporten algo gratificante al perro. Eso quiere decir, por ejemplo, que el uso del “no”, no estaría tolerado en la versión más purista de esta corriente. Tampoco podríamos realizar un “time out” al perro y, por supuesto, no podríamos enfadarnos con él.

Hace un tiempo realicé un curso de educación canina en positivo y, entre otras cosas, pregunté cómo le decíamos al perro que no cogiera algo del suelo, ya que estaba prohibido (literalmente) decirle “no”; la respuesta de los profesores fue que tenía que enseñarle al perro algo que le interesara más que eso que había en el suelo. Le comenté que el perro podía comerse algo envenenado sin que me diera tiempo de captar su atención con el pollo asado con patatas que suelo llevar siempre encima, a lo que me dijeron “bueno, eso es algo que puede pasar, cualquier perro se puede envenenar y no podemos hacer nada”. ¿Estáis de acuerdo? ¿Os imagináis cómo viviríais si de repente la gente decidiera que el “no” es una palabra que no se debe de utilizar contigo? ¿O si vosotros no lo pudierais utilizar? Para empezar es probable que nuestra pareja y/o amigos se tiraran por un puente.

La educación canina en positivo parte de unas premisas ideales, pero en el mundo de la comunicación todos los animales sociales necesitan saber qué espera el otro, qué quiere, y que no. La palabra “no” es solo una palabra que nos da información.

Por otra lado, los aversivos, son situaciones desagradables para el perro, en la vida diaria puede haber situaciones que desagraden al perro, sin ser graves. Evitarlas absolutamente todas significaría engañar al perro, pintándole un mundo que no es real. Poniendo el ejemplo de este mismo curso, comentaban que cuando paseamos al perro, hay que ir por dónde él elija. Todos los que tenemos perro sabemos que a veces el perro elige ir por un camino lleno de espigas, entre los pinos oliendo esa filita de gusanos peludos tan raros, o a cruzar la calle a decirle un par de cosas a su enemigo nº1. Según esta gente, debemos pararnos y esperar a que tome el camino alternativo que nosotros amablemente le damos a elegir comunicándolo corporalmente, con palabras amables, o mirando al horizonte con lágrimas en los ojos a ver si conmovemos al animal. Si el perro no se entera de que no queremos que huela a los “gusanitos peludos”, además de que no podemos decirle “no”, tampoco podemos guiarle con la correa porque es un aversivo, y es desagradable supuestamente. Podemos (es un recurso recurrente en este tipo de adiestramiento) sobornarlo con una chuchería, una pelota, u otras cosas, y llevarlo así hacia el camino alternativo. Todos los que tenemos perro sabemos que el perro es un animal muy simplón, que aunque quiera ir a saludar a su enemigo nº1, una chuche o una pelota, lo van a hipnotizar al instante y se va a olvidar de todo. ← (ironía, que pretende ilustrar que esta corriente llevada al extremo reduce al perro a un animal idiota).

Hay multitud de ejemplos que resultan, en mi opinión, irrisorios en la vida real, cuando hablamos de la educación canina en positivo reducida al absurdo, creo que el lector puede imaginarlos por sí mismo.

Hay otras escuelas que entienden esta corriente educativa como una base, como una voluntad, y como una ética necesaria, en un sentido no radical, sino flexible y coherente con la realidad, compatible con diferentes metodologías. Entre todos los métodos y acciones posibles, se debe aplicar aquello que sea más amable y honesto con el perro. Un perro, como una persona, que no conoce límites, que no sabe lo que puede dañarlo, que no entiende que ciertas conductas son desagradables para otro perros o su familia, y que tienen consecuencias negativas, es un perro incapacitado para la vida real. En este sentido, recuerdo a un perrito que, en un espacio canino, iba levantando la pata y orinando a todos los perros de dicho espacio, algunos de ellos no se lo tomaron a bien y decidieron solucionarlo de forma poco simpática y hippie. Los perros se enfadan, que les orinen la cara no les suele agradar, y si nuestro perro desconoce el enfado, no solo lo convertimos en un idiota, lo ponemos en peligro. En estos casos, los profesores de dicho curso, comentaban que había que dejar que los perros lo gestionaran, ya que ellos saben solucionar sus conflictos, el fallo está en los humanos. Por supuesto, muchos de nosotros hemos comprobado que si nos quedamos pasmados mirando y dejamos a los perros solucionar sus conflictos, la cosa acaba bien. Algún día se correrá la voz, todos se darán cuenta de esto, y las empresas de educación canina quebrarán.

