Cómo mantener a nuestro Shiba Inu motivado

Cualquier persona que conviva con un shiba se alegrará enormemente de que este le traiga cualquiera de sus juguetes, y albergará secretamente la esperanza de que también lo haga en la calle con un palo o una pelota (doy fe de que es posible que tu shiba lo haga, e incluso con gran entusiasmo). Se emocionará cuando su shiba le salga a recibir a la puerta, y le parecerá asombroso que no lo haga siempre, ni con el mismo entusiasmo, ni de la misma manera. Hay quien se queda perplejo cuando, tras una semana de ausencia, su shiba le recibe con desgana, como si no le hubiera gustado en absoluto esa escapada no consensuada.

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Balrog con uno de sus muchos juguetes

Desde luego, esta es una raza enigmática. Tan pronto hace monerías en medio del pasillo para recibirte a la salida del baño, como te mira impasible desde el sofá, cuando tú pretendías lucirte enseñándole a las visitas todos los «trucos» que sabe hacer pero «ahora no le da la gana».

El shiba es ese perro que te roba una zapatilla delante de tu cara, la sube al sofá, y aprovecha los segundos en que te deshaces de la risa para chupetear las suelas, y no opone resistencia cuando la quieres recuperar (ya sabía él que era tuya, por supuesto). Es ese perro al que tus amigos le serán indiferentes (salvo que ellos le muestren adoración suprema), selectivo con sus amistades perrunas, a los que no dudará en dejar solos jugando si una paloma se pone a tiro. El shiba es ese perro que se te deslizará entre las manos si le quieres coger en contra de su voluntad, y al que no engañarás para salir de casa, ni tampoco para entrar.

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Yuki, de Sheila Molina, mirándola atento y expectante

Probablemente todo lo que motiva a un shiba puede motivar perfectamente a cualquier otro perro, pero no todo lo que motiva a cualquier otro perro puede motivar a un shiba.

Hemos hecho una lista de las actividades que más motivan a los perros de esta raza (como ya sabéis, esto no deja de ser una generalización y pueden haber excepciones), tanto por nuestra experiencia, como por la experiencia de amigos, conocidos y clientes:

 

 

  • Rastrear chucherías caninas, y olores diversos.
  • Realizar rutas por el campo, la playa o lugares con diversidad de olores
  • Jugar con otros perros en general y en particular con aquellos a los que les gusta ser perseguidos (les gusta particularmente perseguir en grupo).
  • Jugar con otros shibas, o perros nórdicos y asiáticos.
  • Perseguir pequeños animales.
  • Juegos de inteligencia: juegos que le obligan a idear soluciones para conseguir una recompensa. (A estos juegos no le prestarán atención si alberga la más mínima esperanza de que el juego lo resuelvas tú y le des la recompensa).
  • Cavar: siempre que sea posible, permítele cavar aunque luego tengas que tapar agujeros.
  • Jugar a perseguir y ser perseguido con su «dueño» (para no categorizar al perro como cosa, preferimos el término «guía» o «tutor»).
  • Entrenamiento mediante refuerzo positivo (tanto afectivo, como con comida). Es recomendable trabajar con el perro todos los días, favorece la concentración y la coordinación contigo.
  • Comunicación fluida: entender qué quieres de él cuando le llamas por su nombre, y que tú lo entiendas cuando gruñe, o mira a lo lejos porque quiere llegar a un punto al que la correa no le permite, por ejemplo.
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Ami, disfrutando de su hoyo recién cavado

Para mantener a tu shiba motivado, estar contigo tiene que significar diversión, calma, comprensión, y comunicación. Si el tiempo que pasas con tu shiba no incluye nada de la lista anterior e incluso, si la comunicación con él no es clara, es frustrante (por ejemplo, le decimos muchas veces «no»: «no cojas eso», «no vayas allí», «no, ahora no vamos a ver a fulanito»), no estará motivado, y eso hará que no disfrute contigo, y como consecuencia puede llevar al escapismo, o a la falta de obediencia en general.

Tenemos que mantener a nuestro perro motivado, independientemente de su raza, pero en el caso del shiba, que no es tan sencillo de motivar como otros, es indispensable conocer sus preferencias tanto por su raza como por su individualidad.

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Ginga y su hija, Ukiyo, jugando con una piña.

