Las etapas de desarrollo en el Shiba

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El Shiba es una raza de pequeño tamaño, pero de gran energía. Sus particularidades, su carácter singular, su belleza e incluso su terquedad, hacen del shiba un perro atrayente para muchas personas, y un gran reto.

Los principiantes en esta raza pueden encontrarse perdidos, cuando su cachorro empieza a cambiar y volverse impredecible. Incluso cuando ya hemos tenido otros perros, nos puede parecer que todo lo que supone un shiba, es un mundo nuevo dentro del mundo del perro.

Por este motivo, quería hacer este artículo, enumerando brevemente las etapas por las que pasa un cachorro de shiba en su crecimiento. Son etapas generales, y cada ejemplar como individuo presentará sus propias particularidades, de las cuales hay que estar atento para comprenderlo mejor.

 

Del nacimiento al destete (0-2, 2.5 meses aproximadamente)

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Esta etapa está caracterizada por el apego a su madre, que es fuente de seguridad, alimento, calor, y protección. El cachorro es un pequeño bebé de shiba que estará incómodo y estresado si es separado de su madre. A esta edad se puede realizar algún ejercicio de estimulación temprana, y a partir de los quince días, cuando abran los ojos y empiecen a explorar, podemos empezar a habituarlo a estar en contacto con personas. A medida que empiecen a andar, si hay otros animales, equilibrados y sanos, en casa, podemos dejar que se conozcan.

Las experiencias desagradables que ocurran en esta etapa van a ser importantes para el resto de su vida, y también las experiencias agradables. Por ese motivo, es esencial que las personas que se encarguen de los cuidados del cachorro y su madre, sean delicados, atentos, cariñosos, y respeten el tiempo y el espacio de los cachorros y de su madre.

IMG_8025Lo ideal es que se le ofrezca comida solida a partir del mes y medio, y que sea la propia madre la que realice el destete progresivo. Los cachorros que no han tenido contacto con personas en esta etapa, o ese contacto no ha sido positivo, han estado en un entorno ruidoso o imprevisible, han sido separados de la madre por los motivos que sean, o han recibido una estimulación temprana inadecuada (como por ejemplo manipulado excesivo), pueden presentar problemas en el futuro para confiar en el entorno y las personas.

 

 

Infancia (2-6 meses)

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Habitualmente se entrega a los cachorros a los dos meses, o incluso menos. Lo recomendable para su salud física y psicológica, y la de su madre, es que sean entregados cuando se ha completado el destete. En este punto, la madre no los echará de menos, y el cachorro también podrá afrontar su vida con su nueva familia. Si sus primeros meses de vida han sido una experiencia agradable, deberías tener un cachorro enérgico, con muchas ganas de jugar, y afectuoso. Tenemos que tener en cuenta que el cachorro de Shiba no es tan apegado como el de otras razas, a menudo solo acepta caricias cuando es él quien toma la iniciativa. Son cachorros que tienden a jugar solos, por lo que es importante encontrar la manera de interactuar con ellos, para crear un vínculo afectivo solido. No obstante, no debemos agobiarnos con esta cuestión, pues el propio cachorro se acercará a nosotros, en especial cuando se haya cansado de jugar o esté somnoliento, un buen momento para mostrarle nuestro cariño.

FACE_8318 copia.jpgEn esta etapa, es de vital importancia no invadir su espacio, es decir, dejar que el lugar donde duerme y come sea solo para él. Si nos empeñamos en cogerlo en brazos o acariciarlo en contra de su voluntad, es altamente probable que nos muestre un gran y constante rechazo en cualquier faceta de su vida hasta que vuelva a confiar en nosotros. Las malas experiencias con personas u otros animales las generalizará rápidamente, desarrollando aversión, y posiblemente una fuerte reactividad.

jacksonbaby2Aunque los shibas son muy cuidadosos, romperá cosas como cualquier cachorro, en particular las que dejes por el suelo, ya que no comprenderá porque algunas cosas del suelo son suyas (juguetes) y otras son tuyas (por ejemplo las zapatillas). En esta etapa se recomienda empezar a acudir a un Educador canino si se tiene cualquier confusión o conflicto que en poco tiempo se acrecienta y agrava. Se recomienda también realizar ejercicios de control de mordida, iniciar el preadiestramiento, acudir a grupos de socialización de cachorros, y realizar actividades diversas con el cachorro, tales como juegos de olfato e inteligencia, en las cuales interactuémos con él de forma colaborativa.

Hay que huir de la idea de presentar todo tipo de perros a nuestro cachorro, es mejor que conozca pocos y equilibrados, que muchos e impredecibles o agobiantes. 

 

Adolescencia (6-10 meses)

Entre los seis y los diez meses comienza una etapa en la que observamos a nuestro perro más susceptible, inquieto, envalentonado y con más iniciativa a la hora de explorar, salir, y conocer otros perros. Empieza a alejarse más que de costumbre cuando pasea suelto, y comienza a manifestar comportamientos que antes no  habíamos observado, como conducta de monta, territorialidad, y algunas reacciones desproporcionadas ante otros perros, mostrándose en ocasiones irascible. En esta etapa los machos ya levantan la pata para orinar, o empiezan a hacerlo, y hemos podido observar que otros machos no castrados han cambiado su comportamiento con nuestro shiba; y las hembras, que también empiezan a orinar como marcaje, tienen su primer celo, y parecen menos sociables y juguetonas con perros y personas desconocidas.

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Es una etapa explosiva caracterizada por cierta rebeldía y en la que tendremos la impresión de que nuestro shiba a “desaprendido” todo aquello que le habíamos enseñado desde el momento en que llegó a la familia. Es un buen momento para recuperar la rutina de entrenamiento o, si no la ha tenido, empezar a introducirla poco a poco. En esta etapa tendremos que estar muy pendientes de nuestro shiba, ser cuidadosos con los lugares en los que vamos a soltarle, y observadores. Es especialmente importante evitar conflictos en esta etapa ya que podría desembocar en reactividad. Detectar los comportamientos agonísticos en otros perros es de gran utilidad.

Cambiar las rutas que realizamos normalmente en el paseo, y los lugares que visitamos, así como introducir nuevos juegos y juguetes en la vida de nuestro perro, lo pueden ayudar a mantenerse motivado y a canalizar la energía y estrés producido por los cambios hormonales.

Por supuesto, si alguna situación se escapa de control con frecuencia, o sencillamente se quiere asesoramiento profesional, es mejor acudir a un educador en esta etapa antes de cualquier problema se convierta en algo habitual.

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Joven (10-16 meses)

En esta etapa ya podemos determinar con bastante seguridad el carácter de nuestro shiba, sus preferencias en cuanto a compañía (perros amigos, y enemigos), “manías”, juegos preferidos, etc. Aunque continúan algo hiperactivos, ya no nos sorprenden con comportamientos nunca antes vistos, y más o menos “les vemos venir” en sus “malévolos planes” de escapada, combate, o trastada sorpresa.

Si las anteriores etapas se han desarrollado sin incidentes, nuestro shiba, aunque terco e independiente, estará muy unido a nosotros y entenderá perfectamente lo que le pedimos (otra cosa será que se haga el sordo).

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En esta etapa, si hemos decidido esterilizarlo por motivos de salud u otros motivos de peso, será el momento ideal para hacerlo.

En cuando a educación, si para esta etapa no hemos resuelto los problemas o vicios de comportamiento que hayan surgido, ya estarán bastante consolidados, en especial si ha aprendido a utilizar e gruñido o el marcaje (mordida de baja intensidad) como herramienta para conseguir algún determinado fin, o evitar alguna determinada imposición.

El shiba tiene fama de agresivo por su tendencia a resolver cualquier situación alejando aquello que le atemoriza o molesta gruñendo o marcando, sin embargo, si trabajamos correctamente el origen de esta conducta nuestro shiba será el primero en darse cuenta de que tiene mejores opciones que la agresividad.