En conclusión, por supuesto que la educación canina en positivo es posible, pero llevada al extremo no es una herramienta positiva para el perro, tiene como resultado lo contrario a lo que postula.

Si hablamos de esta corriente como una metodología que puede aplicarse de forma multidisciplinar, adecuándose de forma coherente con la situación del perro y el contexto, tal y como ya hacen muchas escuelas y adiestradores, es algo útil. Si nos ponemos filosóficos y melindrosos con los términos, quizá tendríamos que admitir que no podríamos llamar a dicha corriente “adiestramiento en positivo”, por ser por definición extremadamente excluyente.

En definitiva, si definimos la educación canina en positivo como una corriente de adiestramiento basada solo y exclusivamente en el refuerzo positivo excluyendo todo aversivo y situación desagradable, estaremos hablando de algo utópico y contraproducente. Si definimos la educación canina en positivo como un conjunto de métodos integradores que buscan dar protagonismo al refuerzo positivo en la vida del perro, estaremos hablando de algo realista y recomendable.

Quiero pensar que quien habla de educación canina en positivo, habla de lo segundo, pero hay algunos educadores que creen realmente en el enfoque extremo. Si tienes dudas sobre si son ellos, puedes hacer un test rápido: ¿disimulan mal o no disimulan su desprecio hacia las personas? ¿te hacen sentir culpable de todo? ¿echan espuma por la boca si pronuncias la palabra “dominancia”, o “dominó” o “do”? Entonces lo mejor que puedes hacer es sonreír mientras te alejas con tu perro despacio hacia casa. A veces escapar no es fácil, pero no te preocupes, si no te mueves, no te ven.

Artículos recomendados por contener diversos puntos de vista o enfoques, u otras argumentaciones al respecto. Desde Mononoaware, os animamos a buscar más información por vosotros mismos y a formaros vuestra propia opinión al respecto.

 

¡Gracias por leer y hasta la próxima!

Autor: Yolanda Ruiz

Un paso más: titulación en Adiestramiento Profesional

La historia de la humanidad está unida a la historia del perro, aunque ningún perro aparezca como personaje histórico en nuestros libros de estudio, ni vaya a salir en ninguna pregunta de examen.

¿Seríamos los mismos sin ellos? ¿Somos conscientes de todo lo que tendríamos que agradecerles? Probablemente la respuesta sea no a ambas preguntas.

Tanto la selección natural, como la selección artificial (impuesta por nosotros), a dado lugar a perros que nos aman por encima de todo porque, en general, creo que sería imposible soportarnos si su amor no fuera incondicional. Y sí, reciben algo a cambio, cobijo, comida y, si tienen suerte, hasta nuestro afecto y, si tienen un poquito más de suerte todavía, hasta una educación sana, pero eso no quiere decir que no padezcan nuestras miserias en innumerables ocasiones.

Amo a mis perros, pero amar no es garantía de hacer lo correcto, y por ese motivo fundamentalmente, traté de encaminarme a aprender más sobre su comportamiento y sus necesidades. Tampoco querer hacer lo correcto es garantía de no equivocarse, no siempre podemos mantener a los seres a los que queremos libres de nuestros defectos, pero eso no es excusa: debemos darles de lo bueno, lo mejor.