Algo muy habitual que hace que el perro pierda interés en nuestra compañía, además del uso reiterado del «no», o de cualquier tono negativo, es el «ruido de fondo» que puede suponer que le hablemos constantemente. Hay personas que le dicen cualquier cosa al perro, en cualquier momento (a todos nos ha pasado alguna vez), el perro se acostumbra a escuchar esa retahíla de fondo, de modo que ya no nos presta atención cuando realmente queremos que nos escuche.

Para mantener a nuestro shiba motivado, no solo tenemos que saber qué le motiva, también qué le desmotiva:

  • Ser autoritarios, exigentes y entender el paseo como una imposición.
  • No dejar que salude a otros perros.
  • Llevar la correa corta.
  • No dejarle oler orines y heces porque nos da asco, o cualquier otro motivo.
  • Pasearle siempre por los mismos lugares, que ya conoce de sobra.
  • No soltarle nunca.
  • No llevarle a sitios nuevos.
  • Regañarlo con frecuencia, y olvidarnos de felicitarle.
  • No comprarle juguetes porque los rompe o porque creemos que «no les hace caso».
  • No dejarle elegir el camino para pasear.

 

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Ginga y Ukiyo, observando el entorno

En general, desmotiva y frustra al perro cualquier acción que está encaminada a delimitar su libertad, su voluntad y sus preferencias, así como toda acción que conlleva someterlo, regañarlo o engañarlo (por ejemplo, cuando le decimos «mira lo que tengo» para que venga, pero no tenemos nada de su interés). Hay que minimizar estas acciones, aumentando todas aquellas que tienen como resultado que el perro elija y se divierta.

 

Y por último, para que ellos estén motivados lo tenemos que estar nosotros. Sé benevolente contig@ mism@, date tiempo para entender a tu perro, para jugar con él, para hacer cosas juntos. El shiba es un perro especial que te demostrará su amor infinito y también te llevará al límite de tu paciencia 😉 (doy fe también de esto ^^).

¡Una relación de colaboración y comprensión os mantendrá motivados a amb@s!

¿Necesitas información sobre nuestro servicio de educación canina? Rellena el siguiente formulario:

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La tendencia escapista en el Shiba

La raza Shiba Inu es particularmente conocida, por un lado, por identificarse erróneamente con la película «Hachiko» y, por otro, por su carácter especial, y tendencia escapista.

Cuando un Shiba se aburre, le apetece explorar, no está cómodo, tiene algún tipo de temor, o simplemente le apetece: se va. Sin más dilación, comienza a correr y se pierde en el horizonte. Mientras para otros perros alejarse demasiado de sus dueños y perderlos de vista resulta una experiencia horrorosa, al Shiba en general le trae sin cuidado. Como si estuviera completamente seguro de llevar un GPS integrado e infalible, puede llegar a recorrer largas distancias, y esperarte en la puerta de casa mientras tú te tiras de los pelos, o no llegar a casa porque su GPS no era infalible.

Una de las preguntas más habituales entre los propietarios de Shibas, es «¿Soltáis a vuestro Shiba, cómo conseguís que no se vaya?», y uno de los servicios que más nos solicitan los propietarios de un Shiba es, sencillamente: que mi shiba acuda a la llamada.

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Como cabe esperar, siempre hay excepciones, algunas personas afirman que sus shibas jamás se han escapado, que siempre van sueltos, y que son muy obedientes. Por supuesto, esto es posible, y muchas personas han sabido de forma intuitiva, o gracias a su propia formación en educación/adiestramiento, mantener a su shiba motivado y vinculado lo suficiente como para que no se marche a ninguna parte.

Si bien algunos shibas han sido adiestrados con aversivos fuertes (collar de vibración/eléctrico, por ejemplo, para «castigar» sus huidas), este método nos parece que no fomenta la confianza, si no la obediencia por librarse de un castigo desagradable.

Vamos al meollo de la cuestión, ¿cómo consigo que mi shiba no se escape? En primer lugar, si tu perro es un cachorro lo primero es crear y mantener un vínculo con él, y resultar interesante y divertido para él, estos son algunos consejos:

  • Realiza juegos de olfato con tu perro tanto en casa como en el parque, de ese modo le divertirá estar junto a ti.
  • Juega con él y no le llames de inmediato una vez lo has soltado.
  • Suéltale en lugares seguros, con una correa larga de adiestramiento de, al menos, 10 metros.
  • No lo regañes cuando vaya hacia a ti aunque haya tardado siglos en hacerlo.
  • No le ates de inmediato cuando ha llegado a ti, por el contrario, juega a llamarlo para hacer cosas divertidas. Cuando vayas a atarlo hazlo de forma «disimulada», premiando con chucherías y caricias su obediencia.
  • El comando de la llamada siempre debe ser el mismo, un día no puedes decirle «ven», otro «vamos» y al siguiente «aquí». Elige uno y úsalo siempre, por ejemplo «ven aquí».