 

Adulto (16 meses en adelante)

Es la etapa más estable y tranquila, salvo que nuestro shiba padezca algún tipo de trauma, problemas de salud o/y estrés crónico.

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Hachiko, de Israel Aparicio

En la edad adulta el entendimiento entre nuestro shiba y nosotros debería ser pleno. Los comandos que le hayamos enseñado ya han pasado a formar parte del vocabulario que utilizamos con nuestro perro, y él también sabe cómo hacernos entender lo que necesita y lo que le molesta. Si esto no es así, tanto nosotros como el perro nos sentiremos frustrados en diversas situaciones.

IMG_9502.jpgEn esta etapa podemos tener la sensación de que lo que no hayamos conseguido de nuestro shiba ya no lo podremos conseguir aunque esto, por supuesto, no sea cierto. Nuestro perro probablemente sienta algo similar sino idéntico al tratar de comunicarse con nosotros, y si cuando trata de hacerlo la comunicación no se establece, se rendirá y nos parecerá que “nos ignora” o “va a su bola”. La comunicación y la confianza es importante en cualquier relación. Una mala comunicación en el caso del shiba puede resultar catastrófico y altamente destructor del vínculo afectivo. El shiba tomará las riendas en cualquier contexto si se siente desamparado, y lo hará de forma impetuosa y, si lo cree necesario, muy hostil. Es importante que en todas las etapas anteriores hayamos establecido una rutina de entrenamiento, confianza, una comunicación correcta, y una serie de hábitos que hagamos con gusto, sin estrés, siendo fundamental el paseo.

Un shiba adulto equilibrado es un perro pacífico, sereno, inteligente, y que rehusa cualquier tipo de conflicto en general (salvo que otro perro inicie el conflicto). A pesar de su fama de escapista, si se lo ha entrenado de forma motivadora y flexible, en lugar de rígida y basada en la sumisión, no tendremos que preocuparnos de posibles fugas.

 

Edad anciana (10/12 años en adelante)

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Totoro, 10 años, click aquí para ir a la fuente de la imagen

Es difícil determinar a que edad podemos considerar a nuestro perro como anciano. Uno de los problemas, en mi opinión, de empezar a considerar a nuestro perro como anciano, es que empezamos a ver limitaciones en su actividad física y mental, que quizá todavía no existan o que, de existir, no son pretexto para abandonar las actividades que requieran algún tipo de esfuerzo. Esto no significa que tengamos que obligar a nuestro shiba a hacer ejercicio, solo quiere decir que en esta etapa sigue siendo muy importante mantener la motivación y una correcta estimulación mental y física.

La característica fundamental de la edad anciana es el deterioro acelerado, tanto físico como mental, de nuestro perro. Se vuelve más contemplativo, algo huraño, pierde en cierta medida su carácter autónomo y, a menudo, trata de decirnos con su mirada insistente que algo le molesta o le duele. Empezamos a interpretar que es mejor que los paseos sean cortos para que no se canse, y no le compramos juguetes nuevos porque parece que le da igual. A él le cuesta más hacer algo fuera de la rutina y nosotros no se lo pedimos porque creemos que es una molestia para él, esto es un error.

En esta etapa nuestro ritmo tiene que adaptarse al perro, y dede luego tendremos que tener mucha más paciencia y comprensión. No podremos exigirle como lo haríamos con un perro joven, pero es importante dedicarle tiempo, continuar haciendo paseos en los lugares que le gusten y conocer lugares nuevos, seguir jugando con él, realizando un entrenamiento adaptado, y manteniéndole motivado.

Mantener viva la llama del shiba impetuoso y curioso que hay en él es imprescindible.

 

 

 

Esperamos que os haya gustado y sido útil este artículo, si quieres más información o solicitar nuestros servicios de educación canina, contacta con nosotros:

 

 

 

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¡Al agua shibas!

 

Muchos de nosotros queremos que nuestros perros se bañen en el río, lago, playa, incluso en nuestra piscina. Es raro ver a un shiba arrojarse al agua, salir y entrar plácidamente. Lo más habitual es que se muestre receloso y, a lo sumo, que entre y chapotee.

En muchas ocasiones nos dirán que “los perros saben nadar”, y que por eso “ningún perros se ahoga”. Los perros, en general, saben mantenerse a flote, pero si no han aprendido a nadar, se mueven de forma abrupta, arrítmica, se angustian y salen sofocados del agua, aunque existen razas que tienen una destreza particular para nadar sin que nadie les enseñe.

En el caso del Shiba, salvo si ha sido habituado desde cachorro, el agua le producirá desconfianza, lo cual no le impedirá aproximarse y darle una oportunidad, dado su carácter aventurero y su natural valentía.

Es importante tener en cuenta que no van a reaccionar igual en cualquier forma de presentarse el agua. En ocasiones hay quien piensa que su perro va a responder bien en la ducha, porque le gusta mucho meterse en ríos o charcos; no tiene nada que ver. A continuación, paso a comentar la reacción habitual del shiba (y probablemente de muchos perros), en diferentes contextos en los que está presente el agua:

El momento del baño

Circulan por la red vídeos de shibas en el baño, relajándose mientras los enjabonan. También shibas dando gritos como si el champú fuera una condena a muerte. Por lo general, les resulta desagradable y huyen del baño. Esto se produce aunque adoren los charcos o los ríos. ¿Por qué ocurre? Normalmente nuestro perro acude a su primer baño ignorando por completo lo que va a ocurrir; de forma repentina se ven introducidos en la ducha/bañera, y el agua cae a chorro desde una especie de serpiente metálica y, para colmo, no les dejamos salir. La primera experiencia con el baño suele ser traumática y condiciona todas las demás. Para evitar esto, sería lo mejor realizar un proceso para positivizar el baño, y los elementos que vayamos a utilizar en el mismo.

Río, embalses, y agua en calma

IMG_3243.jpgNormalmente en estas circunstancias, el shiba se acerca progresivamente a explorar siempre que no sea obligado. Si puede adentrarse en el agua sin dejar de hacer pie, es muy probable que acabe jugando, e incluso vaya detrás de un palito o cualquier otra cosa que arrojes en las proximidades. Aquí tenéis un vídeo de una sesión con Haku. Como se puede ver en el vídeo, hay que dar tiempo y espacio e introducir juegos si es posible, para que pierda el miedo y se atreva a zambullirse; aunque en el vídeo todo ocurre muy rápido, fue necesario mucho más tiempo.

“¡Dios mío, no hago pie!”

En lugares en los que, para mojarse, no le queda otro remedio que sumergirse por completo, es casi seguro que no se molestará en acercarse (salvo que haya sido entrenado y sepa nadar). En caso de que nosotros estemos dentro, podríamos tomarlo en brazos y ayudarle a perder el miedo. Es muy recomendable utilizar un chaleco salvavidas, ya que lo que les resulta más inquietante es comenzar a hundirse en cuanto dejamos de sostenerlos. Esta entrada de wikihow muestra los pasos a seguir para enseñar al perro a nadar (en inglés).

La playa

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Haru, de nuestra cliente Patricia, en la playa

Los perros que han superado la prueba de fuego en lugares como pantanos, ríos, etc, sin embargo pueden mostrar un comportamiento totalmente distinto respecto al mar. Los shibas en particular son animales sumamente cautelosos en cuanto a su integridad física y cualquier cosa que se salga de lo que conocen. El mar supone diferencias notables a sus ojos (y olfato), entre ellas le resulta imprevisible y poco seguro por encontrarse el agua en movimiento. El shiba además presenta otro problema, al ser pequeño, las corrientes lo mueven con facilidad. Si lo dejamos tranquilo y sin agobios es muy probable que acabe jugando en la orilla, sobre todo cavando en la arena. En las imágenes, Balrog en sus primeras aproximaciones al mar.