Las razas denominadas primitivas, y en particular las razas asiáticas, no se han visto tan influenciadas por la selección artificial como otras razas (las cuales son el resultado de diferentes cruces que buscaban, en general, una docilidad que los hicieran aptos para las funciones que en cada caso se les quisiera otorgar). Por este motivo suelen presentar un carácter más introvertido, desapegado, desconfiado, independiente, incluso rebelde. Este conjunto de características las hacen distar del perro tal y como lo conocemos (especialmente en Europa en mi opinión), y nos hacen ver a perros como el Shiba, algo a caballo entre un can y un felino. Además, estamos hablando de perros que provienen de países cuya cultura es muy distinta a la europea, por lo que, aún habiéndose producido una cierta selección sobre dichas razas, cabe pensar  que una cultura distinta buscaría cosas distintas a las que buscamos nosotros.

Estos y muchos otros motivos (incluyendo aquellos que todavía desconozco), nos hace encontrarnos con un perro que, teniendo un comportamiento de perro, como no puede ser de otra manera, presenta unas necesidades particulares y una comprensión especial. Esta comprensión cobra especial relevancia en el primer año de vida nuestro perro, por ser una etapa muy sensible al aprendizaje y a la formación del vínculo con su familia. Hay razas en concreto que salen muy mal paradas, como son el chow-chow o el shar pei, muchos de ellos adquiridos por su aspecto, pero finalmente apartados de la vida familiar o directamente dados en adopción.

Por este tipo de perros en particular y por el perro en general, mi labor incipiente como criadora es mucho menos relevante que la labor de educación canina, enfocada a la comprensión y la vinculación con las razas tipo primitivo, y con aquellos canes, sean de la raza que sean, que presenten mayores dificultades para su relación afectiva y social tanto con sus congéneres como con las personas.

Hay razas que no nos lo ponen fácil, hay perros (sean de raza o no), que no nos lo ponen fácil, y no es porque no quieran, es porque contra la naturaleza de lo que somos, no podemos luchar. Pongamoselo fácil nosotros, que podemos.

Y en este contexto creo que la mejor opción de base es la Educación Canina Cognitivo-Emocional, tanto para el perro como para su familia que, estoy convencida, está deseando hacer feliz a su perro.

Pienso esto porque en esta disciplina el perro es tratado como un sujeto que debe ser proactivo en su propia educación, que debe decidir en su propia vida, y que no debe limitarse a cumplir órdenes como un soldado. Y esto no quiere decir que el perro deba hacer lo que quiera, ni que todos los perros nazcan siendo unos santos y seamos nosotros los ineptos que pervertimos esa pureza. Quiere decir, a mi modo de ver, que merecen comprender lo que ocurre en su mundo, y que nos podemos comunicar con ellos de forma inteligente y afectiva, para establecer las pautas de convivencia y para ser felices, tantos de forma individual como conjunta.

Porque hacemos mejor aquello que entendemos, y ellos también.

Todavía me queda mucho por hacer, en primer lugar, poner en orden los conocimientos adquiridos, y conseguir experiencia práctica en ello. Porque esta labor empieza, pero no acaba.

¡Gracias por leer!

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Yolanda Ruiz

“Mi shiba come mal y poco”

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Todos los que vivimos con un shiba nos preocupamos especialmente por su alimentación. A menudo, el shiba parece necesitar menos cantidad de comida que cualquier otro perro, parece desinteresado por su plato, y muy selectivo. Cuando crees que has encontrado la comida adecuada, un buen día se ha aburrido y apenas come.

En este breve artículo voy a comentar algunos trucos y recomendaciones al respecto, en base a mi experiencia con mis tres shibas, y lo que he aprendido charlando con otros shiberos y leyendo sobre nutrición.

¿Por qué mi shiba come poco?