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Si tu shiba es ya adulto, o tienes más diez meses, y ya te ha dado algún «susto», además de seguir las recomendaciones anteriores, sería necesario conocer a causa específica por la que se escapa, ya que la mayoría de los Shibas tienen tendencia escapista, pero no todos por el mismo motivo. Algunos de los motivos habituales en Shibas jóvenes o adultos, que provocan la escapada:

  • Aburrimiento y deseo de volver a casa o explorar.
  • En caso de machos (sin castrar), hembras en celo en las proximidades. En caso de hembras en celo, pueden escaparse para marcar con orines zonas distantes o, si están en etapa receptiva, para buscar un macho.
  • Por trauma, miedo. Si el perro se siente inseguro, tiene miedo a otros perros y/o personas, de más está decir que puede huir en cualquier momento en que se vea sobrepasado.
  • Hambre o sed. Asegúrate de no pasearlo en ayunas, y de tener agua a mano. Cualquiera de estas dos necesidades pueden motivarlo a volver a casa él solo.
  • Dueño/tutor distraído. Si estás distraído, llevas un rato en la misma zona del parque mirando el móvil, charlando o cualquier otra actividad que estás en todo tu derecho a hacer (cosa que a tu perro le dará igual :P), y no percibes que tu shiba quiere continuar su paseo, se irá por su cuenta. Por lo general estos perros tienen aversión por permanecer en las mismas zonas durante largo rato.
  • Cualquier cosa de interés en el horizonte, en especial pequeños animales como conejos, o pájaros.

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Sabiendo los motivos, se puede dar con la soluciones, si bien aconsejamos acudir a algún curso de conocimientos básicos en adiestramiento, o solicitar el servicio de un profesional (a ser posible conocedor de esta raza).

Si quieres información sin compromiso sobre nuestros servicios de educación canina para shibas, contacta desde aquí, o envíanos un mail a mononoawareshibas@gmail.com.

Por supuesto, también puedes contarnos tus experiencias e inquietudes en los comentarios, a los que responderemos a la mayor brevedad.

¡Gracias por leer!

 

 

Socialización de cachorros, primeros paseos

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INTRODUCCION

El concepto de socialización es bastante amplio, a veces lo reducimos al hecho de que nuestro perro se encuentre con otros perros, cuantos más mejor y sea como sea. A veces, el mero hecho de llevarle a espacios concurridos, llenos de perros, lo consideramos socializar.

En realidad, si trasladamos algunas situaciones a nuestra propia vida, podríamos ver claramente si nuestro perro está socializando o no y si, de hacerlo, lo está haciendo bien.

Vamos a ver algunas situaciones en las que nos podemos encontrar:

Imaginemos que llevamos a nuestro cachorro a un espacio canino lleno de perros, él entra, olisquea, los observa, y se queda cerca nuestro, si le tiramos un palo va a por él y lo mordisquea. Algún perro se acerca y se va.

¿Está socializando?

Nuestro cachorro, por el contrario, entra en el espacio canino y salta sobre la cara del resto de perros, lamiéndoles.

¿Está socializando? ¿Es una forma correcta de hacerlo?

Entra al parque y los perros que allí hay le rodean y le olisquean, él se sienta y empieza a lloriquear, alguien se nos acerca y nos dice «¡No te preocupes, está aprendiendo!»

¿Qué está aprendiendo? ¿está socializando? ¿es una forma correcta de hacerlo?

Al día siguiente no volvemos al mismo lugar, nos vamos a otro parque, para que conozca otros perros, y vamos en distintos horarios, y vamos cuando más perros hay; además vamos a quedarnos un par de horitas, para que se canse.

Mismas preguntas.