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La piscina

Resulta especialmente improbable que un shiba se tire a la piscina. La piscina es un lugar donde el perro parece no tener claro si estamos en problemas o no. En ocasiones estamos en la piscina gritando y riendo, y nuestro perro empieza a dar rodeos nervioso. Además, las piscinas generalmente no cuentan con una rampa de acceso, así que el perro no tiene por dónde entrar de forma progresiva. Aún cuando le enseñes a nadar en la piscina, es poco probable que se atreva a entrar por sí solo. Para que la experiencia en la piscina fuera positiva, necesitaría una rampa, y mucha calma. Rara vez se acercará si estamos dentro haciendo aguadillas o dando chillidos. Si se hace bien, puede que el perro se acerque por sí mismo para que lo cojamos en brazos y nade con nosotros. En las imágenes, Ukiyo de Mono no aware, cogiendo chuches al borde de la piscina en el proceso de positivización.

 

La lluvia

27747606_2048399488751021_1263368040042677332_o.jpgResulta obvio la diferencia entre la lluvia y las anteriores situaciones. Curiosamente, la lluvia es para muchos shibas activante, en especial cuando se presenta en una zona de césped. En general no les supone ningún problema, y rehusarán ponerse un chubasquero. Cuestión diferente es si el shiba tiene la lluvia asociada a la tormenta, y por una falta de habituación o por un trauma, esto le causa temor. En la foto, Pícara, nacida en nuestra casa, no parece nada incómoda con su impermeable.

Los charcos y el lodo

Cualquier perro puede rebozarse en un charco de lodo o barro, en general parece ser que los shibas eligen rebozarse con mayor frecuencia en heces, o animales muertos. Cuando nuestro perro se reboza en barro, o se mete en un charco, tendemos a bañarlo con agua y jabón después. En realidad, en la mayoría de los casos basta con dejar que se seque el barro y dar un buen cepillado para que queden impecables nuevamente.

Con esto queda finalizado este artículo sobre el shiba y el agua, esperamos que os haya sido de utilidad. No dejéis pasar los momentos en que podéis darle a vuestro perro nuevos entornos para explorar.

 

img-thing¡Hasta la próxima!

 

 

“¿Mi shiba tiene miedo?”

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El miedo es una emoción que nos permite mantenernos a salvo. Nos moviliza tanto para atacar, como para huir, refugiarnos, o ser cautelosos, según las circunstancias. Para los perros es una emoción tan necesaria como para nosotros, y como en nuestro caso, si el miedo se desencadena de forma patológica, resulta limitante, incapacitante, perjudicial.

En multitud de ocasiones perros que responden de forma agresiva a la proximidad de otros perros y/o personas, tienen miedo y recelo, y han aprendido que reaccionar de forma hostil les libra de aquello que les parece una amenaza.

Cuando nuestro perro tiene un comportamiento de este tipo y no sabemos identificar el motivo, pensamos “pero si no tiene ningún trauma, es imposible que tenga miedo”, “a mi perro no le ha pasado nada, ¿por qué actúa así?”, “¡pero si siempre ha estado protegido! ¿por qué tiene miedo?”.

Son muchas las preguntas que nos podemos hacer cuando no tenemos la información suficiente, o/y no sabemos interpretarla. En muchas ocasiones la respuesta la tenemos en la propia pregunta.

En primer lugar, ¿cómo sabemos si nuestro perro tiene miedo?

Un perro con miedo de X, tenderá a alejarse y evitar a X cuando está lo suficientemente lejos para él, y lo atacará, ladrará o tratará de espantar de todas las formas posibles, cuando bajo su percepción se encuentre tan cerca como para representar una amenaza real. En un perro con miedo, ocurre algo similar a lo que nos podría pasar a cualquier de nosotros, cuando estamos asustados o alerta, por muy lejos que esté lo que tememos nos puede parecer demasiado cerca. Es natural que algunos perros ladren o enseñen los dientes aun cuando el detonante (lo que le asusta) está a muchos metros de distancia. ¿Quién es capaz de pensar fríamente si está asustado?

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Ukiyo, de mono no aware, a punto de dormirse.

 

En segundo lugar ¿Por qué tiene miedo?

A veces nos pasamos mucho tiempo dándole vueltas a las causas, pensando que algo concreto ocurrió para que nos esté pasando esto o lo otro. En ocasiones, el problemas es lo que no ha pasado, por ejemplo, los perros adultos que han tenido una infancia pobre de estímulos. Este podría ser el caso de cachorros que han crecido en un chenil con la única compañía de su madre y hermanos, o de perros que han pasado su vida en el mismo jardín sin apenas contacto de otros perros y personas. Cuando un perro, en especial en su infancia, no ha recibido una correcta socialización, habituación a diferentes estímulos, e incluso una correcta estimulación temprana, el mundo real es para él algo extraño y casi amenazante.

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Ukiyo, de Mono no aware, sin temor a nada.

Por supuesto, sus temores han podido tener origen o verse incrementados en uno o varios traumas. Lo que para nosotros puede no tener importancia, para un cachorro que ha crecido en una jaula, chenil o habitación solitaria, puede ser absolutamente extraño y asombroso. Cosas asombrosas como el ruido del televisor, o que un señor llame a la puerta para entregarnos una carta. El problema es que para un cachorro de estas características, el señor extraño puede pasar en un segundo a ser un señor potencialmente peligroso, solo porque habla demasiado alto, o se ha rascado la cabeza.

También es habitual el caso de perros sin aparente problema emocional, alegres y felices, que sufren un ataque de otro perro, o un susto desproporcionado de un extraño, o la caída de un mueble, o cualquier otro incidente, cambiando por completo su carácter. En estos casos, la familia o tutor, siente que “le han cambiado” a su perro. Suelen expresarlo casi todos de la misma manera “desde que le pasó X mi perro es otro”.

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Pícara, de Mono no aware, en brazos de Gonzalo, durmiendo placidamente.

La pregunta crucial ¿Cómo lo puedo solucionar?

Hay múltiples lecturas, seminarios, cursos y profesionales, con técnicas e información útil para poder ayudar a tu perro.

En general, las cosas que implican que se agrave la situación son las siguientes:

  • Aislar al perro, mantenerlo lejos del detonante (lo que provoca el temor)
  • Acercarlo constantemente al detonante “para que se acostumbre”
  • Acudir a un profesional al que pagarle para que se lleve al perro, y te lo devuelva “como nuevo”, sin saber qué técnica utiliza
  • Aplicar rápidamente todo lo que leemos, nos aconsejan, o nos dicen, sin pararnos a analizarlo
  • Pensar que “se curará con el tiempo”
  • Actuar como si no tuviera un problema, por ejemplo, soltar a nuestro perro en un espacio canino sabiendo que tiene miedo a otros perros y que se pelea con algunos.

 

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Pícara y Ukiyo, de Mono no aware, reclamando mimos.

Cosas que pueden mejorar la situación:

  • Transmitirle seguridad
  • Entrenar con él a través de actividades motivadoras
  • Entrenar la obediencia de forma motivadora
  • Acudir a un profesional amable, que empatice contigo y con tu perro y tenga experiencia
  • Acudir a seminarios, cursos y lecturas fundamentados, sobre el tema en cuestión, huyendo de las respuestas fáciles y las soluciones milagrosas.
  • Tener fe en tu perro y en su capacidad para superarse
  • No iniciar ningún plan de adiestramiento sin sentirse convencido

 

El shiba con miedo

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Foto de autoría externa. Click en la imagen para ir a la fuente.