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Hay que tener en cuenta que si nuestros perros están alimentados exclusivamente con pienso, es de esperar que se aburran. Lo mejor sería pasarles a la alimentación natural, pero si esto no es posible, tenemos que elegir un buen pienso para ellos. Los preferidos para los shibas suelen ser de pescado, personalmente recomiendo Taste of wild de Salmón. Además del pienso, complementar su ración diaria con otros alimentos naturales, como los esqueletos o cuellos de pollo, es muy positivo. Si nuestro shiba no tiene una alimentación placentera, puede deprimirse, y asociar el pienso de forma negativa.

También tenemos que tener en cuenta que el Shiba puede tener un sistema metabólico diferente al del perro doméstico habitual. Se cree que se debe a un mayor aprovechamiento de los nutrientes y las calorías, necesitando un menor aporte que la mayoría de razas que conocemos.

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“Trucos” para que nuestro shiba se coma su pienso

A pesar de elegir un buen pienso, y a pesar de darle a nuestro shiba comida natural puntualmente, es probable que coma poca cantidad o que siga rechazando de pleno el pienso. Para que lo acepte, puedes usar los siguientes “trucos”.

  • Humedecerlo con caldo caliente sin sal, o en su defecto agua caliente: haz un caldo muy concentrado con huesos (sin sal) y/o pescado y verduras, (haz suficiente cantidad para poder congelar y tener por mucho tiempo) pon un poco de caldo en su ración de pienso y deja que humedezca durante unos veinte minutos. Ofrécelo a tu shiba. Normalmente los perros comen con gusto aquello que tiene un olor intenso a carne o pescado.
  • MEzclar con atún al natural:Ten en cuenta que sea siempre al natural, ya que el aceite vegetal o de oliva les podría producir diarrea.
  • Mézclalo con yogurt (sin azúcar ni aditivos) o queso fresco sin sal: generalmente el sabor del yogurt y el queso fresco es agradable para el shiba y beneficioso para su organismo, ya que contiene lactobacilus y calcio. No le des más de medio yogurt, ni más de dos por semana.
  • Cambia el sabor del pienso: cuando tu shiba se canse de su pienso, o preveas que va a cansarse, adelántate y cambia el sabor. En mi caso, cambio Taste of wild Salmon por cualquiera de los otros. Asegurate de que no tiene más de un 20-25% de proteína, ya que sería excesivo y se consideraría un pienso de alto rendimiento, para perros que hacen un ejercicio intenso: un pienso de este tipo es Taste of wild de Pato, lo compré sin fijarme en este detalle ¡y parecía que mis perros se habían tomado tres cafés!
  • Dales de comer una hora después de haber hecho ejercicio moderado a intenso, o después de un paseo tranquilo en ayunas. Mis perros suelen comer mejor después del paseo. No les des de comer inmediatamente a la vuelta, ya que podría producirse una torsión de estómago si comieran con ansiedad, o podrían vomitarlo si vuelven excitados del paseo (deberían volver relajados del paseo, pero esto ya es un tema que da para otro artículo 😉 ).
  • No dejes siempre comida a su disposición, tener el olor del pienso de forma permanente juega en nuestra contra, ya que elimina el factor novedad y no van a tener ninguna “prisa” por comer, puesto que siempre está ahí.
  • Ábreles el apetito con algunas chuches caninas desmigajadas por el pienso. Asegúrate de que sean sus preferidas. También puedes tener una buena cantidad de trocitos de pavo sin sal para echar un poquito mezclado con el pienso.
  • No te quedes vigilando si come o no, no lo regañes, ni le presiones, déjale solo con su comida, sin otros perros cerca que puedan agobiarle. No es necesario que le encierres, simplemente que pueda comer tranquilo y a su ritmo. Si después de unos diez o veinte minutos no come, o ya no quiere más, guarda el cuenco hasta la hora de la siguiente comida.
  • Mantén a tu shiba activo, feliz, repleto de juguetes que le diviertan, en confianza, tranquilo y no ansioso. Un perro feliz y activo tiene más apetito. Un perro deprimido y/o aburrido, pierde el apetito fácilmente.