En nuestro afán de socializar seguimos con la regla del «cuantos más mejor», y aumentando exponencialmente la probabilidad de encontrarnos con un perro desequilibrado, o/y con pocas ganas de que un cachorro se le suba a la cara. Y un día «a nuestro cachorro le ha marcado otro perro, sin avisar».

Mismas preguntas

¿A qué conclusiones llegamos?

Con esto no pretendo dar lecciones a nadie, pues yo también he estado en la situación de pasear con mi cachorro durante horas «a la caza de otros perros para socializar», sino de observar el porqué a veces no se hace correctamente la socialización y primeros paseos del cachorro, cuando creemos que sí.

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CONCLUSIONES

Si vamos a un bar y nos tomamos algo en la barra rodeados de gente, sin mediar palabra, está claro que no socializamos. Si entramos saludando a cualquiera que nos mire, como si fuera nuestro amigo de toda la vida, estamos socializando como mínimo lo suficientemente mal como para que huyan de nosotros. Si tenemos nuestro bar/cafetería/lo que se quiera preferido, donde vamos con nuestro grupo de amigos habitual, y se nos impone ir a otro nuevo, y luego a otro nuevo, y luego a otro nuevo, y conocer a gente nueva, porque «hay que conocer gente nueva y tener amigos en todos lados», acabaremos teniendo muchos conocidos, y pocos o ningunos amigos, con lo cual, sabremos muy bien hacer conocidos, pero no amistades.

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Con los perros pasa más o menos igual, y con los cachorros hay que añadir el hecho de que en sus primeros paseos, todo es nuevo (¡hasta los humanos con los que convive, hace un  mes que los conoce!), y durante el primer año de vida van pasando por diferente fases que pueden desestabilizarles.

Socializar es comprender y comunicarse correctamente con otros perros y personas, de forma coherente con cada situación. Para que el cachorro lo haga adecuadamente necesita seguir una progresión, donde nosotros seamos una constante que le aporte seguridad. Las personas conocidas y desconocidas deben ser delicadas con el cachorro, y se le debe dar la opción de explorar y conocer otros perros de forma gradual. Conocer en primer lugar su entorno, ampliando su propio «mapa mental» poco a poco, y los perros que lo integran (y esto no es únicamente verlos y jugar con ellos, esto es olerlos, oler sus orines y sus heces, los lugares por los que han pasado, etc), es una forma correcta de hacerlo. Aprender a pasear con correa, a acercarse de forma calmada a otros perros, aprender a acudir a la llamada, y dejarle elegir sus propias amistades, aporta seguridad y tranquilidad, sienta las bases de su equilibrio emocional y le permitirá entender mejor el mundo que le rodea y a sus integrantes.

Los paseos de horas, las multitudes desconocidas, pasar a un lugar nuevo sin haber conocido lo suficiente el anterior, dejar que personas desconocidas lo acaricien, forzarle a saludar, etc, sienta las bases para el desequilibro emocional y el estrés crónico. Debemos huir del «cuánto más mejor», y no tener prisa. Afianzar un paso para dar el siguiente, construir nuestro vínculo con nuestro perro, y dejarle construirlo con otros, cachorros y adultos, que le enseñarán las lecciones más valiosas.

Nuestro cachorro nos va a mostrar sus preferencias, sus puntos fuertes y sus puntos flacos, sus temores, y sus fortalezas, si le damos tiempo para hacerlo. No tengamos prisa, el mero hecho de tener la voluntad de socializar a nuestro cachorro y el deseo de que pase horas fuera y se divierta, ya es algo muy positivo. Además, si nuestro cachorro es un Shiba, tengamos en cuenta que es probable que tenga una mezcla explosiva de impulsividad e intromisión, que lo hará imprevisible tanto para nosotros como para otros perros en muchas ocasiones, hasta que conozcamos a nuestro Shiba como individuo, sus propias tendencias y «perronalidad».

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CONSEJOS GENERALES

  • En su vida de cachorro, aumentar gradualmente el tiempo del paseo, y las distancias.
  • Enseñar al perro a ir de la correa de forma tranquila, sin tirar.
  • Enseñar al perro a acudir a la llamada haciéndonos interesantes para él, no llamarle únicamente cuando le vamos a atar.
  • No cogerle en brazos cada vez que otro perro le gruña, no regañarle si es él el que gruñe, ni dejarle solo. El gruñido es solo otra expresión más, si tienes que llevártelo, hazlo con suavidad, a ser posible con la llamada u otro «comando».
  • No perderlo de vista.
  • En Shibas, nunca creas que tu perro no se va a escapar. Ten una cuerda de aproximadamente dos o tres metros atada a su arnés si todavía no le has enseñado la llamada. Mantente alerta si tu Shiba mira al horizonte y no interactúa contigo ni con otros perros.