 

En este artículo he hablado de “el perro”, ya que a grandes rasgos, es aplicable lo comentado a cualquier perro. No obstante, me parece importante y esencial notar que cada perro como individuo presenta una serie de matices en su comportamiento y en su forma de procesar lo que acontece. Así mismo, el shiba tiene una respuesta muy similar ante la incomodidad, el temor, la desconfianza, el cansancio y cualquier situación que lo desborde emocionalmente. Su respuesta (en casos graves), en general, es la siguiente:

  • Huida: escapar cuanto antes a un lugar seguro, por ejemplo saliendo de la casa si cree que te vas sin él, o yéndose del parque.
  • Agresividad: respuesta hostil, ofensiva, hacia el detonante, si considera que va a ser dañado o molestado. Por ejemplo ante los niños, si es manipulado contra su voluntad.
  • Depresión: tristeza, abatimiento y falta de apetito, si no se siente comprendido y/o se ve expuesto de forma cotidiana a la situación desagradable. Por ejemplo, malas experiencias en el espacio canino, y lo llevamos a diario.
  • Indefensión aprendida: en ocasiones pueden permanecer inmóviles y ausentes ante lo que temen. Esto se da cuando han aprendido que actuando no consiguen nada. Pueden llegar hasta el punto de caer rendidos en cuanto vuelven al lugar seguro, solo por el agotamiento mental, esto produce en ocasiones que los tutores crean que el perro ha mejorado cuando en realidad está “atrapado” dentro de sí mismo. Por ejemplo, cuando tienen miedo al tráfico pero siguen paseando en zonas con afluencia de coches.

Espero que os haya sido útil este artículo, si quieres solicitar información sobre nuestros servicios de educación canina rellena el formulario por favor.

¡Hasta la próxima!

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Agresividad en el Shiba

artEn este artículo quiero hablar brevemente de la supuesta tendencia agresiva de la raza Shiba inu, una rasgo que muchas veces se le atribuirá a tu perro, si es de esta raza, incluso por personas que la desconocen totalmente.

Muchas personas temen que su Shiba se convierta en un perro hostil, agresivo, que se haga dueño de cada rincón de la casa y espante a los invitados. Algunos propietarios de un shiba, se sorprenden incluso cuando en lugar de un perro frío y distante, se encuentran con un cachorro cariñoso como cualquier otro. Otros, tratando de prevenir este comportamiento que le han advertido tantas personas, ponen en práctica técnicas contraproducentes, tales como meter la mano en su cuenco de comida (para que sepa “quien manda”), someterlo cuando gruñe (sujetándolo panza arriba impidiéndole que se mueva), no dejar que coma ante que ellos, que pase siempre el último por la puerta, etc… Un trato como este hará de tu shiba algo muy diferente de tu mejor amigo.

sesionukidescart¿Qué hay de verdad en la afirmación de que el Shiba inu es una raza con tendencia agresiva?

Lo que sí parece cierto es que, habitualmente, esta raza tiene una reacción a la incomodidad, al abuso, al miedo y a la desconfianza, muy contundente y clara, ladrando, gruñendo, y marcando, llegando a morder, si es necesario. Mientras otros perros ante una situación aversiva tienen un comportamiento conciliador, sumiso, o retraído,  limitándose por ejemplo a cerrar los ojos, orinarse o esconderse cuando tienen miedo, el shiba, en general, afronta lo que teme o le provoca de frente, tenso, erguido y listo para atacar o defenderse. Esto quiere decir que mientras otros perros recurren a la agresión como último recurso, para el shiba puede ser el recurso principal.

face2Este fuerte carácter es, en mi opinión, su estrategia de defensa. Si tu shiba muestra una respuesta hostil hacia otros perros, las visitas, los niños, objetos en movimiento, personas desconocidas, etc… No creas que esto es normal porque es un shiba. Tu shiba te está indicando que no está cómodo, de su particular manera: volviéndose gruñón, hostil, y frío. No es la forma de ser típica de la raza, es, probablemente, la forma de responder típica de la raza ante una situación difícil.

¿Qué puedes hacer para evitar que tu shiba sea agresivo, reactivo, u hostil?

Tu shiba no será agresivo si no tiene ningún problema, si aprende a gestionar sus emociones y establecéis un buen vínculo y comunicación. (Si tienes un shiba macho sin castrar y estás levantando una ceja, escéptico, tengo una artículo en el horno reservado para ti). 

Genera un buen vínculo con tu perro, basado en la confianza mutua, en el entrenamiento, el juego y la diversión. Cuando tu cachorro llegue a casa obsérvalo, trata de no cogerlo en brazos si indica el más mínimo rechazo en ese sentido, observa cual es su reacción hacia el ruido, la llegada de visitas, y tus propios movimientos. Si tu cachorro está habitualmente alerta, tenso, y busca un lugar apartado, dale la oportunidad de relajarse, ofrécele chucherías, y juguetes, siéntate en el suelo con él sin cogerlo, y deja que se acerque poco a poco a ti. Los cachorros muy tímidos pueden haberse criado en un entorno pobre en estímulos, solo con su madre y sus hermanos, dale tiempo, calma y silencio para que se adapte a la nueva vida, sin sobresaltos. 

IMG_4995coolSi tu cachorro es el típico perrito simpático, juguetón y alegre, que come como una lima y te saluda cuando llegas: ¡premio! solo tienes que mantenerlo así, que ya es bastante. Empieza con ejercicios fáciles como el “sienta”, juegos de olfato sencillos, juegos con pelota o mordedor… Enséñale el collar y la correa un par de semanas antes de sus primeros paseos, y trata de que se acostumbre a llevarlo por casa antes de salir.

Apúntate con tu shiba a cursos prácticos de educación canina con métodos amables y actuales, que huyan del enfoque dominancia-sumisión y ten cuidado con todo aquel que se anuncie como un educador exclusivamente en positivo. También podéis apuntaros a actividades de agility, olfato, club de cachorros…

Trata de regañarlo lo menos posible, y felicitarle lo máximo posible. No le fuerces a conocer a todos los perros del barrio, ve poco a poco y con paciencia.

En definitiva, mantén a tu shiba motivado.

Si tu shiba muestra cualquier comportamiento aparentemente agresivo, consulta con un profesional, y no utilices técnicas que impliquen someter a tu perro, pues eso solo hará que vuestra amistad se destruya.

Si quieres información sobre los servicios de educación canina que podemos ofrecerte, contacta con nosotros a través del formulario:

 

Entrenamiento del Shiba inu

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Yuki, de Sheila Molina, autora de la fotografía

Una de las cuestiones más importantes, cuando decidimos compartir nuestra vida con un perro, es su educación. En el caso particular del la raza Shiba, es de vital importancia conocer su carácter, informarnos de sus particularidades, y contar con ayuda profesional para guiar su educación.

En muchos casos los educadores no tienen conocimiento suficiente sobre esta raza, aplicando métodos que, si bien seguro que son muy positivos, no son lo suficientemente eficaces para un Shiba.

¿Cuáles son los pilares, a nuestro entender, del entrenamiento de un Shiba?

Por su carácter reservado, desconfiado, activo y aventurero, el Shiba necesita desde el primer momento, formar un gran vínculo afectivo con sus dueños. De forma errónea, algunos educadores y particulares, recomiendan ser firme y autoritario con esta raza, porque han “oído” que son perros ariscos y “dominantes”. Como es evidente, un educador profesional, formado y competente, no esgrimirá estos argumentos, pero tenemos que estar preparados para detectar las falacias y los prejuicios de los que no tienen la formación necesaria.

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Precioso y motivado Yuki

Además del vínculo afectivo, otro pilar en la educación, muy ligado a este, es la confianza. Nuestro Shiba tiene que estar seguro de que no suponemos una amenaza para él. Regañarlo de forma constante, o tratar de establecer una autoridad inflexible sobre él, lo desmotivará, y lo llevará a ignorarnos. Hay multitud de ejercicios para fomentar el vínculo con tu shiba, pero también es algo que puedes hacer en tu vida cotidiana: dale tiempo para comprender, dedica un ratito al día para entrenar comandos sencillos, fomenta el paseo relajante, (donde él indica el camino a seguir).

Podemos enumerar otro factor esencial en esta lista: la diversión. Tu shiba necesita divertirse. Es un animal audaz, de sentidos muy despiertos, con una curiosidad casi felina, y una valentía que puede rozar lo temerario en la etapa de cachorro: permítele divertirse, conocer lugares nuevos, explorar, y conocer otros perros.

Por supuesto, otro pilar clave, es la socialización con perros y personas, que consiste en la relación progresiva con estos, de forma ordenada y segura.

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Quedada en Madrid con varios Shibas

¿Realmente es necesario un educador/adiestrador?