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Por último, ten en cuenta que nuestros perros comen menos en situaciones de estrés o miedo, salvo aquellos que comen por ansiedad. Generalmente cuando un perro ha pasado por algún suceso traumático, o se ha cambiado algo en su vida y se está adaptando (por ejemplo, le hemos dejado con nuestros padres o unos amigos en vacaciones), come menos, incluso puede beber menos. Las hembras comen menos durante el celo, y los machos cuando hay hembras en celo en su entorno. Nuestro perro es un ser emocional, si tú estás triste, deprimido, irritable, o sencillamente en un estado negativo, puede que él lo note  y esto le lleve a cambiar sus hábitos, estando apagado y disminuyendo su apetito. Trata de no ponerte nervioso y no preocuparte en exceso, pues lo pasarás mal en vano; en cambio, ve esto como una oportunidad para aprender y para observar las necesidades concretas de tu shiba. Haced ejercicio juntos, mantén a tu perro activo, haz del momento de la comida un rato placentero, y no tendrás quebraderos de cabeza por el malcomer de tu shiba.

En próximas ocasiones hablaremos de cómo utilizar juguetes interactivos y juegos de olfato para incentivar el apetito y aprovechar el momento de la comida. 

Si te ha ayudado este artículo o quieres aportar algo: ¡deja tu comentario!

Muchas gracias

Yolanda Ruiz

¿Ya tienes un Shiba?

Como entusiastas de esta raza en particular, y del perro en general, tenemos dos grupos en Facebook para organizar encuentros con otros shiberos de Madrid, y Shiberos en España. Si has llegado a esta página pero ya tienes un Shiba, puedes unirte a nosotros y disfrutar de paseos grupales, quedadas o de intercambiar impresiones.

Las actividades organizadas no tienen ningún tipo de coste, ni compromiso, el grupo no puede utilizarse para publicidad, ni para cría.

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El grupo esta formado por particulares, la única condición es ser compañero de un Shiba Inu y residir en España, o en Madrid, según el grupo al que quieras ingresar.

El grupo de Shiberos en Madrid cumplirá dos años en Abril, hemos organizado decenas de Quedadas con Shibas de todo tipo. Lo que pretendemos es disfrutar juntos de nuestros perros, aprender juntos, divertirnos, y socializar a nuestros amigos caninos (¡y ya de paso, socializar nosotros también!). No dudes en participar si tienes un Shiba y quieres conocer a otros shiberos 🙂

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Historia y cualidades esenciales del Shiba Inu

(Por Yolanda Ruiz
Fuente: The total Shiba Inu)

El Shiba Inu 柴犬

El Shiba Inu es un pequeño y noble perro de origen japonés, con gran presencia en su nación de origen, y cada vez más popular en el resto del mundo. En este artículo presentamos una introducción a la raza para todos aquellos interesados en este maravilloso can.

Origen y actualidad

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Ishi, nacido en 1930

Los habitantes originales de Japón emigraron desde diferentes zonas de Asia alrededor del 7000 AdC. Excavaciones arqueológicas han encontrado cráneos de perros de tamaño similar al del Shiba, que por sus características podrían ser los ancestros del Shiba de hoy. El Shiba Inu fue utilizado para caza menor, y en menor medida para caza mayor, desde tiempos ancestrales.

Debido a la apertura al extranjero y la introducción de razas nuevas, en el Siglo XX la sociedad japonesa reaccionaró tratando de retornar a sus orígenes. En lo que respecta al mundo del perro, el Dr Hiroyoshi Saito hizo un gran trabajo, y gracias a él cada variedad japonesa adquirió un nombre, hasta ese momento se los llamaba genalmente “Inu” (perro), por ejemplo, “Akita” se debía a la ubicación de esta raza en la prefectura con el mismo nombre. En el caso del Shiba Inu su nombre significa “maleza”, y evidentemente no fue tomado de ninguna ubicación concreta.