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OTRAS LECTURAS Y SERVICIOS

  • Os dejo un artículo mucho más completo de otra educadora canina: https://pateducadoracanina.com/socializacion-cachorro/
  • Os recomiendo el curso para cachorros, y el curso para perros jóvenes de Educan: http://www.adiestramientoeducan.com/madrid
  • Si quieres solicitar servicios específicos para la educación de tu Shiba adulto o cachorro (o cualquier otro perro de raza primitiva o mix de raza primitiva) infórmate y ponte en contacto con nosotros desde aquí: https://shibainumadrid.com/servicios-de-educacion-canina/
  • Para otras razas/mestizos envíanos un mail a: mononoawareshibas@gmail.com

¡Gracias por leer!

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Características del Shiba: carácter y «perronalidad»

En este artículo hablamos de las características del Shiba a nivel de carácter y de «perronalidad». Si lo que quieres es leer algo genérico que incluya las características físicas aquí tienes el estándar del Shiba

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En Japón existen tres tamaños de perros nativos, el grande como el Akita, mediano como el Kai, el Hokkaido, Kishu y Shikoku, y el pequeño, del cual trata nuestro artículo: el Shiba.

Shiva vs Akita

El Shiba suele compararse con el Akita japonés, y es muy habitual escuchar que el Shiba es en realidad un Akita en miniatura. Realmente, el Shiba y el Akita son razas primitivas distintas, y una mirada con atención a ambos nos permite distinguir a simple vista las evidentes diferencias:

 

Características básicas del Shiba

Son perros atléticos, ágiles, que no han perdido su instinto de caza. Son inteligentes, autónomos, independientes, cautelosos y tozudos. No es fácil entrenarlos en obediencia, ya que no tienen un gran interés en provocar admiración en sus dueños, ni tampoco por la recompensa de una chuchería canina. A menudo el Shiba sabe perfectamente que se le solicita, pero sencillamente no le compensa gastar energía en cumplir órdenes.

Para el Shiba, la mayor fuente de felicidad es la libertad. Correr por el campo, disfrutar del aire libre, explorar nuevos territorios, y perseguir una pequeña presa, es casi como un sueño para él.

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Ginga (izq), y Ami (dcha), corriendo libres.

«Perronalidad»

Esta raza tiene fama de ser poco afectuosa, escapista y arisca. Lo cierto es que como raza primitiva, y japonesa, no tienen una tendencia acusada a ser amistosos y cariñosos con los humanos, como otras razas seleccionadas por el hombre buscando una especial docilidad. Esto hace que el Shiba requiera una dedicada socialización con perros y personas, y preferible que su familia humana tenga conocimientos de educación canina, y que acepten su forma de ser particular. Para el Shiba un humano no es por sistema alguien a quien adorar y querer, sin embargo, cachorros criados en un ambiente familiar, con atención, cariño y una estimulación temprana adecuada, son cachorros afectuosos y atentos.

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Mono no aware Kuroi, Pícara y Mono no aware Kuroi, Haru, acurrucados.

Un Shiba no olvida facilmente. Los traumas referentes a personas y otros perros se quedan muy fuertemente grabados en su memoria. Un Shiba que ha sido maltratado por personas, o que sencillamente no ha tenido suficiente contacto con ellas, mostrará un recelo enorme hacia las mismas. El mejor criador puede ofrecernos ejemplares preciosos, pero si estos han crecido en un chenil sin más contacto que su madre y un veterinario, es muy probable que tengamos un Shiba con dificultades en su relación con personas y otros perros, y que muestre un cierto aplanamiento afectivo. Por este motivo recomendamos buscar criadores que tengan sus camadas con ellos, en su hogar, en un ambiente lo más natural y similar al que el perro vivirá en su edad adulta.

El Shiba no es un perro agresivo por defecto, en absoluto. Una selección para la cría inadecuada y una falta de comprensión en su educación, ha dado lugar a ejemplares reactivos y/o agresivos. Hay que tener presente que el Shiba es un perro que no se amilana, territorial y competitivo, en especial el ejemplar macho; su postura erguida, su forma contundente de iniciar el contacto al saludar a otros perros, y su juego enérgico y luchador, a menudo no es bienvenido por parte de otros perros y personas.