Como es lógico, no es estrictamente necesario. Todo el mundo puede formarse por sí mismo, a través de la lectura, la práctica, y acudir a formación de forma regular. Como ya hemos comentado en otros artículos, también hay muchas personas con gran habilidad y comprensión de su perro, que saben mediante la observación, el afecto y su propia habilidad y experiencia previa, guiar a su shiba. Sabrás que vas por el buen camino cuando vuestra relación esté basada en el respeto mutuo, sea calmada, y os haga felices a ambos. ¡Esto no quiere decir que jamás os enfadéis! (sobre este aspecto hablaremos en otro artículo).

En nuestra opinión, si tu shiba está correctamente entrenado debería:

  • Poder disfrutar suelto, al menos, una vez al día o, como poco, una vez por semana.
  • Debe acudir a tu llamada.
  • No debe abusar de otros perros.
  • No debe escaparse, ni comer cosas del suelo.
  • Debe tener una conducta equilibrada: sin miedo, ni agresividad patológicos.
  • Puedes pasear con tranquilidad también con correa, sin tirones.
  • Ha entendido las normas de convivencia.

Por ejemplo, si tenemos un shiba que es agresivo o reactivo, cuya respuesta agresiva/reactiva se está agudizando con el tiempo, hasta el punto de confinarle a la soledad, deberíamos hacer algo por él. La cuestión ya no es solo si a nosotros nos molesta o no, si podemos soportar tener un perro en estas condiciones, la cuestión es: ¿merece el perro tener un problema y no ser ayudado?

De igual modo, si nuestro shiba jamás camina suelto, y no puede jugar con otros, porque se escapa, ¿es justo que siempre vaya atado? ¿es justo que le confinemos al metro y medio de una correa?

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Ginga, de nuestra casa, con su hija, Ukiyo de Mononoaware

Como es natural, para acudir a sesiones de entrenamiento profesional, es necesario dedicar parte de nuestro dinero a ello, y muchas personas no llegan nunca a pedir presupuesto, porque dan por hecho que será un servicio muy caro.

Igual que hacemos cuando queremos comprarnos un smartphone, una lavadora o un coche, también debemos informarnos, comparar y elegir, por nuestro perro. ¿Dejarías de buscar un móvil, una lavadora, o un coche, dando por hecho que todo es caro?

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Gonzalo con Ukiyo (dcha) y Wax, de Julia Martines.

Evidentemente, en esta página nosotros nos anunciamos tanto como criadores, como educadores y, obviamente, al estar especializados en esta raza, creemos que podemos ayudarte (los servicios solo se prestan en Madrid). Pero si por tu ubicación, o cualquier otro motivo, vas a acudir a otros: te animamos a informarte y elegir aquellos que os hagan sentir cómodos, en confianza, y motivados.

Infórmate de todas tus opciones y no dejes pasar la oportunidad de expandir tus conocimientos y hacer aún más feliz a tu shiba.

 

Trabajo con Shiro (Shiba reactivo)

28906939_170142913540328_213625696_nEn esta entrada quiero hacer un pequeño adelanto de nuestro trabajo con Shiro, el precioso shiba que veis en las fotos, cuya familia acudió a nosotros al poco de anunciar, en Enero, nuestra sección de educación canina.

Shiro es un Shiba de poco más de un año de edad que, a raíz de sufrir un ataque de otro perro cuando tenía ocho meses, desarrolló una respuesta hostil (reactiva y en muchos casos agresiva) a cualquier acercamiento de un perro desconocido.

Trabajando con sus tutores en especial con Marta, hemos restaurado la confianza del perro, mostrándole además sus capacidades para distinguir una amenaza real de lo que no lo es. Para ello, he observado y analizado las respuestas de Shiro y  realizado ejercicios en diversas etapas, para darle al perro y a sus tutores las herramientas necesarias para gestionar la situación.

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He huido del enfoque dominancia-sumisión, buscando en su lugar la comprensión del perro de la situación, y la confianza en su guía. Las herramientas no solo se otorgan al perro, el vínculo afectivo necesario se debe desarrollar entre el perro y su familia, y su familia debe poder entender todo el proceso para poder continuar por sí mismos. De nada sirve que el perro sea excelente en manos del educador, si sus tutores no pueden reproducir ni entender lo que se está haciendo.

Como esto solo es un pequeño adelanto, voy a dejar que algunos vídeos hablen por sí mismos. Aquí tenemos uno de los vídeos que me envió su familia, para que pudiera ver, previo a la primera visita, como Shiro reaccionaba de forma desproporcionada con un perrito que, como vais a ver, esta lejos de ser una amenaza para él.

Nota: no recomendamos nunca acercar a nuestro perro a un perro reactivo (ni a ninguno, de hecho) del modo que vais a ver,  por el evidente deterioro de la confianza que produce respecto a su guía (“dueño/a”) y, por supuesto, el peligro que supone.

 

 

Entre este vídeo y el que vais a ver posteriormente (el cual es un resumen de dos de las sesiones más recientes), hay un trabajado diario por parte de su familia, y multitud de sesiones con nosotros.

En el siguiente vídeo podéis ver alguna de las premisas y acciones realizadas. Entre el vídeo anterior y este, hemos trabajado el sentido principal del perro: el olfato, y su relación con el entorno, la relajación, y la confianza. Se ha trabajado obediencia para poder darle a la correa un sentido positivo, de guía del perro, y no un instrumento de sometimiento. Además, se ha trabajado la aproximación a otros perros, tanto con nuestros shibas como con perros del entorno. Para estas últimas sesiones ya habíamos conseguido que Shiro fuera capaz de jugar con hembras, y machos castrados, incluso de mayor tamaño que él.

 

 

Todavía nos quedan algunas sesiones por delante, para que Shiro pueda integrarse en grupos de perros, y volver a ser enteramente el perro juguetón que era. En especial, tenemos que trabajar su relación con otros machos sin castrar.

Pronto tendréis más noticias de este precioso y tierno shiba.

¿Tienes un Shiba con este tipo de problemas? Escríbenos a mononoawareshibas@gmail.com o rellena el formulario de contacto:

 

 

¡Hasta la próxima!

Shiba inu Madrid

 

Cómo mantener a nuestro Shiba Inu motivado

Cualquier persona que conviva con un shiba se alegrará enormemente de que este le traiga cualquiera de sus juguetes, y albergará secretamente la esperanza de que también lo haga en la calle con un palo o una pelota (doy fe de que es posible que tu shiba lo haga, e incluso con gran entusiasmo). Se emocionará cuando su shiba le salga a recibir a la puerta, y le parecerá asombroso que no lo haga siempre, ni con el mismo entusiasmo, ni de la misma manera. Hay quien se queda perplejo cuando, tras una semana de ausencia, su shiba le recibe con desgana, como si no le hubiera gustado en absoluto esa escapada no consensuada.

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Balrog con uno de sus muchos juguetes

Desde luego, esta es una raza enigmática. Tan pronto hace monerías en medio del pasillo para recibirte a la salida del baño, como te mira impasible desde el sofá, cuando tú pretendías lucirte enseñándole a las visitas todos los “trucos” que sabe hacer pero “ahora no le da la gana”.

El shiba es ese perro que te roba una zapatilla delante de tu cara, la sube al sofá, y aprovecha los segundos en que te deshaces de la risa para chupetear las suelas, y no opone resistencia cuando la quieres recuperar (ya sabía él que era tuya, por supuesto). Es ese perro al que tus amigos le serán indiferentes (salvo que ellos le muestren adoración suprema), selectivo con sus amistades perrunas, a los que no dudará en dejar solos jugando si una paloma se pone a tiro. El shiba es ese perro que se te deslizará entre las manos si le quieres coger en contra de su voluntad, y al que no engañarás para salir de casa, ni tampoco para entrar.

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Yuki, de Sheila Molina, mirándola atento y expectante

Probablemente todo lo que motiva a un shiba puede motivar perfectamente a cualquier otro perro, pero no todo lo que motiva a cualquier otro perro puede motivar a un shiba.