Tras la Segunda Guerra Mundial quedó muy reducido el número de perros en Japón, dificultando el restablecimiento de las razas. Para recuperar la raza la situación forzó a una cierta endogamia, que por un lado produjo algunos problemas genéticos (como la luxación de rótula y la falta de algunas piezas dentales) y por otro lado conservó la pureza de la raza, siendo el Shiba una raza de poca variabilidad respecto a sus ancestros. En su libro “Shiba Dog” el señor Ishikawa nombra diez Shibas que cree que fueron los que más influenciaron en la formación del Shiba actual: Ishi, Horo, y Aka (periodo de preguerra), y Naka, Nakaichi, Matsumaru, Meiho, Kurata no Ishi, Hideyoshi, y Tenko (periodo de posguerra).

En la actualidad es una raza carismática de gran presencia en Japón, y un auge importante en América y Europa.

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Rasgos físicos y psíquicos

El Shiba Inu es un perro de raza pequeña. Generalmente el macho no supera los 42 centímetros de altura de la cruz, y los 11kg de peso, la estatura de las hembras se encuentra en torno a los 34-39 centímetros y un peso medio de 8 ó 9 kilos.

Es un perro fuerte, ágil, atlético, de movimientos rápidos, velocidad y agudeza.

De forma errónea, muchas personas creen que el Shiba Inu es una raza derivada del Akita, o sencillamente un “Akita en miniatura”; nada más lejos de la realidad, son dos razas totalmente diferentes más allá del tamaño. Entre otras cosas, el Akita Inu se originó como raza de trabajo, mientras el Shiba Inu, como ya se ha dicho, lo fue de caza.

El Shiba puede ser de varios colores: rojo, negro y fuego, sésamo y blanco.

El temperamento del Shiba es leal, algo terco y orgulloso, sumamente inteligente, valiente, y vital.

El estándar japonés (NIPPO) utiliza tres término para definir al Shiba, se refiere a tres cualidades que considera esenciales para poder juzgar al Shiba Inu:

Kan’i 敢為

Se considera la característica más importante en un perro japonés. Se traduce como “espíritu audaz”. Hace referencia al valor, el coraje, y la astucia del Shiba, rasgos equilibrados que no caen en el extremo de la temeridad, ni la desobediencia. Un Shiba Inu que posee Kan-i se acercará a otros perros con firmeza, mirándolos directamente a los ojos, sin bajar la cola ni adoptar una postura sumisa. Un Shiba que muestra vigor y calma, y que no cambia su posición ante una amenaza, es un Shiba en el que se puede apreciar la dignidad y la elegancia propia de esta raza japonesa.

12291837_10153174700606440_7363324089528718189_oEn esta foto se puede observar como a pesar de que Amaki (izquierda) saca los dientes a su amigo Hiro (derecha), ninguno de los dos rompe el contacto visual, e Hiro no se acobarda.

Ryosei 良性

Traducido como “buen carácter” hace referencia a su lealtad, sus finos sentidos, y su fuerza, que lo hace ideal como guardián. Ryosei y Kan-i son dos caras de la misma moneda, uno no puede existir sin el otro. Un Shiba que presente Ryosei será inteligente, capaz de aprender comandos y responder a ellos rápidamente, será obediente, pero no presentará una sumisión tímida o asustadiza frente a su propietario.

11222314_10153155915911440_5387282050642923454_oAmaki acudiendo a la llamada. 

Soboku 素樸

Hace referencia a su naturalidad y franqueza, a su alma bella, ingenua, espontánea y alegre, a su naturaleza sencilla y sin artificios. Soboku no se refiere simplemente a la belleza física, sino más bien a la armonía y el equilibrio psíquico del Shiba, que emergen de todo su ser, transmitiendo la esencia del perro japonés, más allá de su bonita estética.

IMG_4205Amaki entre los jóvenes Sakuras del Parque Juan Carlos I