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Allaikha’s Balrog, nuestro shiba macho, atento al entorno.

 

Escapar o permanecer, esa es la cuestión

Su tendencia escapista es bien sabida por todo aquel que ha compartido su vida con un ejemplar de esta raza. Excavar debajo de una valla hasta poder salir por debajo, (e incluso regresar, sin que te hayas dado cuenta), es un acontecimiento más que probable si tienes un Shiba. Sacarse el collar o arnés con una destreza propia del mejor de los magos, es una habilidad que te sorprenderá, y no gratamente. Para hacernos la convivencia con ellos aún más divertida, un Shiba perfectamente educado, sin antecedentes de fuga, puede correr decenas de metros por el parque e ignorar deliberadamente nuestro «ven aquí». El Shiba puede llegar a ser realmente impredecible, en especial si está aburrido, o si su dueño/tutor, o entrenador, no es lo suficientemente interesante y motivador como a él le gustaría.

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Tres jóvenes Shibas descansando de los juegos. Demasiado satisfechos y cansados para escapar a ningún lado 😉

 

Temperamento

Un Shiba no tiene miramientos ni con perros pequeños, ni con cachorros, ni con niños, ni adultos si está harto, si se está agobiando, puede gruñir, sacar los dientes e incluso marcar. Sin embargo, él intentará por todos los medios comunicar su malestar, antes que hacer daño a otros, en especial si se trata de un cachorro o un humano.

Un ejemplar de esta raza bien socializado con personas y perros, cuya familia le haya tratado con afecto y confianza, es una criatura juguetona, traviesa, que buscará tu regazo, y te mirará con ternura. Un Shiba bien educado y socializado desde cachorro no dejará de ser un Shiba, pero mostrará un carácter cálido (dentro de lo que cabe esperar de este perro «gatuno») e incluso permitirá que lo abraces y sobes. Además, un ejemplar correctamente socializado, de líneas de cría de buen carácter, será un perro entregado a su familia y a los niños que en la familia pueda haber: protegiéndolos, vigilándolos y mostrando una delicadeza espectacular con los mismos.

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Balrog de cachorro encantado de estar en brazos

 

A pesar de su apariencia fría e indiferente, es un animal sensible que está deseando confiar en su familia y compartir un paseo con los mismos en libertad. Para los que vivimos con Shibas (y yo diría que cualquier perro), resulta muy reconfortante poder pasear por el monte con nuestro pequeño lobo, y que este nos acompañe y nos vigile (casi incluso que nos guíe) desde lo alto de las rocas, bajando entre los arbustos solo para saludarnos. Aunque esto es el sueño de cualquier persona que tenga un perro con el que quiera pasear (lo contrario no se entiende), en el caso del Shiba, suele requerir entrenamiento, vinculación afectiva y un trabajo adaptado a sus particularidades.

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Mono no aware Kuroi, Ukiyo, interesada por un objeto lejano.

Siempre alerta

Otra característica de esta raza es la vigilancia y la protección del hogar. Si bien no son perros muy ladradores, (los machos son especialmente silenciosos), ante los ruidos y la aproximación a su hogar por parte de extraños, muestran una conducta atenta y en ocasiones emiten ladridos contundentes y aislados, para avisar a sus dueños y ahuyentar a los extraños. Curiosamente, parece un hecho probado, que las hembras ladran más defensivamente, y su ladrido es agudo y estridente, casi como un grito. Es importante tener en cuenta que su tendencia es avisar, que no defender. No es un perro de guarda y es improbable que ataque a los intrusos.

Higiene y apetito

En general, se trata de un perro especialmente meticuloso en su limpieza, que pronto aprende a hacer sus necesidades fuera de casa. Es una raza poco destructiva, respeta el mobiliario del hogar y,generalmente, sabe distinguir sus juguetes de los objetos que no lo son. Adora jugar y requiere actividad moderada, siendo muy versátil en ese sentido. Necesita una familia que sepa quererlo y cuidarlo con delicadeza y sin violencia, pero con firmeza y disciplina.