Hemos hecho una lista de las actividades que más motivan a los perros de esta raza (como ya sabéis, esto no deja de ser una generalización y pueden haber excepciones), tanto por nuestra experiencia, como por la experiencia de amigos, conocidos y clientes:

 

 

  • Rastrear chucherías caninas, y olores diversos.
  • Realizar rutas por el campo, la playa o lugares con diversidad de olores
  • Jugar con otros perros en general y en particular con aquellos a los que les gusta ser perseguidos (les gusta particularmente perseguir en grupo).
  • Jugar con otros shibas, o perros nórdicos y asiáticos.
  • Perseguir pequeños animales.
  • Juegos de inteligencia: juegos que le obligan a idear soluciones para conseguir una recompensa. (A estos juegos no le prestarán atención si alberga la más mínima esperanza de que el juego lo resuelvas tú y le des la recompensa).
  • Cavar: siempre que sea posible, permítele cavar aunque luego tengas que tapar agujeros.
  • Jugar a perseguir y ser perseguido con su “dueño” (para no categorizar al perro como cosa, preferimos el término “guía” o “tutor”).
  • Entrenamiento mediante refuerzo positivo (tanto afectivo, como con comida). Es recomendable trabajar con el perro todos los días, favorece la concentración y la coordinación contigo.
  • Comunicación fluida: entender qué quieres de él cuando le llamas por su nombre, y que tú lo entiendas cuando gruñe, o mira a lo lejos porque quiere llegar a un punto al que la correa no le permite, por ejemplo.
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Ami, disfrutando de su hoyo recién cavado

Para mantener a tu shiba motivado, estar contigo tiene que significar diversión, calma, comprensión, y comunicación. Si el tiempo que pasas con tu shiba no incluye nada de la lista anterior e incluso, si la comunicación con él no es clara, es frustrante (por ejemplo, le decimos muchas veces “no”: “no cojas eso”, “no vayas allí”, “no, ahora no vamos a ver a fulanito”), no estará motivado, y eso hará que no disfrute contigo, y como consecuencia puede llevar al escapismo, o a la falta de obediencia en general.

Tenemos que mantener a nuestro perro motivado, independientemente de su raza, pero en el caso del shiba, que no es tan sencillo de motivar como otros, es indispensable conocer sus preferencias tanto por su raza como por su individualidad.

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Ginga y su hija, Ukiyo, jugando con una piña.

Algo muy habitual que hace que el perro pierda interés en nuestra compañía, además del uso reiterado del “no”, o de cualquier tono negativo, es el “ruido de fondo” que puede suponer que le hablemos constantemente. Hay personas que le dicen cualquier cosa al perro, en cualquier momento (a todos nos ha pasado alguna vez), el perro se acostumbra a escuchar esa retahíla de fondo, de modo que ya no nos presta atención cuando realmente queremos que nos escuche.

Para mantener a nuestro shiba motivado, no solo tenemos que saber qué le motiva, también qué le desmotiva:

  • Ser autoritarios, exigentes y entender el paseo como una imposición.
  • No dejar que salude a otros perros.
  • Llevar la correa corta.
  • No dejarle oler orines y heces porque nos da asco, o cualquier otro motivo.
  • Pasearle siempre por los mismos lugares, que ya conoce de sobra.
  • No soltarle nunca.
  • No llevarle a sitios nuevos.
  • Regañarlo con frecuencia, y olvidarnos de felicitarle.
  • No comprarle juguetes porque los rompe o porque creemos que “no les hace caso”.
  • No dejarle elegir el camino para pasear.

 

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Ginga y Ukiyo, observando el entorno

En general, desmotiva y frustra al perro cualquier acción que está encaminada a delimitar su libertad, su voluntad y sus preferencias, así como toda acción que conlleva someterlo, regañarlo o engañarlo (por ejemplo, cuando le decimos “mira lo que tengo” para que venga, pero no tenemos nada de su interés). Hay que minimizar estas acciones, aumentando todas aquellas que tienen como resultado que el perro elija y se divierta.

 

Y por último, para que ellos estén motivados lo tenemos que estar nosotros. Sé benevolente contig@ mism@, date tiempo para entender a tu perro, para jugar con él, para hacer cosas juntos. El shiba es un perro especial que te demostrará su amor infinito y también te llevará al límite de tu paciencia 😉 (doy fe también de esto ^^).

¡Una relación de colaboración y comprensión os mantendrá motivados a amb@s!

¿Necesitas información sobre nuestro servicio de educación canina? Rellena el siguiente formulario:

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La tendencia escapista en el Shiba

La raza Shiba Inu es particularmente conocida, por un lado, por identificarse erróneamente con la película “Hachiko” y, por otro, por su carácter especial, y tendencia escapista.

Cuando un Shiba se aburre, le apetece explorar, no está cómodo, tiene algún tipo de temor, o simplemente le apetece: se va. Sin más dilación, comienza a correr y se pierde en el horizonte. Mientras para otros perros alejarse demasiado de sus dueños y perderlos de vista resulta una experiencia horrorosa, al Shiba en general le trae sin cuidado. Como si estuviera completamente seguro de llevar un GPS integrado e infalible, puede llegar a recorrer largas distancias, y esperarte en la puerta de casa mientras tú te tiras de los pelos, o no llegar a casa porque su GPS no era infalible.

Una de las preguntas más habituales entre los propietarios de Shibas, es “¿Soltáis a vuestro Shiba, cómo conseguís que no se vaya?”, y uno de los servicios que más nos solicitan los propietarios de un Shiba es, sencillamente: que mi shiba acuda a la llamada.

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Como cabe esperar, siempre hay excepciones, algunas personas afirman que sus shibas jamás se han escapado, que siempre van sueltos, y que son muy obedientes. Por supuesto, esto es posible, y muchas personas han sabido de forma intuitiva, o gracias a su propia formación en educación/adiestramiento, mantener a su shiba motivado y vinculado lo suficiente como para que no se marche a ninguna parte.

Si bien algunos shibas han sido adiestrados con aversivos fuertes (collar de vibración/eléctrico, por ejemplo, para “castigar” sus huidas), este método nos parece que no fomenta la confianza, si no la obediencia por librarse de un castigo desagradable.

Vamos al meollo de la cuestión, ¿cómo consigo que mi shiba no se escape? En primer lugar, si tu perro es un cachorro lo primero es crear y mantener un vínculo con él, y resultar interesante y divertido para él, estos son algunos consejos:

  • Realiza juegos de olfato con tu perro tanto en casa como en el parque, de ese modo le divertirá estar junto a ti.
  • Juega con él y no le llames de inmediato una vez lo has soltado.
  • Suéltale en lugares seguros, con una correa larga de adiestramiento de, al menos, 10 metros.
  • No lo regañes cuando vaya hacia a ti aunque haya tardado siglos en hacerlo.
  • No le ates de inmediato cuando ha llegado a ti, por el contrario, juega a llamarlo para hacer cosas divertidas. Cuando vayas a atarlo hazlo de forma “disimulada”, premiando con chucherías y caricias su obediencia.
  • El comando de la llamada siempre debe ser el mismo, un día no puedes decirle “ven”, otro “vamos” y al siguiente “aquí”. Elige uno y úsalo siempre, por ejemplo “ven aquí”.