Su apetito es algo esquisito, y puede pasar días sin comer si no le gusta lo que hay en su cuenco. En general muestran predilección por los alimentos compuestos por pescado, pero pierden el interés por la comida si esta no es variada. Normalmente, las raciones de comida para un Shiba son inferiores a las de cualquier otra raza, quizá se debe a un mejor aprovechamiento nutricional y metabólico que otras razas no primitivas.

¿Es el Shiba inu adecuado para ti?

No es para ti si…

  • Buscas un perro pequeño y bonito, no has decidido la raza, pero actualmente no tienes suficiente tiempo al día para adiestrarlo, educarlo y soltarlo en espacio adecuados.
  • Buscas un perro japonés, te gusta su aspecto, pero quieres que sea cariñoso, dócil, obediente, y paciente con los niños. Es decir, quieres un Shiba por fuera y un Golden Retriever por dentro.
  • Tienes poca experiencia con perros, o ninguna, y por diferentes motivos no podrás invertir en cursos de educación canina, actividades de socialización grupal, etc.
  • Quieres un perro obediente que camine a tu lado, y no sea necesaria la correa prácticamente nunca.
  • Crees que el Shiba es un perro dominante, crees en la teoría de la dominancia y que la clave es que el Shiba sepa que eres tú el que manda.

 

Es adecuada para ti si…

  • Estás dispuesto a aprender, a educarlo correctamente y a buscar toda la ayuda que necesites, y tienes tiempo y recursos para ello.
  • Ya has tenido perros de estas características y han tenido una educación correcta y una vida social satisfactoria.
  • Te has informado y sabes la inversión que requiere esta raza, tanto en el ejemplar en sí como en su educación.
  • Tienes tiempo, y recursos, para darle una vida con tiempo de ocio, cuidados veterinarios, educación, y libertad para correr, jugar, conocer otros perros y ser feliz.
  • Has acabo el artículo emocionado pensando «este es justo el perro que quiero» (y se cumple lo anterior).
  • Ya tienes un Shiba, quieres otro (vas por el camino de la perdición) y estás «curao de espanto» (y se cumple lo anterior :-P).

 

¿Te ha gustado el artículo? ¿Ya tienes un Shiba? Si te apetece, déjanos tus impresiones en los comentarios.

¡Gracias por leer y hasta la próxima!

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Control de la mordida

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Los cachorros tienen unos dientes especialmente afilados hasta el cambio de dentición. A menudo, su nivel alto de actividad, su tendencia innata a morder, y la ausencia de actividades educativas para que aprenda control de la mordida, pueden dar lugar a pequeños incidentes en los cuales nuestra manos salen mal paradas.

Para enseñarle a nuestro cachorro a controlar la intensidad con la que mordisquea tenemos que aceptar que nos mordisquee. Nuestro perro no es malo porque muerda, morder para ellos es como para nosotros agarrar la cafetera, tocar la ropa que estamos pensando en comprar, o dar la mano. Igual que podemos golpear con las manos, los perros pueden hacer daño, intencionadamente o no, con su boca. Impedir que nuestro perro use su boca, sus dientes, y su mandíbula, es como obligarle a una persona a actuar como si no tuviera manos.

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Haru y Pícara

En mi opinión, algunas razas son más propensas que otras a utilizar sus dientes. En el Shiba, los dientes se utilizan especialmente para indicar, con mucha claridad, su incomodidad, también es habitual en el juego, desde muy pequeño, con gruñidos, marcaje y presa. Podemos ver la predilección por este tipo de juego cuando se encuentran con otro Shiba o con otro perro que comparte este mismo estilo. Como en todo, siempre hay excepciones, y hay individuos que no tienen este tipo de juego.

El cachorro tiene poca capacidad de control, pero de forma natural pueden aprender a identificar si están haciendo daño al morder. Su madre, y compañeros del grupo social (lo que solemos llamar «manada»), así como hermanos, indican al cachorro cuando está usando una fuerza excesiva en la mordida y, por tanto, hace daño. Lo indican con un alarido y, a veces «devolviendo el golpe». Aunque reciban esta información de sus congéneres, nosotros también debemos hacer sesiones educativas con él, puesto que aplicará la fuerza en la mordida que aplica en los otros perros, y esto es un problema para nosotros. ¿Por qué es problemático para nosotros, por qué no podemos pensar que ya le están enseñando los otros perros y con eso es suficiente? La cosa es bastante más sencilla de lo que parece, los perros están protegidos por una piel más gruesa que la de nuestras manos, y un manto de pelo (especialmente espeso en el Shiba). La misma presión que el cachorro ejerce al jugar con sus hermanos, resulta muy dolorosa para nuestras manos (y ya no os cuento para nuestra cara, si pretendemos dejar que nos dé «besitos» en ella).

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Pícara

 

¿Cómo se enseña control de la mordida? Digamos que lo que estamos enseñando al perro es, en cierta forma, nuestro particular umbral del dolor. Veremos que el perro, (en edad adulta), tiene la capacidad de entender con qué miembros de la familia puede jugar más bruto y apretar más, pueden distinguir entre un ser más vulnerable y otro más fuerte, por eso son capaces de tratar con delicadeza a los niños y a los ancianos; esto es gracias, en gran medida, a las nociones que desarrolla de cachorro.

Para que nuestro cachorro entienda que nuestras manos son frágiles, hay que dejar que conozca nuestras manos. Nuestras manos deben ser fuente de caricias, y seguridad. Nuestras manos no pueden ser fuente de castigo, ni de imposición, es decir, no debemos pegarlo, ni imponerle caricias, abrazos, o agarres.

Sentados en el suelo con nuestro cachorro, dejaremos que nos lama las manos y las mordisquee. No esperaremos a que nos haga realmente daño, cuando consideremos que la presión empieza a ser fuerte, exclamaremos «¡Ay!» lo suficientemente alto y claro para que el cachorro baje la intensidad o retire sus dientes del contacto con nuestra piel (sin provocarle miedo). Cuando lo haga, le diremos «muy bien» suavemente, y lo acariciaremos, y le dejaremos volver a lamernos las manos y mordisquear si lo desea. No le meteremos la mano en la boca, ni le alteraremos excesivamente para que nos muerda. Podemos jugar con las manos enérgicamente si nuestro cachorro tiene control sobre su mordida, si no es así, es mejor posponer este tipo de juego.

Si el cachorro está sobreexcitado, no es el momento para practicar estos ejercicios, será mejor redirigir la mordida a juguetes para tales fines.

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Pícara

En este sentido es importante que asumamos que los perros suelen romper sus juguetes, y que no podemos dejar de darle juguetes porque «no le duran ni dos días». Es poco habitual que un perro trate los juguetes con delicadeza, y permanezcan como nuevos para siempre. Si el perro es exageradamente destructivo, quizá deberíamos replantearnos si sus tiempos de ocio son adecuados, podría padecer ansiedad.

 

Os dejo un vídeo que espero sea ilustrativo de lo expuesto:

 

Artículos recomendados:

http://www.orbicanes.com/news/925-ensenar-al-cachorro-la-inhibicion-de-la-mordida

http://animaltraining.com.mx/ensena-a-tu-perro-a-controlar-la-fuerza-de-su-mordida/

 

Notas:

  • Encontraréis artículos que relacionan la mordida y la dominancia. Quería dejar mi opinión al respecto, y es que no es positivo ver la educación canina como una lucha de poder. Nuestro perro en general lo que quiere es estar en paz con nosotros, no tiene necesidad de dominarnos  porque sabe que somos su familia y amigos. Si fuera cierto que el perro tiene ese ansia por dominar hasta a nuestra abuela, ¿no hubiera sido complicado pasar juntos todos estos siglos de unión entre el Ser Humano y el perro?
  • Quizá os genere inquietud pensar que si dejamos que nuestro perro mordisquee no vamos a poder impedirlo posteriormente, cuando no queramos que nos mordisquee, ni fuerte, ni flojo. Es normal que pensemos esto, pero creo que si lo volvemos a pensar veremos que en realidad esto no tiene fundamento. No tiene fundamento porque en la educación de nuestro perro le vamos a enseñar, o deberíamos, un código de comunicación. En ese código tenemos la palabra «no» para indicarte que queremos que deje de hacer algo (os dejo un artículo que me gusta mucho al respecto, click aquí). Igual que le decimos a un amigo, conocido, o cualquier persona que no nos apetece [lo que sea] en este momento, también se lo podremos decir a nuestro perro. Por otro lado, el mordisqueo de manos es más una fase de cachorro, que una costumbre inherente al perro.

Espero recibir vuestro feedback, experiencias, y sugerencias, como en anteriores ocasiones 🙂

¡Hasta el próximo artículo!

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