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Si tu shiba es ya adulto, o tienes más diez meses, y ya te ha dado algún “susto”, además de seguir las recomendaciones anteriores, sería necesario conocer a causa específica por la que se escapa, ya que la mayoría de los Shibas tienen tendencia escapista, pero no todos por el mismo motivo. Algunos de los motivos habituales en Shibas jóvenes o adultos, que provocan la escapada:

  • Aburrimiento y deseo de volver a casa o explorar.
  • En caso de machos (sin castrar), hembras en celo en las proximidades. En caso de hembras en celo, pueden escaparse para marcar con orines zonas distantes o, si están en etapa receptiva, para buscar un macho.
  • Por trauma, miedo. Si el perro se siente inseguro, tiene miedo a otros perros y/o personas, de más está decir que puede huir en cualquier momento en que se vea sobrepasado.
  • Hambre o sed. Asegúrate de no pasearlo en ayunas, y de tener agua a mano. Cualquiera de estas dos necesidades pueden motivarlo a volver a casa él solo.
  • Dueño/tutor distraído. Si estás distraído, llevas un rato en la misma zona del parque mirando el móvil, charlando o cualquier otra actividad que estás en todo tu derecho a hacer (cosa que a tu perro le dará igual :P), y no percibes que tu shiba quiere continuar su paseo, se irá por su cuenta. Por lo general estos perros tienen aversión por permanecer en las mismas zonas durante largo rato.
  • Cualquier cosa de interés en el horizonte, en especial pequeños animales como conejos, o pájaros.

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Sabiendo los motivos, se puede dar con la soluciones, si bien aconsejamos acudir a algún curso de conocimientos básicos en adiestramiento, o solicitar el servicio de un profesional (a ser posible conocedor de esta raza).

Si quieres información sin compromiso sobre nuestros servicios de educación canina para shibas, contacta desde aquí, o envíanos un mail a mononoawareshibas@gmail.com.

Por supuesto, también puedes contarnos tus experiencias e inquietudes en los comentarios, a los que responderemos a la mayor brevedad.

¡Gracias por leer!

 

 

Socialización de cachorros, primeros paseos

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INTRODUCCION

El concepto de socialización es bastante amplio, a veces lo reducimos al hecho de que nuestro perro se encuentre con otros perros, cuantos más mejor y sea como sea. A veces, el mero hecho de llevarle a espacios concurridos, llenos de perros, lo consideramos socializar.

En realidad, si trasladamos algunas situaciones a nuestra propia vida, podríamos ver claramente si nuestro perro está socializando o no y si, de hacerlo, lo está haciendo bien.

Vamos a ver algunas situaciones en las que nos podemos encontrar:

Imaginemos que llevamos a nuestro cachorro a un espacio canino lleno de perros, él entra, olisquea, los observa, y se queda cerca nuestro, si le tiramos un palo va a por él y lo mordisquea. Algún perro se acerca y se va.

¿Está socializando?

Nuestro cachorro, por el contrario, entra en el espacio canino y salta sobre la cara del resto de perros, lamiéndoles.

¿Está socializando? ¿Es una forma correcta de hacerlo?

Entra al parque y los perros que allí hay le rodean y le olisquean, él se sienta y empieza a lloriquear, alguien se nos acerca y nos dice “¡No te preocupes, está aprendiendo!”

¿Qué está aprendiendo? ¿está socializando? ¿es una forma correcta de hacerlo?

Al día siguiente no volvemos al mismo lugar, nos vamos a otro parque, para que conozca otros perros, y vamos en distintos horarios, y vamos cuando más perros hay; además vamos a quedarnos un par de horitas, para que se canse.

Mismas preguntas.

En nuestro afán de socializar seguimos con la regla del “cuantos más mejor”, y aumentando exponencialmente la probabilidad de encontrarnos con un perro desequilibrado, o/y con pocas ganas de que un cachorro se le suba a la cara. Y un día “a nuestro cachorro le ha marcado otro perro, sin avisar”.

Mismas preguntas

¿A qué conclusiones llegamos?

Con esto no pretendo dar lecciones a nadie, pues yo también he estado en la situación de pasear con mi cachorro durante horas “a la caza de otros perros para socializar”, sino de observar el porqué a veces no se hace correctamente la socialización y primeros paseos del cachorro, cuando creemos que sí.

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CONCLUSIONES

Si vamos a un bar y nos tomamos algo en la barra rodeados de gente, sin mediar palabra, está claro que no socializamos. Si entramos saludando a cualquiera que nos mire, como si fuera nuestro amigo de toda la vida, estamos socializando como mínimo lo suficientemente mal como para que huyan de nosotros. Si tenemos nuestro bar/cafetería/lo que se quiera preferido, donde vamos con nuestro grupo de amigos habitual, y se nos impone ir a otro nuevo, y luego a otro nuevo, y luego a otro nuevo, y conocer a gente nueva, porque “hay que conocer gente nueva y tener amigos en todos lados”, acabaremos teniendo muchos conocidos, y pocos o ningunos amigos, con lo cual, sabremos muy bien hacer conocidos, pero no amistades.

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Con los perros pasa más o menos igual, y con los cachorros hay que añadir el hecho de que en sus primeros paseos, todo es nuevo (¡hasta los humanos con los que convive, hace un  mes que los conoce!), y durante el primer año de vida van pasando por diferente fases que pueden desestabilizarles.

Socializar es comprender y comunicarse correctamente con otros perros y personas, de forma coherente con cada situación. Para que el cachorro lo haga adecuadamente necesita seguir una progresión, donde nosotros seamos una constante que le aporte seguridad. Las personas conocidas y desconocidas deben ser delicadas con el cachorro, y se le debe dar la opción de explorar y conocer otros perros de forma gradual. Conocer en primer lugar su entorno, ampliando su propio “mapa mental” poco a poco, y los perros que lo integran (y esto no es únicamente verlos y jugar con ellos, esto es olerlos, oler sus orines y sus heces, los lugares por los que han pasado, etc), es una forma correcta de hacerlo. Aprender a pasear con correa, a acercarse de forma calmada a otros perros, aprender a acudir a la llamada, y dejarle elegir sus propias amistades, aporta seguridad y tranquilidad, sienta las bases de su equilibrio emocional y le permitirá entender mejor el mundo que le rodea y a sus integrantes.

Los paseos de horas, las multitudes desconocidas, pasar a un lugar nuevo sin haber conocido lo suficiente el anterior, dejar que personas desconocidas lo acaricien, forzarle a saludar, etc, sienta las bases para el desequilibro emocional y el estrés crónico. Debemos huir del “cuánto más mejor”, y no tener prisa. Afianzar un paso para dar el siguiente, construir nuestro vínculo con nuestro perro, y dejarle construirlo con otros, cachorros y adultos, que le enseñarán las lecciones más valiosas.

Nuestro cachorro nos va a mostrar sus preferencias, sus puntos fuertes y sus puntos flacos, sus temores, y sus fortalezas, si le damos tiempo para hacerlo. No tengamos prisa, el mero hecho de tener la voluntad de socializar a nuestro cachorro y el deseo de que pase horas fuera y se divierta, ya es algo muy positivo. Además, si nuestro cachorro es un Shiba, tengamos en cuenta que es probable que tenga una mezcla explosiva de impulsividad e intromisión, que lo hará imprevisible tanto para nosotros como para otros perros en muchas ocasiones, hasta que conozcamos a nuestro Shiba como individuo, sus propias tendencias y “perronalidad”.

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CONSEJOS GENERALES

  • En su vida de cachorro, aumentar gradualmente el tiempo del paseo, y las distancias.
  • Enseñar al perro a ir de la correa de forma tranquila, sin tirar.
  • Enseñar al perro a acudir a la llamada haciéndonos interesantes para él, no llamarle únicamente cuando le vamos a atar.
  • No cogerle en brazos cada vez que otro perro le gruña, no regañarle si es él el que gruñe, ni dejarle solo. El gruñido es solo otra expresión más, si tienes que llevártelo, hazlo con suavidad, a ser posible con la llamada u otro “comando”.
  • No perderlo de vista.
  • En Shibas, nunca creas que tu perro no se va a escapar. Ten una cuerda de aproximadamente dos o tres metros atada a su arnés si todavía no le has enseñado la llamada. Mantente alerta si tu Shiba mira al horizonte y no interactúa contigo ni con otros perros.

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OTRAS LECTURAS Y SERVICIOS

  • Os dejo un artículo mucho más completo de otra educadora canina: https://pateducadoracanina.com/socializacion-cachorro/
  • Os recomiendo el curso para cachorros, y el curso para perros jóvenes de Educan: http://www.adiestramientoeducan.com/madrid
  • Si quieres solicitar servicios específicos para la educación de tu Shiba adulto o cachorro (o cualquier otro perro de raza primitiva o mix de raza primitiva) infórmate y ponte en contacto con nosotros desde aquí: https://shibainumadrid.com/servicios-de-educacion-canina/
  • Para otras razas/mestizos envíanos un mail a: mononoawareshibas@gmail.com

¡Gracias por leer!

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Cuidados básicos: el manto y la muda

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Ginga con siete meses, se puede ver la subcapa en la zona del cuello.

El Shiba es un perro de tipo spitz (raza clasificada dentro del grupo “perros tipo spitz y primitivo” por la FCI), esto quiere decir que tiene dos capas de pelo, fáciles de distinguir. Una subcapa de pelo densa, cuya función es (entre otras) proteger del frío en invierno, y una capa de pelo más gruesa, menos suave y generalmente más dura al tacto, que se extiende sobre la subcapa, protegiendo de la suciedad y el agua.

El Shiba muestra su manto en todo su esplendor especialmente en invierno, ya que esta es la estación más fría y, por tanto, en la que mayor volumen de pelo en la subcapa presenta.

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Amaki con todo su manto

Algunos factores ajenos al cambio de estación pueden afectar al manto del Shiba, o hacer que no se desarrolle en volumen, brillo y calidad, como nos gustaría. La longitud, abundancia y calidad del pelo, tienen una base hereditaria tan determinante como los genes para la herencia de la estatura o el desarrollo muscular. Normalmente, un Shiba descendiente de ejemplares con gran volumen de pelo y calidad del mismo, suelen presentar (desde el nacimiento), un pelo denso y suave; por el contrario, ejemplares cuyos padres presentan un pelo corto y escaso, presentarán desde el nacimiento pelo escaso y más bien seco o duro. Algunos Shibas  no presentan subcapa por motivos hereditarios, quizá porque algún ancestro fuera de otra raza no spitz.

Factores relacionados con la temperatura o el clima pueden hacer que el Shiba no desarrolle nunca una subcapa de pelo abundante. Un clima cálido, y el uso constante de la calefacción en el hogar del animal, puede llevar a que no se desarrolle esta subcapa.

26474_PLA_Luposan_Biotin_2Factores relacionados con la alimentación son muy significativos. La carencia de biotina conlleva un pelo quebradizo, y una raíz debilitada, lo que provocará una caída anormal del pelo, tanto de la subcapa como de la capa principal. Una alimentación pobre en nutrientes, el estrés, un estilo de vida sedentario y poco estimulante, y los cambios,  entre otros muchos factores, pueden estropear el manto de nuestro perro. El manto de nuestro perro no solo nos dice si está bien alimentado, también nos da pistas sobre su bienestar psicológico.

El Shiba generalmente muda dos veces al año, en estas dos ocasiones pierde absolutamente todo el “pelo de invierno” (la subcapa de la que hablamos). Cepillarle con una cepillo tradicional suele implicar un trabajo costoso e inútil. Existe una amplia gama de cepillos para perro, sin embargo en el caso del Shiba, cuyo manto no produce enredos, y generalmente se mantiene limpio y saludable durante todo el año, se suele utilizar un cepillo tipo escarpidor (importante adquirir siempre el escarpidor para pelo medio, o largo, de lo contrario cortaremos el pelo en lugar de quitar el pelo muerto).41l43V5YpeL._AC_US218_

Cuando no conocemos este tipo de perros, nos solemos asustar en las primeras mudas, preguntándonos si es normal la cantidad de pelo que está perdiendo. Para poder analizar correctamente la situación tenemos que tener en cuenta lo siguiente:

En la muda se pierde el pelo de la subcapa, pelo suave, de color blancuzco, grisáceo o rojizo, de escaso espesor, y tacto algodonoso. En la muda no debe perderse pelo de la capa superior, duro y áspero, que es rojo, negro, o blanco, según el color de nuestro ejemplar (el Shiba de la poco común variedad “sésamo” tiene en la capa superior pelos tanto rojos como negros). Si nuestro perro está perdiendo pelo duro, de la capa superior, probablemente presente una carencia nutricional, o se encuentre en una situación estresante. Si este pelo lo pierde únicamente en el cepillado, no estamos utilizando el cepillo adecuado y le estamos arrancando o cortando pelo al perro.

En la muda no se producen calvas. El perro pierde volumen, quedándole un pelo más duro, y pegado al cuerpo, al  no encontrarse ya la subcapa densa, pero bajo ningún concepto ha de presentar zonas sin pelo. Si esto se presenta acudiremos al veterinario o al dermatólogo. Puede deberse a una alergia, a irritación por un cepillado demasiado frecuente y fuerte, u otros motivos.

 

Amaki sin y con subcapa

La muda no dura todo el año. Los perros no pierden pelo durante todo el año. Si esto ocurre nuestro perro no está recibiendo la alimentación adecuada, o nunca se le ha liberado de todo el pelo muerto en la muda y por tanto el pelo muerto y el pelo con raíz, se confunden entre ellos. Quizá el perro esté estresado o sometido a cambios de temperatura muy radicales, como por ejemplo aquellos Shibas que pasan  parte del tiempo en casa y parte en el jardín, o finca, bajo las inclemencias del tiempo.

El pelo de la muda no se debe quitar mediante técnicas de arrancado del pelo (stripping o similar), ni tampoco es sencillo quitar el pelo “de una sentada”, no todo el pelo de la subcapa se pierde al mismo tiempo, se va desprendiendo de forma progresiva durante el cambio de estación. Si queremos quitarle todo el pelo muerto a nuestro perro al comienzo de la muda, no podremos, porque no todo el pelo que va a mudar estará desprendido desde el inicio.

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Amaki. Color rojizo del manto “de invierno” en la variedad “black and tan”.

El cepillado en periodos en los que no se produce muda es positivo para mantenerlo limpio, pero un cepillado y bañado excesivo pueden producir desequilibrio del PH de la piel, debilitamiento en el pelo, irritación de la piel y escamación de la misma (a parte de estrés, normalmente al perro no le gusta la peluquería). Dos baños anuales y un cepillado semanal o mensual, son más que suficientes para el Shiba. La frecuencia del cepillado y bañado obviamente estará relacionada con los hábitos de vida del perro, hay que tener presente que la capa de pelo dura del perro unida a la subcapa, hacen que la suciedad y el agua rara vez llegue a la piel, por eso no es ni necesario ni recomendable, bañar a nuestro perro cada vez que se moje o se ensucie de barro; un cepillado para limpiar el pelo y una espuma en seco adecuada, limpiará el pelo sin dañar la piel.

Otro aspecto a tener en cuenta es que, debido a la densidad de pelo de esta raza en especial cuando la subcapa está presente, si el perro tras el baño no se ha secado correctamente, puede generar hongos en la piel. Al forzar el mojado en el pelo y piel del perro, creamos zonas de humedad idóneas para la proliferación de hongos y/o bacterias. Por otro lado el uso de secadores de pelo y el abuso de peluquería, puede producir pequeñas abrasiones e irritaciones en la piel del perro, que pueden tardar meses en curar, y producir lesiones crónicas.

Los perros, naturalmente, no necesitan peluquería y, por tanto, no están preparados ni lo estarán jamás, para acudir habitualmente a la peluquería, ni para oler a fresa todo el año. Al respecto de las colonias para perros, su uso continuado resultan incómodas y desagradables para ellos, y llaman la atención de otros perros en sus encuentros. El olfato es el principal sentido del perro, el perfume para perros es una interferencia innecesaria.

Recomiendo champús formulados específicamente para respetar el ph del perro, no es problemático utilizar un champú de olor agradable, ni un acondicionador, ni un perfume muy suave de forma puntual, sin embargo, lo ideal es respetar todo lo que nos sea posible su olor natural.

Espero que este artículo haya sido de tu utilidad e interés

¡Gracias por leer!

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